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Embarazo

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El Observador /

Las náuseas son frecuentes en el 50% de los casos debido a las adaptaciones hormonales de los primeros meses de gestación, y muchas veces pueden venir acompañadas de vómitos, con lo cual adaptar la alimentación en esas semanas es importante para aportar los nutrientes esenciales para dicha etapa.

Las náuseas aparecen más comúnmente en la mañana y ceden en el correr del día. Muchas veces pueden verse exacerbadas por olores de comidas. Por esta razón es importante identificar los alimentos que predisponen al vómito para sacarlos de circulación.

Algunas medidas a tener en cuenta para evitar estas situaciones son:

· Disminuir el volumen de las comidas

· Aumentar la frecuencia de las comidas, idealmente 4 comidas principales y 2 entre comidas

· No ingerir grandes cantidades de líquidos junto con los alimentos. Preferirlos sin gas y entre comidas. Beber lentamente. Evitar jugos cítricos.

· Los alimentos de más fácil digestión son las galletas al agua, el pan tostado, los copos de cereal.

· Alimentos ricos en grasa se digieren más lentamente, con lo cual no se recomiendan en esta etapa. Preferentemente se debe optar por lácteos descremados, carnes magras y modos de preparación como hervido o vapor.

· Vegetales de hoja verde y ensaladas crudas de gran volumen provocan distención y no colaboran con los síntomas. Preferentemente se debe optar por frutas y verduras cocidas y volúmenes pequeños.

· Los caldos e infusiones calientes pueden agudizar los síntomas. En estas primeras semanas se recomienda retirar el mate y el café.

· Es conveniente dejar pasar un tiempo antes de acostarse o subir a algún medio de transporte para evitar pasar un mal rato.

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La Nacion /

Tras las gestación y el parto los músculos abdominales se pueden quedar estirados, debilitados y separados. Esa barriga protuberante tan característica de muchas mujeres que fueron madres -persistente incluso cuando no hay sobrepeso-, es en realidad una condición médica que tiene nombre: diástasis de rectos abdominales.

Ese enrevesado nombre hace referencia a la separación de los músculos superficiales del abdomen. La buena noticia es que hay ejercicios específicos que pueden ayudar a reducirla, no solo por una cuestión estética sino también para prevenir dolores de espalda.

Pero no se trata de los tradicionales abdominales, sino de unos movimientos que tienen que ver con la respiración destinados a fortalecer los músculos más profundos del abdomen.

¿Qué causa la “barriga de mamá”?

El músculo recto del abdomen o recto abdominal es un músculo par, largo y aplanado, que va desde las costillas hasta el hueso del pubis. Es vertical y actúa como una especie de corsé para nuestro cuerpo, dándole apoyo y protección a nuestra espalda.

A veces el hueco abdominal se cierra naturalmente tras el embarazo y a veces se queda abierto. Durante el embarazo esos dos músculos paralelos se suelen separar en el medio para permitir el crecimiento del feto en el útero. Las hormonas y el trabajo de parto también pueden contribuir a esa separación.

Tras la gestación esos músculos pueden volver a su posición original pero con frecuencia no lo hacen: se quedan estirados, debilitados y separados por un hueco de hasta 5cm.

Esa separación vertical le da muy poca contención al estómago y demás órganos, por eso la barriga de muchas mamás tiende a sobresalir de una manera peculiar, distinta a la grasa habitual que se concentra en la zona de la cintura.

Según el servicio de salud pública británico, NHS por sus siglas en inglés, los músculos abdominales suelen regresar a su posición habitual de manera natural hacia las ocho semanas tras el parto.

Sin embargo, un estudio noruego de 2016 estima que aproximadamente un tercio de las mamás presentan diástasis de rectos abdominales un año después de dar a luz.

Más que un problema estético El hueco resultante sumado al debilitamiento de los músculos aumenta el riesgo de sufrir dolores de espalda en la región lumbar y de adquirir malas posturas.

Normalmente los músculos del recto abdominal, verticales y largos, están pegados. También crece el riesgo de que se produzca una hernia abdominal.

Por eso es importante tomar control de esa separación y tratar de reducir una protuberancia excesiva del abdomen.

Cómo saber si tus músculos abdominales están separados

Los músculos recto abdominales deberían estar uno al lado del otro, a cada costado del ombligo. Normalmente no hay mucho hueco entre ellos.

Un hueco de uno a dos dedos después de haber tenido un bebé se considera normal. Sugiere una manera sencilla para comprobar si tienes diástasis de rectos abdominales.

1. Acuéstate boca arriba con las piernas dobladas y los pies planos sobre el suelo

2. Levanta ligeramente los hombros y la cabeza y mira hacia la barriga.

3. Usando la punta de los dedos siente el borde de los músculos abdominales, por encima y por debajo del ombligo. Fíjate cuántos dedos caben en el hueco entre los músculos.

