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Lactancia

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El Observador /

He aquí algunos de ellos:

· Pronta recuperación post parto: la lactancia materna estimula la liberación de la hormona oxitocina. Entre los efectos de la misma están la reducción del sangrado post parto y la contracción uterina, para que el cuerpo vuelva a la normalidad más rápidamente.

· Protección contra la depresión post parto: otro de los efectos de esta hormona es el de producir sentimientos positivos, como amor, apego y felicidad. Por lo tanto, en la medida que exista lactancia, la hormona estará presente y esto disminuirá las probabilidades de sufrir depresión post parto y estimulará el apego materno con el bebé.

· Beneficios para el sistema óseo, prevención de fracturas, osteoporosis y artritis: dar de mamar ayuda a remineralizar los huesos, es decir, contribuye a traer de vuelta los minerales perdidos por los huesos durante el embarazo. A largo plazo, esto contribuye a disminuir las chances de fractura de cadera en la menopausia, o de padecer osteoporosis o artritis.

· Menor riesgo de cáncer: en ovarios, útero y mama. De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, las probabilidades de padecer cáncer se reducen en un 4.3% por cada año de lactancia, y entre más años se practique (con diferentes hijos), el beneficio aumenta.

· Más tiempo sin menstruar: la lactancia pospone la ovulación. Las mujeres que dan de mamar pueden tardar hasta más de un año en recuperar su menstruación. En cambio, las mujeres que optan por la alimentación artificial vuelven a menstruar entre 6 y 8 semanas después del parto.

· Mayor reserva de hierro: debido a la ausencia de menstruación, el organismo reserva y mantiene un mayor nivel de hierro, con lo cual, se previene la anemia y mejora la calidad de la leche materna.

· Efecto anticonceptivo: al retrasar la ovulación, la lactancia es efectiva para prevenir embarazos en los primeros seis meses post parto, lo cual permite al organismo recuperarse del embarazo.

· Precio: además de ser la mejor forma de alimentar al bebé, la leche materna es gratis y el precio de la fórmula artificial es bastante elevado. Además, al costo de la fórmula hay que sumarle el de los biberones, agua esterilizada y otros implementos necesarios.

· Peso: dar de mamar consume una gran cantidad de calorías, lo cual contribuye a alcanzar el peso pre gestacional más rápidamente.

· No hace falta preparación: por el contrario, la leche materna está siempre lista y disponible. No requiere tiempo ni lugar específico para ser preparada. Siempre está a la temperatura ideal y el bebé maneja las cantidades que toma. Además, favorece el apego de la madre con su hijo.

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Breast-feeding.

La lactancia materna es la mejor forma de alimentar al recién nacido y el niño en su primer año de vida. La leche de madres bien nutridas y en condiciones ambientales favorables para una lactancia exitosa, asegura una adecuada ingesta de nutrientes hasta los seis meses, por lo que se recomienda el amamantamiento en forma exclusiva durante este periodo. A partir del sexto mes, los lactantes están en condiciones de recibir alimentos complementarios, aunque la leche materna sigue siendo la mejor fuente de nutrientes y de defensas hasta bien avanzado el segundo año.

No hay plazo absoluto para indicar el término de la lactancia materna. Esto dependerá de la velocidad del crecimiento del niño y del estado nutricional de la madre. En general, se recomienda reemplazar gradualmente el pecho por fórmulas lácteas alrededor de los doce meses, aun cuando podrá ser en etapas posteriores (hasta los dos o más años de vida) especialmente en los países en vías de desarrollo o en zonas rurales.

Las conductas instintivas con que el niño nace, necesitan ser consolidadas con conductas aprendidas en el post-parto, por lo que se recomienda iniciar la alimentación al pecho inmediatamente después del nacimiento (dentro de las primeras seis horas) y continuar a libre demanda, según necesidad del niño, procurando que sea la dupla madre-hijo la que encuentre el mejor horario, el cual deberá regularizarse, aproximadamente, a los dos meses de edad.

La tendencia mundial es que la mujer regrese a la lactancia materna, siendo muchas las razones y de diversa índole, por los beneficios que otorga tanto a la madre, el niño y la sociedad:

1. Nutrición óptima: La leche materna constituye el alimento más adecuado a las características fisiológicas y metabólicas del recién nacido, adaptándose al estado de desarrollo y maduración. La cantidad, calidad y proporción de sus componentes, le confieren máxima biodisponibilidad, permitiendo un adecuado crecimiento y desarrollo al niño que la recibe en forma exclusiva por seis meses. El lactante no necesitará agua, jugos ni otro tipo de alimento en este periodo. La incorporación precoz de estos alimentos, hace perder parte de las ventajas de la lactancia natural.

La composición de la leche materna cambia con el tiempo, independientemente de la alimentación de la madre. Inicialmente se secreta calostro que contiene mayor cantidad de proteínas, pero menor de azúcares y energía que la leche posterior. Luego se secreta la leche de transición y, posteriormente, la leche madura, alrededor del décimo día.

