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Obesidad

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El Observador / Por Jane E. Brody, The New York Times News Service

Hace poco una amiga mía muy delgada me confesó que “no puede estar cerca de la gente gorda”. Su reacción es casi instintiva y provoca que evite contacto social o profesional con gente realmente pasada de peso. Aunque no puede señalar con exactitud la causa de su actitud, dice que ha sido así desde que tiene memoria.

Los sentimientos de rechazo quizá no sean evidentes para quienes los sienten; sin embargo, pueden influir sobremanera en el comportamiento de la gente. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Duke reveló que “el prejuicio implícito contra el sobrepeso” en niños de 9 a 11 años era tan común como “el prejuicio implícito contra la raza” entre adultos.

La autora principal de la investigación, Asheley C. Skinner, dijo que los prejuicios de los que la gente no está consciente podrían predecir sus comportamientos incluso mejor que el prejuicio explícito. Trazó los orígenes de este comportamiento con respecto al peso de niños pequeños y adolescentes dentro de las familias en las que crecieron, así como en la sociedad en general, lo que potencia los ideales culturales de ultradelgadez y la culpa de la gente por su gordura.

“Es muy común entre los padres comentar sobre sus propios problemas de peso y les dicen a los niños que no deberían comer ciertos alimentos o hacen hincapié en cuánto engordaron”, dijo Skinner.

Este tipo de prejuicio está bien documentado, al igual que sus efectos dañinos en las personas. Sin embargo, también puede convertirse en discriminación y un comportamiento socialmente indeseable, que afectan de forma negativa a la gente excesivamente obesa. El prejuicio contra el sobrepeso está muy extendido en la sociedad: se presenta en el trabajo, las escuelas, los medios de comunicación, los hospitales e incluso dentro de las relaciones familiares, con los padres y los maestros, según Scott Kahan, director del Centro Nacional para el Peso y el Bienestar en Washington.

“La obesidad ha sido definida como la forma más reciente de prejuicio socialmente aceptable y las personas con obesidad son consideradas como blancos aceptables”, publicó Kahan en un blog de 2015. Dijo que el prejuicio contra el peso “sucede incluso en gente que es de mente abierta o sin prejuicios, incluso en especialistas en obesidad”, quienes quizá no se den cuenta de que sus prejuicios “predisponen los comportamientos dañinos y el aumento de peso”.

Efectos negativos

Ya sea de forma explícita o implícita, el prejuicio contra la obesidad puede ser contraproducente, al limitar la capacidad de la gente con sobrepeso para perder kilos y mantenerse en forma. Estudios realizados por Rebecca M. Puhl y sus colegas del Centro para Políticas Alimentarias y Obesidad de la Universidad de Connecticut descubrieron que la gente con sobrepeso y obesidad que sufre de prejuicios contra su peso y que logra adelgazar es menos propensa a mantenerse en su peso.

La estigmatización se asocia con atracones más frecuentes y otros “patrones alimentarios incorrectos”, según reportó Puhl. “En un estudio de más de 2.400 mujeres con sobrepeso y obesas que pertenecían a una organización para apoyar la pérdida de peso”, escribió, “el 79% informó que en repetidas ocasiones la manera de lidiar con el estigma por su peso era comiendo más y el 75% se negaba a seguir la dieta”. Además, sufrir el estigma por el peso puede provocar una imagen propia pobre, depresión y estrés, los cuales en algún momento pueden aumentar el riesgo de malos hábitos alimentarios así como dificultades. Riesgo de engordar

Incluso las personas que piensan que solo están pasadas de peso, independientemente de cuánto pesan, pueden estar “en un riesgo mayor de aumento de peso y mayor ingesta como respuesta a las amenazas sociales”, escribió Puhl.

Estar pasado de peso es una de tantas razones por la que los niños son víctimas de acoso escolar, un problema que requiere intervención urgente y la prevención tanto en escuelas como en organizaciones de todo tipo, dijo Puhl.

