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Comidas

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El Observador /

Ingredientes para 6 porciones:

Para el fermento:

· ½ sobre de levadura

· 170 g de harina

· 4 g de sal

· 118 ml de agua

Para la masa final:

· 100 g del fermento previo

· 235 g de harina

· 35 g de harina de maíz

· Cantidad necesaria de semillas de sésamo, amapola, girasol, lino, zapallo y almendras.

Preparación del fermento:

Unir todos los ingredientes formando una bolita de masa. Colocar en un cuenco ligeramente enharinado y tapar con film. Dejar reposar durante 1 hora a temperatura ambiente y refrigerar toda la noche.

Para hacer la masa final:

Dejar el fermento a temperatura ambiente un rato antes de empezar el proceso. Posteriormente, mezclar en un cuenco amplio todos los ingredientes secos. Trocear el fermento y agregar. Por último echar el agua y con ayuda de una espátula unir hasta formar una masa. Volcarla sobre la superficie de trabajo y trabajar hasta dar forma de bola. Tapar y dejar reposar por 45 minutos.

Sacar el gas a la masa presionando ligeramente con las yemas de los dedos. Doblar unas cuantas veces formando nuevamente una bola y dejar reposar durante 45 minutos más. Enharinar de nuevo la mesa de trabajo. Volcar la masa y dar forma final colocando el pan sobre el molde que se vaya a usar previamente engrasado. Dejar fermentar durante 1 hora y media o hasta que la masa duplique el volumen inicial.

Precalentar el horno a 250ºC. Pulverizar el interior con agua para que se forme vapor e introducir el pan. Pasados 5 minutos bajar la temperatura a 200ºC y hornear durante 30 minutos más. Si se golpea el pan en la base debe sonar hueco. De no ser así, hornear un poco más. Retirar el pan del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Es ideal para disfrutar en el desayuno y merienda o para hacer una entrada con deliciosas tostadas raspadas con ajo, tomate, rúcula y queso brie.

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El Observador /

Los restos de verduras, se pueden transformar al día siguiente en un puré, salsa para pasta o sopa. Si eran verduras al dente se pueden integrar a una tarta.

Si sobra algo de carne, pescado o pollo cocido, aprovecharlo para hacer croquetas, empanadas, rellenar zuccinis o zapallitos, o agregarlo a una ensalada para aportar proteínas. Rellenar canelones o armar una lasaña. Convertirlo en un strogonoff o carne a la cacerola.

Antes de tirar frutas que estén muy maduras preparar con ellas un postre: compotas, licuado, mermeladas o torta. O simplemente transformarlas en una salsa para helado, pasándola por la licuadora.

Aprovechar hasta la última gota en los tetra bricks, latas y envases de vidrio, añadiendo un poco de agua o caldo de verduras.

Los yogures se pueden utilizar para hacer vasitos con muesli, frutos secos, o con una cucharada de mermelada. También pueden usarse como salsa y aderezo para ensaladas.

Si se ventiló el queso en la heladera y se puso duro, rallarlo manualmente o en la procesadora y guardarlo en bolsitas en el freezer.

El pan del día anterior tiene mil y una vidas, se puede convertir en unos croutons para una ensalada, o sopa, o tostarlo para desayunar.

Si se hizo demasiada pasta o arroz apartar lo que no se vaya a comer (sin mezclar con la salsa o los condimentos) y usarlo para una ensalada o tortilla al otro día.

Si se están por pasar los tomates, pelarlos y saltearlos al wok en cubos, dejando una salsa a medio camino para la pasta, la pizza, las lentejas o las albóndigas.

Si sobra muzzarella u otro queso o fiambre, se pueden freezar y después utilizar para rellenar una empanada o tarta.

Si todos aprovecháramos al máximo los alimentos que compramos ahorraríamos como familia y cuidaríamos el sistema alimentario como sociedad.