El tamaño de esa separación varía de una mujer a otra. Si decides hacer ejercicios para reducir ese hueco, puedes hacer regularmente esta prueba para medir tu progreso. Un hueco de uno a dos dedos después de haber tenido un bebé se considera normal.

¿Qué puedes hacer para reducir ese hueco abdominal?

Ejercitar los músculos abdominales más profundos, como el transversus abdominus, puede ayudar a cerrar desde adentro la separación de los rectos abdominales, los más superficiales.

Como resultado muchas mujeres notan también una reducción de su perímetro de cintura.

Hay varias técnicas y programas de ejercicios para realinear los músculos abdominales que idealmente deberías consultar con un fisioterapeuta. Hay varias técnicas y programas de ejercicios para realinear estos músculos que idealmente deberías consultar con un fisioterapeuta.

No obstante, este es el ejercicio más básico que el Servicio de Fisioterapia del NHS de Gales recomienda para sus pacientes para ayudar a reducir la diástasis:

1. Acuéstate boca arriba con las piernas dobladas, los pies planos sobre el suelo y la espalda en una posición relajada y neutral, ni muy plana ni muy arqueada.

2. Siente con las manos los huesos de la pelvis y mueve los dedos unos 2cm hacia el centro y otros 2cm hacia abajo, hacia los pies.

3. A medida que exhalas, atrae el ombligo hacia la columna. Deberías notar cómo el músculo bajo los dedos se tensa. Asegúrate de que no has movido la columna.

4. Mantén la barriga contraída en esa posición entre 3 y 5 segundos mientras respiras de manera normal y después relájate. Progresa hacia mantener la contracción durante 10 segundos antes de exhalar.

5. Repite este ejercicio 10 veces, al menos una vez al día.

Un hueco entre los músculos abdominales de uno a dos dedos después de haber tenido un bebé se considera normal. Algunos entrenadores personales utilizan ejercicios llamados hipopresivos para ejercitar los músculos abdominales profundos.

Una de ellas es Leah Keller, una entrenadora personal de Nueva York que desarrolló su propio método con el que asegura que se pueden “medir” cambios en cuestión de tres semanas al realizar los ejercicios diariamente.

La periodista de NPR Talia Herman asistió a sus clases y contó en un programa para la radio nacional estadounidense que en menos de un mes la separación de sus músculos abdominales se redujo de 3 a 2 cm.

LA NACION Sociedad

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Muchas veces, las embarazadas se sienten tan pesadas con su enorme panza que no creen poder moverse bien. Sin embargo, hacer deporte durante el embarazo ayuda a mantenerse sana y en forma, aunque no se puede hacer cualquier cosa.

¿Qué deportes se pueden practicar? ¿Qué es sano, qué lo es menos? Aquí, siete datos sobre el movimiento en el embarazo:

1. No todos los deportes son aptos

Hay mujeres que aseguran que los primeros meses de embarazo pudieron entrenar con total normalidad. Sin embargo, desde el principio del embarazo hay que evitar actividades con rebote de alto impacto como saltar o deportes que involucren combate o un empleo importante de fuerza.

2. Los deportes acuáticos reducen la acumulación de líquidos

Nadar, aqua-fitness, aqua-jogging o aqua-spinning: los deportes que se practican en el agua son perfectos para combatir edemas. La presión del agua hace milagros. Sólo deben tener cuidado las mujeres que suelen sufrir de infecciones vaginales o cistitis.

3. Lo ideal son los entrenamientos aeróbicos y tonificadores suaves

El pilates y el yoga ayudan a mover el cuerpo y tonificar. El nordic walking también es perfecto porque entrena toda la musculatura sin exigir a la cadera. Los movimientos cíclicos y uniformes como andar en bicicleta también son buenos, pero hay que elegir bien por dónde se va a andar para evitar caídas.

4. Ejercitar los pies ayuda con el dolor de espalda

Dado que las embarazadas aumentan mucho de peso, sufren cambios hormonales y retención de líquidos, el arco del pie tiende a descender, por lo que los pies parecen más grandes tras el embarazo, un fenómeno que muchas madres observan con asombro. Como consecuencia, aparecen los dolores de espalda. Ejercitar los pies con movimientos para fortalecerlos y los masajes ayudan a mantener sana la musculatura del pie, lo que alivia los dolores de espalda.

5. Escalar, bucear, abdominales: cuidado con estos ejercicios

Si bien muchas mujeres pueden seguir practicando su disciplina favorita durante el embarazo, hay cosas que no deberían hacer, como bucear en aguas profundas, caminar a más de 2.500 metros de altura, escalar o andar en esquíes. Los abdominales son menos peligrosos, pero tampoco son ideales para las embarazadas.

6. Hacer deporte durante el embarazo ayuda al parto

Mantenerse en movimiento ayuda a reducir los riesgos y complicaciones. Las mujeres que hacen ejercicio suelen aumentar menos de peso, por lo que es menos probable que desarrollen una diabetes del embarazo o preeclampsia. Sin embargo, las mujeres que sufren de presión muy alta deben hablar sí o sí con su médico. Además, estar entrenada ayuda en el parto, ya que una respiración atlética y consciente funciona de apoyo en ese momento clave.