2. Protección inmunológica: Los niños amamantados tienen menor riesgo de morir por enfermedades infecciosas y una menor incidencia y seriedad de ellas. La leche materna es indispensable para formar un adecuado y eficiente sistema inmunitario (es la primera inmunización del niño) y sentar las bases de una buena salud general para el adulto. La leche materna contiene suficientes anticuerpos (inmunoglobulinas), células vivas y otras moléculas que producen protección local y general contra las infecciones. Hay una serie de mecanismos defensivos en el lactante que dependen de elementos que él recibe sólo a través de la leche materna y así se protege contra microorganismos como bacterias y elementos alergénicos presentes en el medio ambiente. El niño amamantado presenta una menor frecuencia de enfermedades digestivas (diarrea), respiratorias, otitis y alergias.

Por otra parte, también se sabe que la leche materna protege al niño de la enfermedad que pudiera estar sufriendo la madre en determinado momento (inmunidad diatélica). Es así que no hay contraindicación de dar pecho cuando la madre sufre de alguna enfermedad, en especial, si es de tipo respiratoria, siendo el momento en que la madre, con mayor razón, debiera dar de mamar a fin de resguardar al niño.

3. Establecimiento del apego: (relación psicoafectiva entre madre e hijo) Iniciar al amamantamiento inmediatamente después del parto, genera un reconocimiento mutuo entre madre e hijo, produciéndose entre ellos un lazo afectivo o apego. Se establece un vínculo de amor entre ella y su pequeño gracias a la activación de hormonas del amor, como la ocitocina y de endorfinas, opiáceos naturales que dan sensación de tranquilidad a la mujer para seguir alimentando a su hijo. Una lactancia exitosa satisface en la mujer su rol de madre, lo que la motiva a darle mayor afecto y atención a su hijo, quien a su vez se ve favorecido en su desarrollo psicosocial por el hecho de estar en contacto piel a piel con su madre.

4. Desarrollo intelectual y psicosocial: Los niños amamantados son más activos, presentan un mayor desarrollo psicomotor, una mejor capacidad de aprendizaje y menos trastornos del lenguaje que los niños alimentados con fórmulas lácteas. Se ha demostrado que los niños prematuros alimentados con leche materna tienen a los dieciocho años un coeficiente intelectual significativamente mayor en comparación a los que no la recibieron. También se ha comprobado que favorece la agudeza visual a ciertas edades.

5. Espaciamiento de los embarazos: La lactancia materna exclusiva, asociada a amenorrea (interrupción del ciclo menstrual), protege frente a un nuevo embarazo durante los primeros seis meses en un 99% de los casos. Es entonces, además, un método natural de planificación familiar, recomendable inicialmente para espaciar los nacimientos, lo que beneficia a los otros niños al darles autonomía y mayor atención por parte de la madre.

6. Beneficia la salud materna: El amamantamiento contribuye a una adecuada retracción uterina en el post-parto, disminuyendo la perdida de sangre, lo que junto a la amenorrea asociada a la lactancia, protege las reservas maternas de hierro. Existe además, un menor riesgo de cáncer de ovario, de endometrio y mamario, en la premenopausia.

7. Estimula un adecuado desarrollo maxilofacial: Los niños amamantados tienen un mejor desarrollo de los arcos dentales, del paladar y de otras estructuras faciales en comparación a niños alimentados con mamadera, presentando además, menos caries.

8. Ahorro de recursos: La lactancia constituye un importante ahorro de recursos a nivel familiar y de la sociedad, al disminuir la compra de leche de vaca y de fórmulas. También hay ahorro en los servicios de salud en lo que respecta a fórmulas, biberones y personal. Además, como estos niños se enferman menos de infecciones, existe un menor gasto de recursos en hospitalización, medicamentos y atención profesional.

Andrea Torres Lobos es nutricionista titulada de la Universidad de Chile. Si te gustaría enviarle una pregunta, escríbele a . No puede contestar todas las consultas, pero sí leerá tu mensaje y tratará de contestar tus inquietudes en una columna futura.

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Las cirugías estéticas vinieron a revolucionar el mundo de la belleza, sobre todo de las mujeres, que sin duda son las que más usan estas técnicas para mejorar lo que no les gusta de su cuerpo. Una de las operaciones más satisfactorias y populares -debido a los resultados inmediatos que tiene- es el aumento de busto con implantes mamarios: esta técnica ha llevado felicidad y autoestima a millones de mujeres en el mundo entero, pero también ciertas dudas en torno a si es posible enfrentar un embarazo y posteriormente la lactancia del futuro hijo teniendo silicona en el cuerpo.