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La Nacion /

Narda charla con el verdulero, acomoda la espinaca para la foto, se saca una selfie con un fan. La escena sucede en el Barrio Chino: en dos cuadras ya se cruzó con un colega cocinero y con un productor, y charló con un grupito de chicas. Debe ser la espinaca lo que le da energía.

Eligió estas hojas verdes para hablar de la alimentación infantil, el tema en el que profundizó desde que es mamá de Leia. Acaba de publicar su libro Ñam Ñam, manual para alimentar a un pequeño omnívoro (Planeta) y las casi 500 páginas que lo componen van mucho más allá de las recetas. Se trata de una herramienta para lograr que los niños (y los adultos) disfruten de comer variado, nutritivo y sabroso. La estrategia es fiel al estilo Lepes: comunicar conceptos concretos y útiles con frases cortas del tipo: “Tu snack no es su snack”; “sumá sabor”; “bajá el azúcar y la sal”, y “todo empieza con la compra”.

“Lavo la espinaca en agua y un chorrito de vinagre, así se desprenden los bichitos y le saco la tierra. Hay espinacas de primavera, de invierno. Es que es la más amable de las hojas oscuras. Comelas porque tienen de todo”, recomienda.

Eligió espinaca para hacer unos malfatti riquísimos y para profundizar en uno de los tópicos de la alimentación infantil: cuesta que los chicos coman verde. “El verde es el cuco. Un bebé lo va a rechazar por instinto. Es una alerta genética que se transmite desde que el hombre vivía en estado silvestre. El verde significa cuidado: puede ser venenoso o indigesto, algunas plantas alimentan, otras curan, otras hacen mal. A través del conocimiento y el ejemplo uno puede vencer esa barrera, por eso a los chicos hay que enseñarles a comer plantas. Ahora, si el pibe escucha una y otra vez «¡a él no le sirvas eso porque no lo va a comer!», jamás lo probará. ¡No digas esas cosas! Tal vez no le gustó tu croqueta hoy, quizás mañana sí.”

Originaria de Asia, la espinaca es considerada la reina de los verdes: protagoniza platos crudos y cocidos, de ensaladas a buñuelos, croquetas y pasteles. Es energética, posee aminoácidos esenciales, hierro, vitamina A, ácido fólico y proteínas. Y si no, que Popeye muestre sus músculos.

De su heladera sale una manteca de leche de oveja, otra de cabra. Un queso de chancho, una bondiola casera. Son pruebas para su restaurante Narda Comedor, que pronto abrirá sus puertas en el polo gastronómico de la calle Sucre (en Belgrano). Dispone todo sobre la mesada “para probar” y toma un mate con una yerba orgánica que le mandaron de Misiones.

¿Qué datos centrales encontraste investigando para el libro?

En principio, que en promedio un médico tiene nueve horas cátedra de nutrición en toda su carrera, lo que no tiene ningún sentido. Y mucha desinformación. La Organización Mundial de la Salud dice que un niño es lactante hasta los dos años. Y en la Argentina sólo el 30% de los bebés llega a los 6 meses de teta. Hay mucho trabajo por hacer.

¿Qué sucede en otros países?

Consulté asociaciones de pediatría de Noruega, Portugal, Francia, Estados Unidos, Japón y México. Hay cuestiones comunes a todos los niños del mundo, como que no pueden comer miel antes del año porque hay riesgo de alergia. O que un bebé no puede comer fibra hasta que tiene entre 9 y 11 meses porque no la puede procesar. Pero ¿cuántos nenes ves comiendo pan desde bebés o masticando cualquier cosa contra las encías? ¡Dale un apio! Y después están las diferencias culturales. Si vas a Japón, les dan arroz a los bebés de 4 o 5 meses. Y acá eso no sucedería jamás porque comemos parboiled; es de goma, te atragantás si no lo masticás. En Noruega y en Portugal comen pescado, pero acá no sabemos cómo sacarle las espinas, no tenemos el consumo incorporado. Yo no lo recomendaría en un bebé lactante que debe aprender a toser.

¿Tips para que un chico coma de todo?