7. Después del parto el cuerpo necesita tiempo

Inmediatamente después del parto se puede activar la musculatura de la cadera con ayuda de la partera. Entre dos y tres meses después del parto, las mujeres pueden empezar con ejercicios suaves. Sin embargo, para poder reintegrarse por completo al deporte, hay que esperar nueve meses.

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El Observador /

He aquí algunos de ellos:

· Pronta recuperación post parto: la lactancia materna estimula la liberación de la hormona oxitocina. Entre los efectos de la misma están la reducción del sangrado post parto y la contracción uterina, para que el cuerpo vuelva a la normalidad más rápidamente.

· Protección contra la depresión post parto: otro de los efectos de esta hormona es el de producir sentimientos positivos, como amor, apego y felicidad. Por lo tanto, en la medida que exista lactancia, la hormona estará presente y esto disminuirá las probabilidades de sufrir depresión post parto y estimulará el apego materno con el bebé.

· Beneficios para el sistema óseo, prevención de fracturas, osteoporosis y artritis: dar de mamar ayuda a remineralizar los huesos, es decir, contribuye a traer de vuelta los minerales perdidos por los huesos durante el embarazo. A largo plazo, esto contribuye a disminuir las chances de fractura de cadera en la menopausia, o de padecer osteoporosis o artritis.

· Menor riesgo de cáncer: en ovarios, útero y mama. De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, las probabilidades de padecer cáncer se reducen en un 4.3% por cada año de lactancia, y entre más años se practique (con diferentes hijos), el beneficio aumenta.

· Más tiempo sin menstruar: la lactancia pospone la ovulación. Las mujeres que dan de mamar pueden tardar hasta más de un año en recuperar su menstruación. En cambio, las mujeres que optan por la alimentación artificial vuelven a menstruar entre 6 y 8 semanas después del parto.

· Mayor reserva de hierro: debido a la ausencia de menstruación, el organismo reserva y mantiene un mayor nivel de hierro, con lo cual, se previene la anemia y mejora la calidad de la leche materna.

· Efecto anticonceptivo: al retrasar la ovulación, la lactancia es efectiva para prevenir embarazos en los primeros seis meses post parto, lo cual permite al organismo recuperarse del embarazo.

· Precio: además de ser la mejor forma de alimentar al bebé, la leche materna es gratis y el precio de la fórmula artificial es bastante elevado. Además, al costo de la fórmula hay que sumarle el de los biberones, agua esterilizada y otros implementos necesarios.

· Peso: dar de mamar consume una gran cantidad de calorías, lo cual contribuye a alcanzar el peso pre gestacional más rápidamente.

· No hace falta preparación: por el contrario, la leche materna está siempre lista y disponible. No requiere tiempo ni lugar específico para ser preparada. Siempre está a la temperatura ideal y el bebé maneja las cantidades que toma. Además, favorece el apego de la madre con su hijo.

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La Prensa /

La Sociedad Panameña de Salud Pública  manifestó este lunes 24 de julio su preocupación por el incremento en casos de sífilis congénita en Panamá, que han pasado de 0.2 casos por mil nacidos vivos en 2009 a 1.9 en 2016.

Las estadísticas hablan de 10 veces más casos, por lo que se mantiene el interés en el tema, ya que la sífilis congénita es una enfermedad grave transmitida de madre a hijo durante el embarazo, que pudiera ser eliminada fácilmente con un adecuado control prenatal durante el embarazo.

Según cifras del Ministerio de Salud (Minsa)  en 2016 se reportaron 141 casos de esta enfermedad en el país; la provincia de Bocas del Toro  fue la que tuvo la tasa más alta con 33 casos, le siguió la comarca Ngäbe Buglé  con 21 y en la región metropolitana se registraron 19.

El presidente de la Sociedad Panameña de Salud Pública, Claude Betts , indicó que la sífilis congénita es una de las enfermedades más evitables, y señaló que la prevención de estos casos, con un adecuado control prenatal, es parte de los indicadores de la propuesta “Generación Saludable Panamá 2030” que impulsa la Sociedad Panameña de Salud Pública, junto a múltiples sectores del país.

De igual manera, el médico epidemiólogo de la Caja del Seguro Social (CSS) , Eddy Cabrera, manifestó que el mayor esfuerzo debe enfocarse en la atención primaria, porque el tratamiento para la sífilis congénita tiene un costo aproximado de 5 dólares por paciente y atender a una persona enferma representa un gasto enorme para el sistema de salud.

Cabrera añadió que el adecuado control prenatal también sirve para controlar otras enfermedades en la mujer embarazada, reduce riesgos en el parto y da mejores condiciones para un buen inicio de la vida a los recién nacidos.