Mientras que la solución ideal para el prejuicio contra el sobrepeso depende en última instancia de la educación tanto de la gente común como de los profesionales de la salud, hoy en día la gente que lucha con problemas de peso no puede esperar a que toda la sociedad cambie para poder ayudarlos a resolver la responsabilidad personal de su peso.

El estigma que lleva al descuido

Cuando el estigma se internaliza disminuye considerablemente las oportunidades de la persona de perder peso a largo plazo, según confirmaron Puhl y sus colegas en una encuesta en línea con 2.702 adultos estadounidenses. Un estudio realizado por Robert A. Carels y sus colegas en la Universidad estatal Bowling Green con 46 adultos con sobrepeso y obesidad que se inscribieron en un programa conductista de pérdida de peso encontró que la estigmatización implícita y explícita estaba relacionada con mayor ingesta de calorías, menos ejercicio y gasto de energía, menor pérdida de peso y mucha más probabilidad de abandonar el programa. “Hay gente muy conocida en la sociedad que hace comentarios sobre la apariencia de las personas de modos muy inapropiados”, señaló Puhl en una entrevista. “¿Dónde están las otras voces tachando eso como inaceptable? Ese silencio quiere decir que esto es socialmente aceptable”.

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El Observador /

El planteamiento es resultado de investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Pediatría de México, en cuyo centro labora el doctor Arturo Perea Martínez, pediatra internista, traído al país por laboratorios Silanes.

En una conferencia ofrecida a diabetólogos, internistas y endocrinólogos, el especialista dijo que el feto viene bio programado con una serie de condiciones nutricionales que se le reflejan inmediatamente nace.

Sostuvo que esa bioprogramación pasa posteriormente por etapas como lactancia y primeros años del niño, donde se producen procesos biológicos que predisponen a las personas a la obesidad .

En la conferencia, aseguró que la malnutrición de la madre y la embarazada impactan en la condición nutricional de la persona. Propuso el cambio de paradigma en el combate a la obesidad y que se apliquen terapias sobre las tradicionales indicada por los médicos especialistas, consistente en nutrición saludable y actividad física.

La conferencia se tituló “Ácido linoleico conjugado y su efecto en la prevención y tratamiento del sobrepeso y la obesidad”.

La presentación se realizó en la capital dominicana, con la presencia de directivos de sociedades médicas relacionadas al tema.

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El Observador /

Así lo ha demostrado esta investigación, realizada en el Departamento de Epidemiología Neuromed de Pozzilli, en Italia, según el cual las personas que comen pasta con moderación (aproximadamente unos 50 g por día) tienden a estar más delgadas y en forma que aquellas que limitan su consumo.

El estudio analiza los beneficios de llevar una dieta mediterránea y examina los hábitos alimenticios y el estado físico de más de 23.000 italianos e italianas. Se tomaron medidas corporales de peso, altura e índice de masa corporal (IMC) y se confrontaron con los hábitos alimentarios. De allí se desprendió que el consumo de pasta no está relacionado con un mayor peso corporal, sino que, contrariamente, aquellos que consumen pasta de forma moderada diariamente tienen un IMC y una circunferencia abdominal más bajos, efecto que se ve de forma aún más marcada en el sexo femenino.

Pero esto no significa que la pasta sea la fórmula milagrosa para estar delgados. Lucía Lacovello, jefa del Laboratorio de Epidemiología Nutricional Molecular del Instituto Neuromed explica que “Muchas personas evitan comer la pasta porque creen que engorda y la sustituyen por otros alimentos mucho menos saludables”.

Lo que se debe tener en cuenta es qué tipo de pasta es más adecuada y cómo comerla. La pasta al dente tiene un índice glicémico más bajo que la pasta muy cocida, por ejemplo. Además, es importante que esté acompañada de tomate, verduras y un poco de aceite de oliva.