Cambiale todos los días las cosas para comer. Que la novedad sea la rutina. Y por favor nunca le preguntes qué quiere comer. Se come lo que hay, lo que comemos todos. Que juegue con la comida, sentate con tu hijo. Todos los pediatras que consulté acuerdan en que un chico sano va a comer lo que haya cuando tenga hambre. No corras a hacerle fideítos.

Decís que el marketing de la alimentación de niños es inmoral.

Sí. Hay cuestiones de la industria en las que yo no tengo todas las herramientas para decir si sí o si no. Pero todos saben que el jarabe de alta fructosa, que es la peor forma del azúcar, no hace bien y está en todo, en las galletitas, en las golosinas, en las gaseosas. A largo plazo genera diabetes tipo 2, obesidad. No debería ser legal publicitarlo a niños. Yo a mi hija no le doy nada que tenga eso. Con respecto a la comida rápida, son lugares que simplemente no existen en su mundo, es la manera que encontré para bloquear los millones de dólares invertidos en crear un vínculo emocional con nuestros hijos. No lo conoce, no es un tema en casa. Ahora hay varios proyectos para controlar el etiquetado, es una herramienta, uno debe poder leer y entender lo que tiene un producto.

EXPRÉS: Lavar espinaca con un chorrito de vinagre, escurrir, saltear en oliva perfumado con ajo y salar al final. Picar y sumar a purés, pescados, arroces o pastas.

¿Cómo se come en tu casa?

¡Rico! [risas]. No hay nada rígido, no tengo un menú semanal. Disfrutamos más relajados, un poco de esto, otro de aquello que sobró de anoche. Verduras, muchas verduras. Un día comemos mirando tele, otros sentados en la barra de la mesada. Los domingos pedimos delivery (en general de comida asiática) y nunca lavo los platos. Hoy el mundo cambió, ya no se cocina más para 12 personas un domingo. Y tampoco existe más la comida de las abuelas. La abuela de Leia tiene 55 años y labura todo el día. La bisabuela fue la primera camada de psiquiatras de la Argentina. Cocinaba, sí, pero no se dedicó a eso. El mundo es otro.

MALFATTI

Ingredientes

300 g de espinaca cocida, escurrida y picada

200 g de ricota seca

1 taza de queso rallado

50 g de harina

2 huevos

Pizca de nuez moscada

Sal y pimienta

Crema de leche

Queso rallado

Preparación

Mezclar la espinaca, la ricota, el queso, la harina, los huevos y los condimentos. Armar los malfatti en forma de bolitas o como se desee. Cocinar en agua hirviendo y cuando suban a la superficie remover con espumadera. Terminar la cocción en sartén con crema de leche, sal y pimienta. Servir con queso rallado.

En esta nota: Gastronomía LA NACION revista LA NACION LA NACION revista Recetas

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La Nacion /

Contar las calorías de todo lo que consumimos no es la manera más feliz de vivir, pero en muchos casos ayuda a tomar conciencia de lo que nos ponemos en el cuerpo. Sobre todo cuando hablamos de calorías vacías que casi no aportan nutrientes.

Para tener un pantallazo rápido, la Royal Society for Public Health del Reino Unido creó un cuadro muy simple con los snacks y la comida “chatarra” más popular. Además de poner cuántas calorías tiene cada una, agregó cuánto tiempo tenemos que caminar o correr (despacio) para quemarlas.

Algunos datos pueden hacerte repensar esas dos porciones de pizza que te comés de gula: quemar sus calorías te tomaría una caminata de 1 hora y 23 minutos. O esa barra de chocolate que agarrás después de cenar y pensás que no tiene casi consecuencias (pero que cuesta 42 minutos de caminata).

Royal Society for Public Hair. En esta nota: Ejercicio LA NACION Sociedad Alimentación saludable

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Estampas /

El tratamiento térmico de los alimentos no solo facilita su digestión, sino que además elimina agentes patógenos responsables de graves enfermedades que ponen en riesgo su salud y la de su familia.