Durante el segundo conversatorio multidisciplinario, en el que participaron médicos de diversas especialidades, enfermeras, docentes y dirigentes sindicales se presentaron una serie de recomendaciones para erradicar la enfermedad por completo y ayudar a su disminución.

Entre las sugerencias esta: hacer realidad el control prenatal totalmente gratuito, lo que implica el no cobro a las mujeres embarazadas por su atención, incluido insumos, laboratorios, y tratamientos, independiente de donde se brinda dicha atención; exigir al Minsa asumir su rol de garante del derecho universal a la salud con la asignación de adecuado nombramiento y capacitación de recursos humanos.

También se recomendó promover la investigación enfocada a todo lo concerniente a la estrategia de atención primaria y el derecho a la salud, incluyendo un buen comienzo a la vida, entre otras.

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El Caribe /

La diabetes gestacional, la nutrición inadecuada que deriva en anemia, las infecciones vaginales y la baja calidad de la atención prenatal, son algunos factores atribuidos a la morbilidad materna que mantiene a la República Dominicana entre los países con mayores tasas de mortalidad. Consciente de esa realidad, el Servicio Nacional de Salud, lanzó ayer un programa de supervisión en los doce hospitales y maternidades del país que registran la mayor cantidad de defunciones, para dar seguimiento personalizado a las embarazadas en estado complicado y con síntomas de morbimortalidad extrema que ponen en riesgo sus vidas.

Los denominados supervisores residentes estarán dando servicio en las maternidades Nuestra Señora de La Altagracia, San Lorenzo de Los Mina y René Klan de Guzmán y en los hospitales José F. Peña Gómez, Alejandro Cabral, Jaime Mota, Taiwán, Juan Pablo Pina, entre otros, atendiendo las necesidades de las mujeres afectadas y apoyando la gestión clínica y protocolizada para la prevención y manejo de cada caso.

El encargado de Salud de la Familia del Ministerio de Salud Pública, José Mordán, explicó que se trata de un acompañamiento local para garantizar la provisión oportuna de insumos, transporte seguro y recepción de las mujeres afectadas.

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La Nacion /

Según la OMS, una de cada seis tiene problemas para procrear; la medicina logró avances, pero casi no hay espacios gratuitos para contener psicológicamente durante la espera.

“Desde que decidimos empezar a buscar un hijo y nos dimos cuenta de que no se daría de la manera natural, estamos en un limbo que nos tiene a mí y a mi marido con la vida entre paréntesis”, dice Mariana, una mendocina de unos 40 años, al finalizar una charla sobre las dificultades que algunas personas enfrentan a la hora de concebir hijos.

Los especialistas afirman que los espacios de contención donde pueden compartirse experiencias ayudan a soportar la espera. Sin embargo son pocas las organizaciones que brindan este asesoramiento de manera gratuita. La ONG Concebir, que brinda talleres gratuitos en la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, en el barrio de San Nicolás, y un grupo de Facebook llamado el Club de las Soñadoras son dos de las agrupaciones que cumplen esta función.

“Los estudios indican que el tránsito por la búsqueda de un hijo que no llega es psicológicamente comparable al duelo por la pérdida de un ser querido”, sostiene Pía Zgrablich, médica especialista de La Plata. Su colega porteño Adan Nabel agrega: “A veces pasa un año o dos hasta que la pareja es diagnosticada con infertilidad. Les dicen que se relajen y que así lograrán el embarazo. Ese mensaje, señalan los estudios de la Asociación Nacional de Infertilidad de Canadá, estresa aún más a las parejas y, en especial, a las mujeres, que suelen sentir que es culpa de ellas”.

En los últimos años, la medicina reproductiva avanzó con diferentes tratamientos, y la ley nacional de reproducción médicamente asistida contempla la cobertura estatal, de las obras sociales o empresas de medicina prepaga de algunos de ellos.

El camino

“Poner el cuerpo es muy doloroso. De repente la vida es un entrar y salir de estudios y centros de fertilidad”, hace catarsis Julieta, que busca concebir hace cuatro años.

Beatriz tiene alrededor de 60. Poco después de casarse empezó a buscar un hijo y ese sendero duró muchos años, sin suerte. Su esposo se mostraba reacio a acompañarla al médico. Tampoco él quería seguir el camino de la adopción, le daba bronca, vergüenza, “y uno sin el otro -pensó ella- no es nada”. Por eso bajó los brazos. Cuarenta años después contó su historia frente a unas 80 personas, en el salón de un hotel de Salta. “Pude ser feliz. Tengo unos sobrinos hermosos a los que les di todo el amor. Pero no se queden sintiendo que podían haber luchado más. Son heridas que siguen doliendo, aun de viejas”, dijo.

“Encontrarnos, saber que no estamos solos, que no estamos locos por sentir lo que sentimos, hace bien”, afirmó Cecilia al final de un encuentro en Luján. “La mayoría de las parejas sienten que no van a ser padres jamás. Transitan un laberinto de emociones: afrontar que no lo serán en forma natural, sentir vergüenza por tener problemas para concebir, vivir con el miedo a que su pareja los deje y desesperanzarse ante los resultados negativos de un tratamiento”, cuenta De Antón.