Adicionalmente, se ha visto que las personas con diabetes que consumen pasta dentro del contexto de una dieta mediterránea tienden a vivir más años. Es necesario distinguir entre tipos de carbohidratos. Los carbohidratos complejos, son los que están presentes en pasta, cereales, legumbres, etc, y los simples son los que están por ejemplo en el azúcar y los dulces y son, precisamente los que esta población debe evitar para tener una alimentación sana.

Los carbohidratos complejos de la pasta, en el contexto de una dieta mediterránea, es decir, que incluya frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, entre otros alimentos, son beneficiosos.

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La Prensa /

Esto, luego de realizar un estudio con ratones, en los cuales al grupo experimental se le suprimió temporalmente las neuronas sensoriales responsables del olfato y se le alimentó de la misma forma que al grupo de control.

El primero de los resultados fue que el consumo de alimentos en ambos grupos de ratones fue el mismo, por lo que la falta del sentido del olfato no afectó esta variable. Sin embargo, los ratones sin el sentido del olfato engordaban hasta un 10% menos que los compañeros del grupo de control. La masa magra, que es la masa corporal libre de grasa, no se veía afectada.

Inclusive los ratones obesos a los que se les suprimían las neuronas sensoriales olfativas disminuían su índice de masa corporal y tenían una menor resistencia a la insulina.

La hipótesis de los investigadores es que el oler la comida básicamente genera una reacción en nuestro organismo que le prepara para almacenar las grasas.

Puedes revisar el estudio completo en la revista  ‘Cell Metabolism’.

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Expansión /

La granada, hasta ahora valorada por sus efectos antioxidantes y digestivos, se ha revelado como una aliada quema grasas; mucho más en combinación con ciertos tipos de algas.

Llevas meses escuchando recetas sobre cómo llevar a cabo la mejor ‘operación bikini’ y viendo a sufridas amigas y compañeras privarse de pequeños placeres en pos de alcanzar sus objetivos de peso y talla. Pero como ya sabemos, una excesiva sensación de privación provoca el efecto rebote, y son muchas personas las que cuando ven que no alcanzan sus objetivos deciden olvidarse de cualquier cuidado. Por eso, todos los expertos recomiendan dietas poco radicales, menos restrictivas, extendidas en el tiempo, no basadas ni en las cantidades ni en las prohibiciones, sino en la buena elección y combinación de los alimentos .

Otro de las grandes revoluciones de los últimos años ha sido la nutricosmética . Compuestos seleccionados que se incorporan a la dieta para acelerar o mejorar algunos procesos. Los más recomendados son los suplementos naturales, basados en nutrientes presentes en los alimentos.

Hacer ejercicio desde dentro

El 51% de los españoles no dedica ni un minuto al ejercicio físico (fuente Eurostat), cortando así la vía más importante para quemar grasas. Pero, aunque el ejercicio sigue siendo la mejor vía para consumir calorías podemos suplir en parte su ausencia con alimentos naturales que aceleran el proceso. Dos de ellos son la fruta de la granada y el Wakame

La granada: tiene un alto poder antioxidante y es buena para la digestión. Ayuda a reducir el colesterol a la vez que impide la acumulación de grasas en el abdomen y aumenta la sensación de saciedad.

El wakame (es un alga marrón): tiene una acción “quemagrasas” que reduce la absorción de grasas y aumenta el metabolismo de los lípidos. Además detoxifica el sistema digestivo de los metales pesados y toxinas.

Si no puede tener acceso diario tener acceso a estos dos alimentos o, simplemente, no tiene tiempo para prepararlos, Oenobiol Slimming Booster aporta la perfecta sinergia entre el alga Wakame y las semillas de granada. La finalidad es inhibir al enzima que transporta las grasas a los adipocitos, evitando su almacenaje en ellos. Por otro lado ayuda a transportarlas grasas circulantes para quemarlas y transformarlas directamente en energía.