La mayoría de las bacterias causantes de infecciones e intoxicaciones alimentarias son sensibles a temperaturas de cocción, por lo que en la mayoría de los casos, cocinar los alimentos a más de 75 C logra frenar el crecimiento microbiano y prevenir enfermedades. Esto no exime las buenas prácticas de manipulación de los alimentos antes del proceso de cocción, que incluye eliminar los restos de suciedad que puedan estar presentes en el alimento, mantenerlos a temperaturas adecuadas durante su almacenamiento y utilizar agua segura.

Los alimentos crudos como las carnes, huevos, lácteos en incluso los vegetales poseen una carga de microorganismos propios de su ambiente que pueden generar malestar si los comemos directamente, así que cocinarlos a más de 75 C por al menos tres minutos es una medida muy eficaz para eliminarlos. Sin embargo, cuando el alimento queda medianamente cocido, como suele ocurrir con las carnes y los huevos, el riesgo de recontaminación se incrementa, pues algunas bacterias podrían sobrevivir en el centro de la pieza y a los pocos minutos convertirse en una amenaza para su salud.

Tenga en cuenta que las bacterias han desarrollado muchas estrategias para sobrevivir a ambientes tan estresantes como el tratamiento térmico. Estas estrategias pueden significar cambios a nivel genético como la formación de esporas, que resisten altas temperaturas y mantienen el material genético bacteriano protegido hasta que las condiciones sean propicias para su desarrollo, y esto puede ocurrir en el tracto intestinal luego de una buena comida. Esta capacidad evolutiva ha sido, sin duda alguna, uno de los retos más importantes para la cocina doméstica y la industria de alimentos, pues los mecanismos convencionales como la cocción resultan ser ineficientes, es por ello que el dicho popular “la candela mata todo” no aplica en todos los casos. ¿Qué podemos hacer? Elija cuidadosamente el lugar de la compra para asegurar materias  óptimas, evite empaques maltratados y latas con signos de maltrato, cumpla y haga cumplir las buenas prácticas durante la manipulación de los alimentos, cocínelos completamente, almacene a baja temperatura tan pronto como sea posible y lávese las manos antes, durante y después de manipular los alimentos. La información en materia de inocuidad es poder. Únete a la comunidad cocina segura.

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Estampas /

Cuando se trata de frutas y más recientemente de vegetales, hay una tendencia a colocarlo todo en la licuadora y preparar un batido con todo aquello que sabemos es saludable, sin embargo, este hábito que crece en popularidad con la llegada de los jugos verdes y preparados detox deja al descubierto una serie de deficiencias que muy pocos saben y por eso, no comentan.

Las frutas y los vegetales pertenecen al temido grupo de los carbohidratos, macronutrientes esenciales para la captación de energía de rápida absorción y sensación de saciedad a lo largo de día. Dije temido, pues también hay una tendencia a castigar el contenido de azúcares presentes en estos alimentos, por aquello que el azúcar es el responsable de los elevados índices de sobrepeso y obesidad que experimenta el mundo entero y que son reseñados casi a diario en los medio y las redes sociales. Tengan en cuenta que no hay alimento malo por sí mismo, todo depende de la cantidad y la combinación que hagamos al momento de comerlo. Lo que no nos dicen, es que cuando se realiza un consumo adecuado de frutas, la fructosa (el azúcar más abundante de estos alimentos) es absorbida de manera sabia por el organismo, cuando pasa por los procesos vitales de masticación y deglución, aunado al contenido de fibra que hace funciones de administrador durante el metabolismo.

El hígado es el único órgano que puede metabolizar la fructosa en cantidades significativas. Cuando comemos la fruta entera, la fibra retarda la disponibilidad de azúcar en el torrente sanguíneo, enviándola  al hígado lentamente y en pequeñas cantidades, sin sobrecargarlo. En contraste, cuando se bebe un gran vaso de jugo, una gran cantidad de azúcar se absorbe y se envía al hígado muy rápidamente, al igual que cuando se bebe una bebida muy azucarada como una gaseosa. La promesa detrás de un jugo verde es el aprovechamiento de las vitaminas y los minerales, sin embargo, ten en cuenta que vitaminas como la C son muy sensibles a la luz que la oxida en cuestión de minutos. De igual manera, toda la fibra que debería ser masticada, se rompe por el efecto de las cuchillas de la licuadora, por lo que su efecto retardante en la absorción de la fructosa y el gasto energético de la masticación resultan fuera de la ecuación.