“Las parejas a las que, en general, les va mejor son las que se comunican lo que sienten y no dejan que el dolor las paralice”, argumenta la médica especialista Estela Lancuba.

El psicólogo Miguel Espeche advierte: “El hijo es siempre más que un hecho biológico y su persona está constituida, también, por la trama psicológica que lo antecede y dentro de la cual nace”.

Mariana cuenta que al salir de la aspiración de sus óvulos su médico comentó al pasar: “Con esos ojos tan lindos y esos óvulos tan horribles que tenés”. La forma en que comunican los médicos puede ser un ancla o una boya emocional. Y también está el prejuicio social que relaciona la fecundidad con la virilidad o la femineidad. Esto refuerza la vergüenza y acentúa el tabú.

El tema de la pareja es clave, afirman los especialistas. Héctor es un camionero de larga distancia de La Plata. Cuando vuelve a su casa trata de encontrarse con su esposa. Sin embargo, a veces, ella está tan agresiva que él no sabe cómo acercarse. Su mujer le contesta que, a veces, siente que es la única que sufre y eso la enoja. “Las parejas que sobreviven a esta experiencia son las que logran acompañarse y compartir lo que sienten. Y así terminan fortalecidas”, afirma Juan Aguilera, especialista de Salta.

“Cuando les pregunto cuándo fue la última vez que tuvieron relaciones sexuales, por un tema médico vinculado a los espermatozoides, algunas parejas ni lo recuerdan”, cuenta el doctor Edgardo Andreatta, presidente de la Asociación Argentina de Centros de Fertilidad Asistida.

Para el médico mendocino Antonio Sarra Pistone, es bueno conocer las probabilidades de lograr un embarazo a partir de un tratamiento que, en promedio, suele ser de 35 a 40% en la fertilización in vitro y de 50% en la ovodonación, aunque esto siempre depende de la salud reproductiva de cada pareja. Sin embargo, aclara, muchos con los peores pronósticos y con ayuda de la ciencia, lo logran.

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El Tiempo /

Especialistas de la Clínica Vicetto de la capital de España señalan los cinco errores que con más frecuencia cometen las mujeres tras haber dado a luz.

El suelo pélvico constituye el “nido” en el que ha crecido el bebé durante el embarazo y se considera fundamental contar con la valoración de un fisioterapeuta especializado para comprobar el estado de la musculatura, las tensiones internas y las posibles cicatrices fruto del parto.

“Tanto si ha habido cesárea como parto natural, la revisión es necesaria”, manifiestan.

De la misma forma, señalan que, pasada la cuarentena, el fisioterapeuta o la matrona deben examinar a la reciente mamá y, dependiendo de cómo encuentren la función y coordinación de las estructuras del suelo pélvico, le enseñarán a realizar correctamente los ejercicios de Kegel, valorarán las cicatrices y recomendarán posturas y ejercicios adecuados a cada caso particular.

“Los ejercicios de Kegel están diseñados para fortalecer los músculos del suelo de la pelvis. Estos son los músculos que sostienen la vejiga y ayudan a evitar escapes de orina”, apuntan los profesionales del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón de Estados Unidos.

No a los abdominales

Otro error habitual es hacer ejercicios abdominales. En este caso, los especialistas de la Clínica Vicetto destacan que está totalmente desaconsejado después de dar a luz, ya que el abdomen está inestable durante los primeros seis meses, debido a una diástasis (separación de los músculos abdominales en la línea central del abdomen), que ocurre fruto del crecimiento del útero durante el embarazo.

“Todos los ejercicios de flexión del tronco aumentan la presión en el abdomen y, por tanto, también se incrementan las probabilidades de tener algún tipo de incontinencia y prolapso (caída de las vísceras)”, señala Rafael Vicetto, fisioterapeuta especializado en abdomen y creador del método conocido como “Stopdiástasis”.

“Lo recomendable es esperar para que el tejido se vaya adaptando lentamente, de acuerdo con los tiempos de recuperación del cuerpo, y potenciar el abdomen sin aumentar la presión por dentro. De esta manera, existen opciones, como realizar ejercicios hipopresivos, guiados por un especialista, y aprender a contraer el músculo transverso del abdomen, lo que ayudará a la recuperación”, resalta Vicetto.

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El Observador /

Existen básicamente dos grandes problemas cuando una mujer con sobrepeso quiere buscar un embarazo. En primer lugar, es probable que tarden más tiempo en conseguirlo, ya que tienen más chances de no presentar ovulaciones.