Un estudio científico realizado con 151 mujeres ha demostrado que aumentando el gasto energético, por lo tanto la combustión de las grasas, Oenobiol Slimming Booster ayuda a quemar hasta 400 kilocalorías al día, aportando resultados significativos en la pérdida de peso. 400 kcal/ día es (equivalente a 45 minutos de running, tomar un cruasán o 1 barrita de chocolate entre otras cosas).

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El Observador /

Existen básicamente dos grandes problemas cuando una mujer con sobrepeso quiere buscar un embarazo. En primer lugar, es probable que tarden más tiempo en conseguirlo, ya que tienen más chances de no presentar ovulaciones.

En segundo lugar, aumentan los riesgos de complicaciones durante el embarazo. Y aquí adquiere un rol importante la alimentación . El médico Fernando Neuspiller, director de IVI (clínica de reproducción asistida), menciona que durante la gestación “se recomiendan proteínas animales (carnes, pescados y huevos, siempre cocidos), ya que son esenciales para el correcto crecimiento del embrión. También el calcio, fundamental para la formación de los huesos y dientes del bebé. No hace falta tomar leche entera. Hay leche de tipo ‘semi’ con bajo aporte de grasa y enriquecidas con calcio. Tres raciones de lácteos a diario”.

El especialista agregó además que “Las vitaminas, como el ácido fólico, ayudan a prevenir los defectos de cierre del tubo neural (futuro sistema nervioso del bebe). El Omega 3, por su parte, mejora la función cognitiva y neurológica del bebé. A pesar de encontrarlo en la dieta , se recomienda suplementar el aporte de ácido fólico con pastillas multivitamínicas específicas. Además, el médico a cargo del embarazo le recomendará a la mujer embarazada un suplemento nutricional durante el embarazo”.

Estos aspectos son muy importantes ya que el bebé que se está gestando será, dada su carga genética, más propenso a sufrir sobrepeso y enfermedades asociadas como diabetes tipo 2, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares.

“La obesidad no solo afecta al niño por nacer sino también que aumentan los riesgos obstétricos: aumenta las tasas de aborto y duplica el riesgo de muerte fetal. Por otro lado, las secuelas que se observan en los niños nacidos con madres obesas los acompañan toda la vida”, explica Neuspiller.

El médico advierte acerca de la importancia de lograr un peso normal antes de buscar un embarazo para prevenir complicaciones como enfermedades cardiovasculares o diabetes gestacional y para no influir en la salud fetal. Esto se logra a través de un cambio en el estilo de vida, la incorporación de hábitos alimentarios saludables y la práctica regular de actividad física, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud. En el caso de que el embarazo se presente con obesidad, se deberá derivar a la paciente a un licenciado en nutrición para guiarla en la incorporación de hábitos alimentarios saludables y para monitorear su dieta. También deberá estar bien monitoreada por su médico obstetra para detectar problemas cardiovasculares a tiempo.

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El Observador /

Además de ello, existen otros factores inherentes a la obesidad que pueden predisponer a alteraciones renales. En personas obesas los riñones producen una hiperfiltración, ya que están sobrecargados. Esto aumenta el riesgo de proteinuria o pérdida urinaria de proteínas, lo cual puede dar lugar a una enfermedad renal.

Estudios internacionales afirman que aproximadamente el 10% de la población mundial padece Enfermedad Renal Crónica (ERC). Su mayor complicación es la ERC terminal, cuyo único tratamiento es la diálisis crónica o el trasplante renal.

Existen investigaciones que señalan que personas con sobrepeso y obesidad presentan entre 2 y 7 veces más riesgo de desarrollar enfermedad renal. Lo positivo de esto es que la obesidad es prevenible, y, por ende, también las enfermedades asociadas a ella, incluyendo esta última. Para detectarla, basta con un examen de sangre para ver los valores de creatinina, y uno de orina para visualizar anomalías.

