Prescripción culinaria…

Prescripción culinaria…

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Chocomoca de chile es una bebida más difícil de pronunciar que de preparar y sus beneficios en el organismo, gracias a los flavonoides del cacao, se reflejan en la regulación de la presión sanguínea y en mejorar el flujo de la sangre al cerebro, con lo cual se potencian las funciones cognitivas. Este original smoothie abre el libro El chef medicinal 2 .

Recetas saludables para cada día , que el británico Dale Pinnock recientemente presentó en México, donde también se editó el primer tomo bajo el sello Planeta.

Dale cuenta que desde niño ha disfrutado de la comida, pero siendo un adolescente preocupado porque padecía acné, comenzó a investigar sobre los beneficios de los alimentos en la salud , un interés que años más tarde le llevó a estudiar una maestría en Medicina nutricional. Todas sus recetas, platica en entrevista, tienen un sustento científico porque están hechas pensando en lo que los ingredientes naturales pueden hacer por la salud.

Su primer día de promoción en México comenzó con una clase en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde explicó, entre otros detalles, que un fruto tan mexicano como el chile es bueno para el corazón, por el efecto dilatador de los vasos sanguíneos, además de ayudar a la digestión y ser recomendable para aliviar resfriados, porque abre las vías respiratorias. El chile fue el ingrediente final de los tacos de pollo que preparó en la clase, para los que sustituyó la tortilla por hojas de lechuga. Cocinó también una ensalada de pescado y, de postre, peras horneadas con canela y cardamomo acompañadas por un aderezo de yogur con pimienta. La pera, por cierto, ayuda a bajar el colesterol. Tres coloridos platos, deliciosos y de fácil elaboración.

Café, un estimulante milagroso La Habana seduce… Los colores son claves en su propuesta que, reitera, se sustenta en el conocimiento científico y no en las modas de años recientes, sobre todo por líderes de opinión en redes sociales que “frecuentemente son personas que lucen bien, pero no han estudiado nada de nutrición”.

Mientras más colorido sea el menú, además de atractivo, resultará beneficioso. “La gente cree que volverse vegano o vegetariano es más sano, pero no es así. Si lo hacen por proteger la vida animal está muy bien, es una postura basada en la ética, pero estas dietas tienen brechas nutricionales que pueden hacer mucho daño. Es sencillo, hay que buscar las bases científicas para saber qué alimentos nos hacen bien”, advierte.

Su recetario incluye platillos para comenzar el día, para llevar, para comer rápido y para descansar, entre otros, además de un apéndice sobre las vitaminas, minerales, grasas y fitonutrientes de los alimentos, así como una lista de recetas por sistema biológico.

“Cada color representa diferentes nutrientes, por ejemplo, los alimentos anaranjados como el camote o las zanahorias tienen betacaroteno, que es bueno para los ojos, el corazón y la piel; los elementos morados como la cebolla, el vino tinto, las moras, tienen flavonoides que también sirven para el corazón. En el verde hay clorofila, que tiene magnesio y provoca más de mil reacciones químicas en el organismo. La clave está en combinarlos para lograr platillos alegres y beneficiosos. Olvidar la vieja idea de que la comida sana es aburrida y sin sabor”, destaca.