El negocio de cremas que nació a la velocidad del AVE

El negocio de cremas que nació a la velocidad del AVE

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Iban al cumpleaños de una amiga en común y se conocieron a gran velocidad, en el AVE. Ese mismo año coincidieron en fin de año en un riad en Marraquech, y seis meses más tarde, en mayo de 2011, empezaron a hablar de la idea de montar un negocio juntas: una tienda online de cosmética. La combinación era perfecta para ellas: una, María Martínez, madrileña, de 35 años, aportaba sus conocimientos tecnológicos, venía de diseñar páginas web, como I Wanna go There; y Anabel Vázquez, nacida en Cáceres hace 43 años, pero criada en el sur, “una gran sensibilidad para escribir y ver las cosas de manera diferente”. Les unía, y les une, su afición por los productos de belleza y por viajar.

Comenzaron hace tres años poniendo 3.000 euros cada una y sin saber muy bien si iban a tener un pedido o 200. Pero la intuición y varios meses de trabajo previo dieron con la clave de un negocio que, poco a poco, ha ido consolidándose. “Cada una tenía su proyecto profesional, y esto hizo más fácil todo porque podíamos apoyarnos la una en la otra. Somos complementarias”, afirma Martínez. “Yo estaba virgen en la parte tecnológica, ella se había metido antes en el negocio de internet”, añade Vázquez.

Compañeras Han montado la empresa que querían. Se divierten con lo que hacen y se les nota hasta en los textos donde describen los productos, que, por supuesto, prueban antes de empezar a venderlos, o en la newsletter que preparan para sus clientes. “Es un proyecto de autor. Yo siempre he trabajado sola y nunca me había atrevido a montar un negocio sola; le he visto el sentido a tener un socio, hacerlo sola hubiera sido como subir el Everest con tacones”, afirma Anabel Vázquez. “Queremos seguir transmitiendo y contagiando ese sentimiento de estar bien que tenemos”, dice su compañera.