Es por estas razones que resulta fundamental llevar un estilo de vida saludable, que incluya una alimentación balanceada y la práctica de actividad física regular, de modo de prevenir tanto la obesidad como la enfermedad renal. De acuerdo con el Séptimo Informe del Comité Nacional sobre Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Presión Arterial de Estados Unidos, cada 10 kg de peso corporal que se pierden, se reducen las cifras de presión arterial entre 5 y 20 mmHg. Asimismo, la práctica de actividad física la reduce entre 4 y 9 mmHg, y el consumo de alcohol moderado entre 2 y 4 mmHg.

Algunos consejos para cuidar la salud renal son:

· Moderar el consumo de sodio a través de alimentos ricos en este mineral como fiambres, embutidos, aderezos, etc.

· Moderar el consumo de sal de mesa y reemplazarla por especias y hierbas como perejil, ajo, cebolla, albahaca, tomillo, romero, etc.

· Aumentar la ingesta de frutas y verduras variadas. La recomendación es de 5 porciones diarias.

· Aumentar el consumo de pescado y disminuir el de carnes rojas, y hacerlo solo en una de las dos comidas principales.

· Utilizar diariamente aceites vegetales crudos como oliva, canola, alto oleico, etc para condimentar, controlando la cantidad para no añadir calorías en exceso a las comidas.

· Reducir el consumo de azúcar y dulces.

· Beber agua abundante y reducir el consumo de bebidas azucaradas.

· Consumir cantidades moderadas de alimentos, variando la selección.

· Realizar por lo menos 30 minutos de actividad física diaria.

· No fumar.

· Controlar los valores de presión arterial, manteniéndolos por debajo de 140/90 mmHg.

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El Observador /

A estas personas se les conoce como “obesos metabólicamente sanos”, ya que sus valores de glucosa en sangre o presión arterial se encuentran dentro de los límites de referencia.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Birmingham, parece haber comprobado recientemente que, a pesar de ello, estas personas tienen un 50% más probabilidades de sufrir enfermedades del corazón y un 7% más de enfermedades cerebrovasculares que aquellas que presentan un peso corporal normal. El estudio contó con una muestra de 3.5 millones de pacientes británicos durante 20 años.

Algunos estudios menores ya lo habían sugerido. Sin embargo, otra investigación realizada en el año 2012 y publicada en la revista European Heart Journal sugiere que algunas personas con obesidad y sin indicadores sanguíneos alterados, pueden verse protegidas de los riesgos de salud vinculados a la obesidad cuando tienen genes favorables. Así como hay grandes fumadores que no desarrollan cáncer de pulmón, hay personas que presentan obesidad y gozan de buena salud.

También existen investigaciones que muestran que no sólo es relevante la cantidad de grasa sino también la distribución de la misma en el cuerpo. Una acumulación de grasa abdominal es más dañina para la salud que una distribución corporal más uniforme.

Más allá de todo esto, los profesionales resaltan que los todos los trabajadores de la salud deben promover la pérdida de peso y el mantenimiento de un peso corporal normal, aun si no existen anormalidades metabólicas.

El índice de masa corporal (IMC) es la herramienta utilizada actualmente para determinar obesidad. Es una relación entre el peso y la altura de la persona y cuando su valor es mayor a 30, indica que existe obesidad. Sin embargo, algunos expertos coinciden en que el IMC es una medida imperfecta, ya que, en algunos casos, como los grandes atletas o personas muy musculosas, este índice puede ser elevado debido a la densidad muscular y no al tejido graso. Más allá de eso, los resultados del estudio y el IMC son válidos para la población general.

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La Nacion /

Investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Celular de La Plata (IMBICE, CONICET-UNLP- CICPBA) realizaron un hallazgo que podría servir para luchar contra la obesidad y otros desórdenes alimenticios como la bulimia, la anorexia, y los atracones compulsivos.

Comprobaron que la ghrelina, conocida popularmente como “la hormona del hambre” y descubierta en 1999, no sólo potencia las ganas de comer en situaciones de estrés y la sensación de placer al comer, sino que también regula el vaciado del estómago, acelerando la digestión.

El trabajo de los investigadores platenses fue publicado en el último número de la revista científica Endocrinology.