En segundo lugar, aumentan los riesgos de complicaciones durante el embarazo. Y aquí adquiere un rol importante la alimentación . El médico Fernando Neuspiller, director de IVI (clínica de reproducción asistida), menciona que durante la gestación “se recomiendan proteínas animales (carnes, pescados y huevos, siempre cocidos), ya que son esenciales para el correcto crecimiento del embrión. También el calcio, fundamental para la formación de los huesos y dientes del bebé. No hace falta tomar leche entera. Hay leche de tipo ‘semi’ con bajo aporte de grasa y enriquecidas con calcio. Tres raciones de lácteos a diario”.

El especialista agregó además que “Las vitaminas, como el ácido fólico, ayudan a prevenir los defectos de cierre del tubo neural (futuro sistema nervioso del bebe). El Omega 3, por su parte, mejora la función cognitiva y neurológica del bebé. A pesar de encontrarlo en la dieta , se recomienda suplementar el aporte de ácido fólico con pastillas multivitamínicas específicas. Además, el médico a cargo del embarazo le recomendará a la mujer embarazada un suplemento nutricional durante el embarazo”.

Estos aspectos son muy importantes ya que el bebé que se está gestando será, dada su carga genética, más propenso a sufrir sobrepeso y enfermedades asociadas como diabetes tipo 2, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares.

“La obesidad no solo afecta al niño por nacer sino también que aumentan los riesgos obstétricos: aumenta las tasas de aborto y duplica el riesgo de muerte fetal. Por otro lado, las secuelas que se observan en los niños nacidos con madres obesas los acompañan toda la vida”, explica Neuspiller.

El médico advierte acerca de la importancia de lograr un peso normal antes de buscar un embarazo para prevenir complicaciones como enfermedades cardiovasculares o diabetes gestacional y para no influir en la salud fetal. Esto se logra a través de un cambio en el estilo de vida, la incorporación de hábitos alimentarios saludables y la práctica regular de actividad física, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud. En el caso de que el embarazo se presente con obesidad, se deberá derivar a la paciente a un licenciado en nutrición para guiarla en la incorporación de hábitos alimentarios saludables y para monitorear su dieta. También deberá estar bien monitoreada por su médico obstetra para detectar problemas cardiovasculares a tiempo.

comermejor.com.uy

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La Nacion /

Las cesáreas en Europa y América suelen ser horizontales, salvo en casos excepcionales. Suelen dejar una cicatriz transversal por debajo de la línea del bikini de entre 10 y 20 cm. Pero en muchas clínicas y hospitales japoneses, así como en otros países asiáticos como China y Corea del Sur, todavía hoy en día se hace habitualmente un corte vertical por debajo del ombligo.

Esas cicatrices longitudinales llamaron la atención de muchas personas que comentaron en internet un video de un servicio gratuito que ofrece el tatuador chino Shi Hailei, de Shanghái, para mujeres que dan a luz por cesárea.

Las cicatrices de sus cesáreas verticales tienden a verse más y muchas madres chinas quieren esconderlas, por eso este tatuador las “disfraza” con tatuajes al gusto. Atiende a unas seis madres al mes.

Pero muchos usuarios de otros países se extrañaron al ver estas incisiones verticales, que en otras partes del mundo son raras y características de otra época.

“La disimulé con una ancla ”

Helen Ayumi, que viven en Japón, es una de las mujeres que tiene una cicatriz longitudinal y quiso disimularla. “Aquí en Japón también son verticales… mi cicatriz es longitudinal y yo me tatué una ancla”, le dijo Helen a Ewerthon Tobace, colaborador de BBC Brasil en Tokio.

Cristina Hatori tuvo dos cesáreas en Japón y se quedó con una cicatriz vertical.. “Mi médico me dijo que las fibras musculares de la barriga están en vertical, y que por eso la cirugía vertical es la más correcta”, dijo. “Yo le rogué al médico que me la hiciera horizontal pero él me dijo que no, hasta lloré… pero como no tenía tiempo de buscar a otro médico que me la hiciese horizontal porque mi hija ya estaba lista para nacer, pues fue vertical”.

Pero hoy en día en casi todo el mundo lo habitual es que sean transversales, justo por debajo de la línea del bikini, salvo en algunas ocasiones “raras”, según el servicio de salud pública de Reino Unido, el NHS, en las que por razones médicas es necesario que sea vertical.

Una de esas ocasiones suele ser cuando hay placenta previa, es decir, cuando ésta está situada muy próxima al cuello uterino, de tal manera que obstruye el canal del parto.

¿Por qué hacerla vertical?

Tobace habló con varios ginecólogos de Japón para entender por qué allí se sigue utilizando habitualmente el corte vertical.

El corte vertical todavía se practica habitualmente en éste y otros países asiáticos por una cuestión cultural, según el médico obstetra Cleber Sato, autor de la Guía del embarazo en Japón, que está dirigida a las mujeres entre los más de 150.000 brasileños que viven en ese país.

“Mi cicatriz es grande y me quedó un agujero en la parte de arriba, así que bromeo que tengo dos ombligos”, dice Samanta Yoshida. “Cambiar algo que desde hace tiempo ha estado funcionando bien implica una ruptura del paradigma. Además, tradicionalmente la mujer japonesa tendía a preocuparse menos por la estética, pero actualmente eso ya no es verdad”.