Por otra parte, la cantidad de “verdes” queda sujeta a la discreción de quien lo prepara y si ya los preparaste alguna vez, sabes que la cantidad de kale, célery o pepino es muy poco significativa comparado con la cantidad de por ejemplo piña o la fruta que hayas decidido licuar. Aún no hemos evolucionado como para prescindir de la masticación como detonante del proceso digestivo. Todavía preservamos la capacidad de producir enzimas en nuestra saliva para iniciar el metabolismo y con un jugo esto prácticamente es inútil pues la deglución ocurre casi de manera inmediata y el cerebro no logra manejarse ante esto, por lo que produce más enzimas y envía mensajes al páncreas para producir insulina.

Otra promesa es la capacidad para desintoxicarte, como si nuestro cuerpo no pudiera hacerlo solito. La necesidad de desintoxicarse nace de la culpa que sobreviene al comer lo que sabemos que no es apropiado para nuestro cuerpo, en tal sentido, ¿qué tal si optamos por ajustar nuestro plan de alimentación para que en lugar de tener que desintoxicarnos, podamos proveer los nutrientes con la calidad que nuestros órganos necesitan? Disfruta del sabor de frutas y vegetales al natural, entrena el paladar y disfruta del tiempo libre masticando un bocado a la vez.

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La Nacion /

Domingo de invierno. La temperatura no supera los 10° y está nublado. Familias y grupos de amigos se juntan en alguna casa a pasar el día. Llega la hora del desayuno o la merienda y allí están ellas, listas para ser las protagonistas de la mesa: las facturas y tostadas. Eso sí, habrá que tener cuidado con no excederse con las bolas de fraile rellenas de dulce de leche, especialmente. De acuerdo a un análisis de profesionales de la carrera de Ingeniería en Alimentos de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), ese tipo de factura es la que, en promedio, tiene más hidratos de carbono y grasas y, por ende, más calorías.

Cada bola de fraile acompañada de dulce aporta 237 calorías (equivalente a comer dos churros sin relleno) y bastan dos unidades para que ya se haya ingerido el 25% de las calorías diarias necesarias de una dieta promedio, agrega el informe.

Los churros no son los más calóricos. Cinco personas, entre profesores y alumnos de la carrera que colaboraron con el análisis de datos, se ocuparon de examinar las recetas estándar de distintos tipos de facturas de acuerdo al relevamiento en una decena de panaderías. “Así, se pudo calcular la composición nutricional de cada ingrediente en particular”, explicó a LA NACION Martín Piña, director de la carrera de Ingeniería de Alimentos de la Fundación UADE.

La tostada con manteca: la sorpresa El estudio de cada unidad de factura determinó los hidratos de carbono y grasas de cada una. La conjunción de esos valores dejó expuesto un ranking promedio de cuáles de estos alimentos son más calóricos. El estudio incluyó también a las tostadas, otro de los clásicos en los desayunos y meriendas de los argentinos. Y la tostada de pan lactal blanco con manteca y mermelada se llevó el segundo lugar en el temido ranking: cada una tiene 204 calorías.

“Este análisis reveló que una tostada de pan lactal blanco untada con abundante manteca y mermelada contiene más grasas y calorías que un churro relleno con dulce de leche. Pero si comemos una tostada de pan integral, con queso untable y mermelada light las calorías suman unas 94, aproximadamente”, concluye el informe que se distribuye entre los especialistas en el tema.