“Lo que hicimos en esta investigación fue describir los mecanismos por los cuales la ghrelina regula el vaciado gástrico, acelerando la digestión de los alimentos para generar nuevamente la sensación de hambre”, explica Agustina Cabral, becaria posdoctoral en el IMBICE y una de las autoras de la publicación, a El Día.

“Esto es producto de una tarea multidisciplinaria de muchos años, porque venimos estudiando la biología de esta hormona desde hace tiempo, y los distintos enfoques se van interrelacionando”, agregó.

A través de estudios con diferentes tipos de ratones modificados genéticamente, los científicos llegaron a la conclusión que el vaciado gástrico era casi un 50% más rápido en los animales a los que habían inyectado ghrelina que en los que la tenían en valores normales.

“Lo que también hicimos fue utilizar ratones con lesiones en áreas específicas del cerebro, y observamos que no había cambios significativos en respuesta a la hormona. De esta manera, comprobamos que el efecto de la ghrelina en el estómago por sí sólo no es suficiente para lograr una digestión más ligera”, resaltaron los científicos.

LA NACION Sociedad Ciencia

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Confirmado /

Uno de los grandes propósitos de cada inicio de año, de cada inicio de mes  o de cada inicio de semana es el empezar la dieta para bajar de peso y ponerse en forma y así poder disfrutar una vida más saludable. Sin embargo no siempre se consigue. ¿Las razones? Son extensas, pero una de las principales es el ignorar por completo qué alimentos debo consumir y cuáles no, esto desencadena una serie de tropiezos que al final terminarán por desanimar y dar fin a este propósito de mejorar tu salud.

Hoy en día el mundo se ha globalizado y con ello se ha creado un ambiente obesogénico (todo aquello que nos rodea y puede provocar obesidad). Debido a la falta de tiempo, los horarios de trabajo y diversas ocupaciones nuestra alimentación es cada días más superficial y poco nutritiva.

Cada vez es más difícil poder llevar un régimen de alimentación sana (dieta), ya que a la orden del día tenemos alimentos que nos harán subir de peso y romper ese plan alimenticio.

Por ello debemos aprender a seleccionar los alimentos y alejarnos de todos aquellos que nos harán subir de peso.

A continuación te tenemos una lista de alimentos que debemos evitar cuando queremos bajar de peso. Pon mucha atención porque de esto depende el que tengas éxito o no en este trayecto hacia una vida más plena y saludable.

1.- Comida rápida: No te debe sorprender el hecho de que estos alimentos aparezcan en esta lista ya que con su alto contenido de azucares, grasa, su bajo aporte de vitaminas y su cerca de 1000 calorías por platillo que se irán directo a tu abdomen frenaran de golpe tu disminución de peso.

2.- Refrescos embotellados: Nuestros grandes enemigos las gaseosas siempre están en el momento exacto para romper la dieta, estos productos con un bajo valor nutricional en cuanto a vitaminas y minerales, nos regalan en 500 ml un aproximado de entre 250 y 500 calorías, lo equivalente a 12 cucharaditas de azúcar.

3.- Alcohol: si quieres bajar de peso debes eliminar por completo todas las bebidas alcohólicas de tu lista del súper, una bebida de este tipo contiene calorías vacías, es decir aquellas que tu cuerpo no necesita y solo servirán para aumentar tu cantidad de grasa en él.

4.- Jugo de frutas: aunque la palabra fruta te suene a algo sano y nutritivo, cuando queremos bajar de peso consumirlas en jugo puede no ser lo indicado, ya que estaremos consumiendo grandes cantidades de azúcar y no aprovecharemos las cantidades de fibra que estas nos aportan y que irán directo al bote de basura.

5.- Pan: cuando de bajar de peso se trata el pan no debe estar sobre tu mesa, sus cerca de 300 calorías por pieza harán que todos tus esfuerzos se vayan por la borda.