En caso de emergencia En las situaciones de emergencia o en las que hay que tener un cuidado extremo es común en cualquier país del mundo que la incisión de la cesárea sea vertical.

“Mi cicatriz es grande y me quedó un agujero en la parte de arriba, así que bromeo que tengo dos ombligos”, dice Samanta Yoshida.

De esa manera se puede extraer al bebé del útero más fácil y rápidamente, sin provocar grandes riesgos para la madre o para el recién nacido.

“El corte vertical en el abdomen genera menos hemorragia, ya que tenemos la llamada línea media que une los músculos abdominales y las fascias, que son como continuaciones de los músculos en el medio de la barriga”, le dijo Sato al periodista de la BBC.

“Este procedimiento también está indicado cuando el bebé es prematuro o cuando la placenta está ubicada en la parte inferior del útero y hay riesgos al hacer un corte transversal”, explica la doctora Elza Nakahagi, autora del Diccionario de Términos Médicos, una publicación en portugués y japonés para ayudar a los brasileños a comunicarse con los médicos en Japón.

Eso precisamente fue lo que le pasó a Luciana.

Había empezado el proceso de parto de su hija, que hoy tiene nueve meses, cuando “la bolsa se rompió, tenía contracciones pero el bebé no había girado para ponerse en la posición correcta, así que el médico optó por hacer una cesárea a última hora”, cuenta.

“Me dieron anestesia y me quedé una semana internada en el hospital. Sólo me di cuenta de que el corte era vertical cuando estaba lista para irme del hospital”, cuenta Luciana, que vive en Japón desde hace 10 años y tiene tres hijos.

“Después le pregunté al médico, pero me dijo que el bebé se estaba sofocando y que tuvo que hacer la cirugía muy rápidamente”, dice la brasileña, que acabó aceptando lo que había ocurrido.

“No me molesta la cicatriz, porque fue por el bien de mi hija. Pero se quedó fea, aunque la cuestión estética no es un problema para mi”, afirma.

“Dos ombligos”

Samanta Yoshida, de 42 años, tampoco siente vergüenza por la cicatriz vertical que le dejó una cesárea hace 20 años en Japón.

“Me la hicieron porque ya había salido de cuentas, no tenía dilatación alguna y el bebé estaba creciendo demasiado”. Esta brasileña recuerda que el médico le dijo que le iba a hacer una incisión longitudinal.

Samanta Yoshida dice que no siente verguenza por la cicatriz vertical de su cesárea. “Si yo prefiriera un corte horizontal tendría que haberme ido a otro hospital, pero decidí hacerlo allí mismo, y no me arrepentí”.

“Mi cicatriz es grande y me quedó un agujero en la parte de arriba, así que bromeo que tengo dos ombligos”, comenta Samanta.

“Dejé de usar bi k ini”

Pero no todas las madres se quedan contentas por la marca que suelen dejar las cesáreas japonesas.

La brasileña Cristina Naomi Hatori, de 41 años, dice que evita mostrar la cicatriz del parto por razones estéticas y dejó de usar ropa corta e incluso bikini. Hace nueve años que tuvo a su hija por una cesárea de emergencia.

“Fue un parto prematuro y yo ya sabía que me iban a hacer un corte vertical”. En el parto de su segunda hija, hace un año, le pidió a los médicos que le hicieran la incisión en el mismo lugar.”Porque ahora en ese hospital ya están haciendo el corte horizontal, pero yo no quería tener dos cicatrices”, explicó.

LA NACION Sociedad Salud

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Confirmado /

Un reciente estudio arrojó que quedar embarazada después de un diagnóstico de cáncer de mama no aumenta el riesgo de que el cáncer retorne.

Científicos detallaron durante el encuentro de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, que el estudio incluyó a 1.207 mujeres menores de 50 años que tuvieron cáncer de mama que no se había extendido a otras partes del cuerpo.

57 % de las mujeres que intervinieron en esta prueba tenían un tipo de cáncer en el cual los tumores se ven impulsados por las hormonas sexuales conocidas como estrógenos (ER).

Algunos doctores temían que estas mujeres pudieran enfrentar un mayor riesgo de recurrencia del cáncer si salían embarazadas, debido a cambios hormonales durante la gestación.

Durante el estudio, 333 de las mujeres quedaron embarazadas, y tras 10 años de seguimiento, los investigadores encontraron que no existía “ninguna diferencia” en los índices de recurrencia del cáncer entre quienes habían quedado embarazadas y las que no.

Entre tanto, el embarazo también mostró sorpresivos beneficios para las mujeres que habían sobrevivido a tipos de cáncer que tenían un ER negativo. Estas mujeres tenían 42 % menos probabilidades de morir que aquéllas que no habían quedado embarazadas.