En diálogo con LA NACION, el nutricionista y presidente del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (Cepea), Sergio Britos, explicó: ” Esta categoría de productos, así como los alfajores y las galletitas dulces, forman parte de esos alimentos en los que se recomienda un consumo ocasional “. El especialista aclara: “Si se comen de manera moderada, sin que se repita todos los días, no está mal su consumo”.

El ránking de calorías

1. Bola de fraile rellena: 237 calorías.

2. Tostada de pan blanco con manteca y mermelada: 204 calorías.

3. Bola de fraile sin relleno: 185 calorías.

4. Factura de hojaldre rellena con dulce de leche: 184 calorías.

5. Factura con membrillo: 179 calorías.

6. Churro relleno: 166 calorías.

7. Medialuna de manteca: 138 calorías.

8. Medialuna de grasa: 125 calorías.

9. Churro sin relleno: 119 calorías.

10. Tostada integral con queso untable y mermelada light: 94 calorías.

LA NACION Sociedad Alimentación saludable

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El Observador /

En materia de nutrición hay conceptos que se ponen de moda y a partir de ellos se crean dietas que explotan sus propiedades. Hoy son los “superalimentos”, un concepto que hace que ciertos ingredientes suenen como si estuvieran compuestos por una fórmula mágica, pero que al final de cuentas son productos al alcance de la mano.

La Clínica Mayo de Estados Unidos los llama ” alimentos de alta densidad nutricional”. Según esta institución, entran en esta categoría aquellos que cumplen con tres requisitos: que sean fuentes buenas o excelentes de fibras, vitaminas y minerales, que sean ricos en fitonutrientes y compuestos antioxidantes y que sean bajos en calorías .

La agencia de alimentos y drogas de Estados Unidos determina que es una fuente excelente si por porción contiene 20% o más del valor diario de determinado nutriente, y se considera una buena fuente cuando tiene de 10% a 19%.

Ingredientes raros Nombres como el de los “superalimentos” suelen venir con algunos preconceptos, como el de la dificultad para conseguirlos o que cuestan mucho dinero. Maren Torheim, nutricionista del Hospital Británico que la semana pasada brindó una charla sobre la temática, dijo a El Observador que estos productos suelen ser caros porque tienen muy poco procesamiento, lo cual los hace más perecederos. “Si bien parecen cosas raras, de repente uno gasta lo mismo en golosinas, cigarrillos u otras cosas”, dijo Torheim.

En internet hay muchísimas listas de superalimentos que destacan las propiedades de cada uno. Si bien algunos de los ingredientes podrían parecer extraños (como las bayas de goji o la maca), muchos son de lo más comunes. Entre los más repetidos están la quínoa, que contiene hierro y un buen balance entre carbohidratos y proteínas; el coliflor, por su abundancia en vitamina C; y el boniato, por su enorme cantidad de vitamina A, C, hierro y calcio.

No hay ingredientes mágicos La nutricionista reconoció que, hace unos años, cuando recién surgía el concepto de superalimentos, consideró que se trataba de una movida de marketing. Sin embargo, luego de evaluarlo se dio cuenta de que este tipo de movidas transmiten que, de alguna manera, hay que cambiar los hábitos alimenticios.

“Muestra que la gente se da cuenta de que comer sano es un verdadero pilar de la salud. Que realmente hay que cambiar, que no podemos seguir comiendo lo mismo”, dijo Torheim.

La especialista teme que este tipo de caracterizaciones genere la sensación de que estos alimentos son milagrosos. Lo ideal, dijo, es balancear la dieta habitual a la que la persona ya está acostumbrada agregándole estos productos, en vez de cambiarla por completo. Un ejemplo es incorporar semillas a la sopa o a las ensaladas.

“Hay que tener una alimentación completa y balanceada, y se puede completar con estos superalimentos. Siempre es mejor sumar que restar”, dijo Torheim.

“Acá estamos hablando de la selección de los alimentos. Las otras dos patas son los horarios y la cantidad. Hay que balancear todo eso para realmente comenzar a comer de forma saludable”, concluyó la experta.