6.- Postres: frutas en almíbar, pasteles, pay y flanes quedaran por completo fuera de nuestra dieta, su alto contenido de carbohidratos simples harán que tu cuerpo no reaccione ante la pérdida de peso y que tengas más hambre en menos tiempo.

7.- Frituras: cuando freímos un alimento por más que queramos absorber las grasa con una servilleta, gran parte de esta quedara en el platillo y cuando lo consumamos correrán directo a esa llantita que tanto queremos bajar.

Atusalud

Por Confirmado: MariGonz

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El Financiero / SANTIAGO.-

Poco más de la mitad de la población en casi todos los países de América Latina y el Caribe tiene sobrepeso , mientras que la obesidad alcanza a un 23 por ciento, en un hecho que contrasta con el hambre y desnutrición que golpeó a la región hasta hace unas décadas, mostró un informe.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) indicó que unas 360 millones de personas (58 por ciento) viven con sobrepeso en Latinoamérica. Las mayores tasas se encuentran en Bahamas, México y Chile.

“La obesidad y el sobrepeso han crecido a lo largo de América Latina y el Caribe como si se tratara de una epidemia, amenazando la salud, el bienestar y la seguridad alimentaria y nutricional de millones de personas”, dijo Eve Crowley, representante de la FAO para la región.

OMS planea homologar etiquetado de alimentos a recomendaciones del organismo Incrementar impuestos a bebidas azucaradas para combatir obesidad, propone la OMS El mundo es más ‘gordo’ y México es más ‘gordo’ que el mundo La obesidad afecta a 140 millones de personas, especialmente a todos los países del Caribe, destacó la entidad en el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2016.

Sin importar su condición económica, étnica o lugar de residencia, la FAO reparó en que en los últimos 20 años ha ocurrido un rápido incremento del sobrepeso y obesidad en la población, aunque el riesgo es mayor en zonas y países importadores netos de alimentos donde se consume más comida procesada.

El organismo puso énfasis en que la situación es particularmente grave para las mujeres, ya que en más de 20 países, la tasa de obesidad femenina es 10 puntos porcentuales mayor que la de los hombres.

Un factor determinante que explica el alza de la obesidad y el sobrepeso ha sido el cambio en los patrones de alimentación de la región impulsado por el crecimiento económico de las últimas décadas, el aumento de la urbanización, mayores ingresos y la integración de la región en los mercados internacionales.

“(Esto) redujo el consumo de preparaciones tradicionales basadas en cereales, leguminosas, frutas y verduras frescas, y aumentó el consumo de productos ultra procesados, con alta cantidad de azúcares, sal y grasas”, dijo Crowley.

La FAO destacó que el impacto de la malnutrición ha sido considerable en los niños: 3,9 millones de menores de 5 años tienen sobrepeso en la región, de los cuales 2.5 millones residen en Sudamérica.

El organismo enfatizó que el sobrepeso y la obesidad se combaten con planes gubernamentales que fomenten el consumo de alimentos frescos, sanos, nutritivos. Esto se complementa con educación nutricional, impuestos a bebidas azucaradas y leyes de etiquetados sobre la composición de los alimentos.

Como contrapartida, la subalimentación se ha reducido significativamente a un 5,5 por ciento en la región, aunque Haití posee la prevalencia más alta del planeta: 53.4 por ciento de su población. La desnutrición infantil, en tanto, cayó a un 11,3 por ciento.

“Aunque el hambre ha disminuido, no se ha erradicado. Aún existen 34 millones de personas que no pueden acceder a los alimentos (…) lo que significa que la región enfrenta una doble carga de malnutrición”, dijo Crowley.

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El Observador /

Porque estas dietas no solo que no funcionan, sino que además pueden traer serias consecuencias a la salud.