“Nuestros descubrimientos confirman que el embarazo después de un cáncer de mama no debería temerse, ni siquiera por mujeres que sufrieron tipos de cáncer con un ER positivo”, dijo Matteo Lambertini, médico oncólogo que dirigió este estudio en el Instituto Jules Bordet en Bruselas.

Añadió que “es posible que el embarazo pudiera ser un factor de protección para pacientes con cáncer de mama del tipo ER negativo”, a través de mecanismos de inmunidad u hormonales.

Globovision

Por Confirmado: MariGonz

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La Razon /

A medida que crece la pancita, las mujeres comienzan a enemistarse con el espejo y con su ropero. Sin embargo, hay algunas prendas que además de cómodas tienen su toque particular  y pueden hacer que la embarazada se vea y se sienta fantástica.

Entre los consejos de las asesoras de imagen y los fashionistas se arman varias tenidas de ropa, adecuadas para cada ocasión, pero especialmente para los tres trimestres de gestación.

Respeta tu estilo. Los cambios físicos y emocionales ya son suficientes en esa etapa como para modificar en extremo tu forma de vestir, peinar y maquillar. “Eso podría hacerte sentir incómoda”, advierte la asesora de imagen y diseñadora  Alura, de Laura Viscarra. Tampoco se trata de perder el estilo. “Nada de vivir en buzos o con túnicas”.

Al contrario, es un momento de mimarte y verte linda.

Para la también asesora de imagen Laura Malpeli es importante durante todo el embarazo, y en el día a día, resaltar los puntos fuertes de tu cuerpo, con los que te sientes a gusto, y esconder los que te inquietan. Por ejemplo, destacar el cuello y el escote, y disimular los tobillos ensanchados con pantalones o faldas largas.

También hay que pensar en unos zapatos estéticos, pero sobre todo funcionales. En especial para los últimos meses; evita hebillas, tiras, tacos altos y tobilleras. Mejor opta por las chatitas, que además de confortables son coquetas y evitan que te agaches.

Alura te recuerda usar accesorios en cualquier atuendo que desees realzar. “Con bolsos, pashminas, collares y otros se pueden lograr looks variados”.

Aquí van las recomendaciones de las expertas según los trimestres de gestación.

Primer trimestre

En los primeros meses, las que no quieren compartir la noticia y tienden a buscar disimular la figura o de las que aún la pancita está pequeña, lo mejor es usar, mientras se pueda, la ropa habitual “en vez de invertir en prendas especialmente diseñadas para embarazadas”, apunta Malpeli en la revistaohlala.com

También puedes usar fajas prenatales, tipo calzón, para una mayor contención del vientre. Y “si tus camisas te aprietan, puedes usarlas abiertas con una básica a juego por debajo”, dice Alura. También puedes usar prendas superiores holgadas, hasta la cadera.

Segundo trimestre

En esta etapa necesitas prendas de más tallas. Es una buena idea invertir en ropa que vaya adaptándose a tu figura, como por ejemplo el wrap dress (o vestido envolvente), con escote en V, o los pantalones con cintura elástica, que podrás usarlos hasta el término de tu embarazo.

“Elige ropa de embarazo en colores neutros para crear, con más facilidad, diversidad de combinaciones”, aconseja Alura, quien además sugiere elegir blusas y vestidos de corte imperio. “Esas que se ciñen bajo el busto y son holgadas en la parte del abdomen y cadera”. Este corte te permite usar prendas inferiores ajustadas, como calzas o jeans chupines.

En este momento, los senos también crecen, lo que exige invertir en brasieres. “No solo por el tamaño del busto, sino por el cambio en la forma. Hay muy buenos corpiños para embarazadas, que después se pueden seguir usando durante el periodo de lactancia”, afirma Malpeli.

Tercer trimestre

En la etapa final es esencial el confort, sin que descuides tu apariencia. Los vestidos, túnicas y blusones son excelentes aliados en este momento. Si vas a comprar ropa para estos últimos meses, hazlo pensando en cómo los usarás luego. En tanto, destaca la panza con prendas entalladas pero cómodas, como los vestidos envolventes mencionados y sobreponiendo prendas básicas ajustadas con camisas y chompas que tengan cinturón y que se ajusten bajo el busto para destacar esa parte del cuerpo.

Anímate a usar escote, “pero sin enseñar demasiado, eso es vulgar”, recalca. Hablando de escotes, Alura apunta que el halter puede servir para sostener el busto en esta etapa del embarazo. “Solo si tus hombros no son anchos, ya que este escote tiende a destacar la espalda.

Seguro que en estos meses te sentirás grande de verdad y, por ende, muchas mujeres optan por vestirse de un solo color oscuro. Aunque es buena idea, que este estilo no sea tu uniforme del trimestre. Para romper con la monocromía aburrida agrega color con accesorios como pashminas, aros, calzado, collares, pulseras, cinturones y bolsos. Respecto a estos últimos, busca los grandes que en poco te servirán también de pañalera.

Fuentes: Laura Malpeli (STYLETTO)  Laura Viscarra (FB: ALURA)

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