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Ni mucha ni muy poca: Las dietas bajas en sodio también son riesgosas

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Confirmado / A todos nos han enseñado que cuando le ponemos mucha sal a una comida, estamos perjudicando nuestra salud. Pero nunca nadie nos dijo que tampoco podíamos eliminarla drásticamente de nuestras vidas; hasta ahora.

 

 

Lo usual es que a las personas con presión alta se les recomiende llevar una dieta baja en sodio. Sin embargo, según una reciente revisión de varios estudios llevada a cabo en Canadá, una dieta demasiado baja en sodio puede aumentar el riesgo de una enfermedad cardiovascular. Sí, es en serio.

 

 

 

Las pautas nutricionales actuales recomiendan un máximo de 2,3 gramos de sodio diarios -el equivalente a una cucharadita de sal- para la mayoría de las personas y, incluso menos cantidad para los adultos mayores o aquellos que sufren de hipertensión.

 

 

 

Los investigadores revisaron cuatro estudios basados en la observación que incluyeron a 133.118 personas monitoreadas durante cuatro años en promedio. Los científicos registraron su presión arterial y estimaron su consumo de sodio mediante un análisis de orina.

 

 

 

La revisión fue recogida por The New York Times y fue publicada originalmente en The Lancet. Del total, cerca de 69.559 personas sin hipertensión que consumían más de siete gramos de sodio diariamente no aumentaron su riesgo de enfermedad o muerte. Sin embargo, quienes ingirieron menos de tres gramos tuvieron 26 por ciento más riesgo de muerte o de presentar condiciones cardiovasculares como cardiopatías y embolias, en comparación con aquellos que consumieron de cuatro o cinco gramos al día.

 

 

  En personas con presión arterial alta, consumir más de siete gramos al día aumentó el riesgo de enfermedad en 23 por ciento, pero consumir menos de tres gramos incrementó el riesgo un 34 por ciento en comparación con aquellos que ingirieron de cuatro a cinco gramos al día.

 

 

 

El autor principal de la investigación, Andrew Mente, epidemiólogo de la Universidad McMaster en Hamilton en Ontario, dijo que consumir menos sal sí disminuye la presión arterial. “Sin embargo, la baja ingesta de sodio puede ser dañina”, agregó. “Es importante no tomar en cuenta solamente la presión arterial, sino también observar episodios clínicos reales como ataques al corazón, embolias y mortalidad”.

 

 

 

Nuevamente, el llamado de los expertos es a buscar el equilibrio en la dieta y a recordar que no sólo se debe considerar la sal que añades a los alimentos, sino también la que ya incorporan lois alimentos preparados.

 

 

 

(El Mercurio, Chile, GDA)