Existe una cierta tendencia actual a pensar que estamos rodeados de alimentos que nos “envenenan” y nos hacen daño y a quitar nutrientes de nuestras dietas en lugar de consumirlos equilibradamente. De un tiempo a esta parte han aparecido las famosas “dietas détox”, y se han expandido rápidamente por el mundo entero, prometiendo depurar el organismo de toxinas mediante el consumo exclusivo de jugos y batidos que combinan frutas y vegetales. Ahora, qué tan cierto es todo esto. Julián Palacios, cardiólogo del Hospital Clínico de Madrid, explica: “Nada de lo que se promete en estas dietas ‘detox’ tiene sentido fisiológicamente. Empezando por el concepto de ‘toxinas’, una idea tan arbitraria y difusa que sirve solamente como elemento de ‘marketing’. Nuestro cuerpo ya posee mecanismos más que eficaces de homeostasis para conseguir que todo lo que debemos tener esté dentro de sus confines. En nuestras células, los límites de sodio, potasio o magnesio se encuentran dentro de unos rangos concretos y contamos con rutas celulares que se encargan de mantenerlos, evitando pérdidas o librándose del exceso”.

El organismo se libera de las sustancias sobrantes mediante dos órganos fundamentales: el riñón y el hígado. El riñón se encarga de los deshechos solubles en agua , que elimina a través de la orina, mientras que el hígado se ocupa de las sustancias solubles en grasa.

Palacios continúa: “Ninguna dieta , zumo o batido actúa selectivamente para expeler uno u otro tóxico. Esto es como cuando dicen ‘vamos a curar el cáncer’. No existe ‘el cáncer’, existen docenas de cánceres diferentes”. “Aquí es lo mismo: dicen ‘vamos a eliminar los tóxicos’. Oiga, espere, ¿qué tóxicos? ¿metales pesados? ¿urea? ¿cuál en concreto? Porque cada sustancia tiene un mecanismo diferente de eliminación”. “Nadie puede pretender que todos los parámetros sean correctos con una determinada dieta, zumo o batido. Y si así se lo aseguran, es que le están engañando”.

Por su parte, Julio Basulto, uno de los nutricionistas más conocidos de la Red, recuerda que: “Bajo la denominación ‘detox’ se engloba una amalgama de creencias y supercherías con más peligros que beneficios, porque no son solamente zumos, en muchos casos se acompaña de comprimidos, cápsulas quema grasas, infusiones sacadas de herboristerías o, incluso peor, dietas completas que incluyen consejos como el ayuno en días alternos, que cuentan con poco o ningún sustento científico”.

Palacios agrega: “Cuando alguien va al médico y le recetan un medicamento, allí le especifican cuánto tiene que tomar, cuándo debe hacerlo, qué dosis debe seguir y qué efectos secundarios puede experimentar. Pero si compra unos sobres o unos comprimidos en una herboristería, no sabe nada. Sumarse a una dieta de este tipo, sin pasar por un experto colegiado, simplemente porque lo ha leído en una revista, porque un amigo se la recomendó en Facebook o porque algún famoso la está siguiendo, es simple y llanamente una temeridad”.

Existe algo aún más paradójico en este tema, y es que se están viendo personas intoxicadas por seguir estos regímenes alimenticios. Estudios han analizado las cantidades de ácido oxálico de estos batidos. Basulto aclara: “Con un consumo normal, el ácido oxálico presente en estas verduras no representa ningún problema; la cuestión es que estos zumos consiguen elevar la cantidad recomendada varias veces, incrementando así el riesgo de cálculos renales”. Por otro lado, se sabe que esos niveles de ácido oxálico consumido reducen la biodisponibilidad de minerales fundamentales para el organismo como hierro, calcio y potasio, con lo cual la persona es más propensa a sufrir además anemia o algún tipo de desmineralización. Peores aún son las consecuencias cuando la ingesta de jugos verdes se combina, además, con largos períodos de ayuno.

Otro problema respecto a este tipo de dieta es que no existe una definición específica para la misma, con lo que las dietas détox se convierten en una mezcla caótica y poco clara entre la ingesta de jugos y batidos verdes, los ayunos, las infusiones de hierbas y las pastillas “quema grasa”.

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