Para despejar dudas, conversamos con el cirujano plástico, estético y reconstructivo Franklin Peña Romero, quien explica que es posible que la futura madre pueda amamantar, dependiendo del tipo de implantes, forma en que fueron colocados, la manera en que se realizó la cirugía y, sobre todo, si no se produjo daño en el tejido glandular durante la colocación del implante.

“Múltiples estudios demuestran que realizarse un aumento de senos, siempre y cuando no se lastimen los conductos galactoforos, mediante los cuales sale la leche materna, la mujer puede lactar; lo contrario a lo que sucede cuando se realiza una reducción de senos, donde al retirar parte del tejido mamario, sí se compromete la lactancia”, comenta el especialista.

En este sentido, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ( FDA) afirma que los conductos lactíferos y las glándulas mamarias pueden dañarse durante la cirugía cuando se coloca el implante. Si se lastima un nervio, puede disminuir la sensación en el área de los pezones, lo puede reducir el reflejo de bajada de la leche.

Esto sucede cuando la leche baja de las glándulas a los conductos para que el bebé pueda tomarla. Si se dañaron los conductos lactíferos, es posible que el seno produzca menos leche. Los implantes también pueden apretar los conductos, bloquear el flujo de leche y hacer que se inflamen los senos.

La entidad también sostiene que la forma en que se coloquen los implantes también puede influir en la capacidad de amamantar. Los implantes se pueden colocar entre el tejido del seno y el músculo del pecho.

También se pueden poner debajo del músculo pectoral para evitar que se dañen los conductos lactíferos y los nervios. Los implantes que se colocan debajo del músculo pectoral no causan que la silicona se filtre a la leche materna.

También es posible hacer las incisiones para colocar los implantes en el tejido adiposo, que se encuentra debajo del tejido del seno. Con este método se puede disminuir el daño causado al tejido del seno. Peña Romero dice que las complicaciones que esta cirugía puede presentar son las mismas de cualquier procedimiento quirúrgico, por lo que las pruebas preoperatorias y los cuidados pos cirugía son fundamentales, lo que ayudará a prevenir posibles riesgos, como que se abran las heridas o alguna infección, que suelen ser raros en aumento de senos; se presentan en menos de 0.5% de los casos, según la literatura médica.

Así mismo, explica que hay un porcentaje muy pequeño (menos de 0.5% de posibilidad) de que se pierda la sensibilidad tras un aumento de senos. Pero si se tratara de una reducción de mamas, podría perderse de un 20 a un 30 % de sensibilidad, porque lógicamente se retira tejido mamario. De ahí la importancia de que la evaluación preoperatoria sea realizada por un cirujano plástico experto y acreditado.

El experto dice que hoy en día los implantes son rellenos de gel cohesivo de silicon y son muy seguros. No producen cáncer y la posibilidad de ruptura es casi nula, pero que todo dependerá de cada paciente, ya que pueden hacer reacciones distintas. Comenta que hay implantes de diferentes tipos de proyección, altura, tamaño y firma; redondos o anatómicos.

Los implantes de seno no son para toda la vida Cada vez más mujeres se operan para aumentar el tamaño de sus pechos y lo más probable, según ha señalado la FDA, es que la mayoría tenga que pasar por el quirófano una década después, para solucionar las complicaciones asociadas con los implantes de silicona, como su rotura.

Cuanto más tiempo los tenga una mujer, mayores serán las posibilidades de desarrollar complicaciones, algunas de las cuales requerirán más cirugía, sostiene la entidad. El paciente también puede requerir cirugías adicionales para modificar el resultado estético, como el tamaño o la forma.

La duración de estos dispositivos varía de acuerdo con cada persona. Si bien unas pocas mujeres han conservado sus implantes originales de 20 a 30 años, esa no es la recomendación de los expertos.

Para evitar complicaciones

Tras la intervención, la paciente comenzará el post-operatorio en la propia clínica, pues permanecerá ingresado entre 24 y 48 horas, comprobando la evolución, y cómo reacciona el cuerpo a los implantes. Una vez que vuelva a casa, la vuelta al trabajo y a su rutina  normal deberá esperar una semana para evitar infecciones. La mujer podrá ducharse de forma normal, evitando roces con las heridas, y secándolas debidamente tras el baño.  Hay que evitar el contacto con agentes externos, y llevar una buena higiene.

Es posible que existan dolores, y el pecho se inflamado,  pero poco a poco irán remitiendo. De no ser así hay que consultar con el cirujano, pues le recetará los medicamentos más adecuados para su situación. Dormir boca arriba y realizar pequeños ejercicios de estiramiento, son dos hábitos que pueden suponer una importante diferencia entre los períodos de recuperación de un paciente y otro. No se deben realizar ejercicios físicos exigentes, así como levantar peso durante las primeras semanas tras la intervención.

Saber Una mujer que haya optado por un aumento mamario no tiene ningún problema para amamantar a su bebé, aunque en ciertos casos se puede ver mermada su capacidad de lactar.

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