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La manzana es una de las frutas clásicas en cualquier hogar. Sin ir más lejos, es uno de los primeros ingredientes que se suele incorporar a la comida de los bebés. Ya bíblicamente, es la fruta que Eva le regaló a Adán, con las consecuencias que todos conocemos.

Si bien es una fruta típica del otoño, se consigue fácilmente todo el año.

Las hay verdes, rojas y amarillas. Grandes o más pequeñas. Pero todas en absoluto son buenas para nuestra salud. No dejen de incorporarlas a sus platos.

Algunas propuestas saladas y dulces para aprovecharlas

1) Entradas

Morcilla con manzanas. Para acompañar el asado de los fines de semana, una receta de morcillas con manzanas, sin dudas un combo que gusta

Para todos los días, una receta de tarta de cebollas y quesos , en donde la manzana rallada le aporta un toque distinto

2) Platos principales

Pollo glaseado. Cocinar pollo es fácil, aunque se pueda tornar aburrido y sea necesario renovar recetas. La propuesta de pollo glaseado puede ser una buena opción. Viene acompañado de verduras, y claro de manzanas

Desde ya que cuando uno piensa en cerdo automáticamente visualiza una manzana al lado. No podía faltar una receta con esa dupla. Una bondiola rellena de frutos secos con puré de manzanas

3) Postres

Soufflé de manzanas. Una opción que no siempre se nos ocurre hacer, un soufflé de manzanas. Fácil de preparar además de requerir muy pocos ingredientes

Clásico total, la tarta de manzana no falla nunca. Hay un sinfín de recetas diferentes. En este caso, una tarta suiza, para cambiar de la típica tarta de todos los días

4) De yapa, una mermelada

Dulce de manzanas. Y si quieren disfrutar de las manzanas hasta en el desayuno, una receta de dulce de manzanas, ideal para preparar y conservar

Algunos beneficios de consumir manzanas:

Mejoran los niveles de colesterol

Desintoxican el hígado

Ayudan a combatir el estreñimiento

Al tener un alto porcentaje de agua, nos mantienen hidratados

Son antioxidantes

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La Nacion /

La receta del pollo en cacerola con champiñones, está inspirada en otra con mucha historia: el ” pollo marengo”. Probablemente una de las raras recetas que tiene con certeza fecha de creación. Fue el 14 de junio de 1800, día en que el General Napoleón ganó la “Batalla de Marengo”, sucedida en esa ciudad del Piamonte italiano con la que se bautizó a esta preparación del pollo.

El cocinero de Napoleón, ante la escasez de alimentos, mandó a buscar en la aldea vecina lo que encontrarán de comestible. Así fue que creó un plato sencillo, pero muy sabroso. La receta original tenía, además de los ingredientes que veremos a continuación, camarones y huevos.

1) Los ingredientes:

1 pollo entero (o 2 pechugas, 2 patas y 2 muslos)

Harina 0000 c/n

2 cebollas + 1 diente de ajo

200gr de champiñones

1 lata de tomates peritas

200ml de vino blanco + 200ml de caldo de gallina

2 hojas de laurel + Sal & pimienta

2) Arrancamos con el pollo: Limpiar el pollo y sacar la piel.

Cortarlo en 8 partes (si usan las partes pre cortadas, sólo hace falta sacar la piel y cortar las pechugas en 2 partes iguales)

En una olla bien caliente, poner el pollo con aceite de oliva.

Espolvorearlo con un poco de harina.

Sellar (dorar en el exterior para que conserve su jugo interior) el pollo de ambos lados.

3) Seguimos con las cebollas y los líquidos: Agregar las cebollas y el ajo fileteados

Cocinar hasta que la cebolla quede traslucida

Agregar el caldo de gallina y el vino blanco

4) Agregamos los tomates y los champiñones: Romper hervor y agregar los tomates (pueden dejarlos enteros o cortarlos en cubitos). Revolver para que quede todo integrado

Filetear los champiñones y a la olla

Seguir con las hojas de laurel

Mezclar y dejar cocinar a fuego moderado durante 45/50min. Salpimentar a gusto

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El Observador /

Recomendamos incluir a los más pequeños en la preparación de alimentos de modo de fomentar hábitos saludables haciéndolos partícipes en la cocina.

Ingredientes:

· 1 cda de extracto de vainilla

· 1 cda de queso crema

· 3 bananas

· 2 huevos

· 1 taza de harina 000

· 1 tazas de nueces pecan

· 1/3 taza de aceite de canola

· 1 cda de miel

· 2 ctas de canela en polvo

· Pizca de sal

· 1 cta de bicarbonato de sodio

· 1 taza de azúcar rubio

· 1 taza de harina integral

Preparación:

Poner en un bowl la harina integral, la harina 0000, la sal, el bicarbonato de sodio, y la canela.

Picar las nueces pecan.

Pisar las bananas hasta hacer un puré, agregarle los huevos, el aceite de canola, el azúcar rubio, el extracto de vainilla, la miel y el queso crema. Integrar todos los ingredientes con un batidor. Agregar las nueces.

Agregar el bowl de los secos al bowl con los líquidos y emulsionar todo.

Enmantecar y enharinar un molde para budín

Llevar a horno a 160°C entre 35 y 40 minutos.

Chef: Pedro Lambertini

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Para no comer delivery durante una semana:

1. Dejar la cocina para guardar por último.

2. Tener a mano un básico de cada rubro hasta último momento (guardar también algún cajón o caja vacía que seguro se va a llenar cuando se está yendo el camión) una olla, un sartén, una espumadera (la pasta siempre salva y es difícil juntarla con tenedor) cubiertos, vasos y platos.

3. Para el último día en la casa y primero en la nueva, los descartables son una idea genial: Platitos, vasos, servilletas y no se lava por esos 2 días. Ojo que el mate, café, té requieren sus implementos no descartables y por otra parte son indispensables durante la maratón. Bolsas tipo ziploc que permiten descartar en lugar de lavar. No sobra ni el tiempo ni la energía.

4. Para variar el delivery (inevitable) recurrir a básicos como pasta, arroz, alguna salsa de tomates, verduras cortadas y listas para armar una ensalada, dejando el aceite a mano, sopa (que quizás se guardaban en el freezer, que además hay que vaciar para limpiar y apagar por unas cuantas horas). Si no, una sopa instantánea también ayuda. Sándwiches con huevo, carnes y alguna verdura de la bolsa de la ensalada. Es indispensable ir combinando el desorden con algún vestigio de alimentación más sana y liviana porque si no, además del cansancio de la mudanza se complica el estómago.

5. Pan, leche, yogur, queso en fetas, huevos duros, tomates cherry solucionan un almuerzo entre caja y caja.

6. Agua y alguna otra bebida amiga que acompañe, pero principalmente agua. Bidón antes, durante y después.

7. Frutas: las básicas y simples, para comer con la mano y sin trabajo. Manzanas, bananas y quizás mandarinas.

8. Postres: Si en casa son dulceros algún postre lácteo o helado pueden ser buena compañía.

9. Comprar menos: otra buena idea es olvidar los packs familiares por unos días y recurrir a las presentaciones individuales de casi todo: yogures, jugos, bebidas, postres. Porque 2 litros de helado seguramente terminen sobrando. En cambio, si se tienen porciones individuales de diferentes cosas es más fácil complacer a todos sin desperdiciar comida.

10. Niños: esas son las semanas para recurrir al comedor del colegio o incluso, tomarse un descanso entre caja y cajón para salir a comer con ellos en el horario de almuerzo y así evitar la vianda con lo que ella implica.

Y esa primera noche entre cajas y cajones seguramente se vuelva a recurrir al delivery, para el cual la caja de último momento será un cofre del tesoro en la isla desierta, rescatar los vasos descartables que sobraron y darse el gusto con una comida que reconforte el alma. Al otro día todo se vuelve a acomodar, de a poco pero más rápido de lo que se tardó en embalar.

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