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Azucar

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El Mercurio /

Los productos “libres de azúcar” no son inocuos para una persona con diabetes Es fundamental que los pacientes analicen la cantidad de hidratos de carbono y derivados del azúcar que contienen estos productos antes de adquirirlos. Según los médicos, su ingesta excesiva podría generar descompensaciones.   Janina Marcano  A Tíbet Montaño (64) le diagnosticaron diabetes tipo 2 hace 10 años. Desde entonces, cuenta, intenta mantener una dieta baja en carbohidratos y azúcares. Cuando siente ansiedad de comer algo dulce, consume té helado 0% azúcar.

“No he probado con otros productos de ese tipo porque mi doctora me ha explicado que no son tan recomendables y que, incluso, provocan efectos peores que los del azúcar”, cuenta Montaño.

Parece lógico que un producto identificado como “libre de azúcar” no tenga consecuencias para quienes padecen diabetes, enfermedad que actualmente sufre un millón 700 mil chilenos. Pero según especialistas, esto no sería del todo cierto. Por el contrario, consumir este tipo de alimentos sí afectaría los niveles de glicemia en la sangre de los pacientes diabéticos.

“Que algo diga que no tiene azúcar no quiere decir que no tenga carbohidratos y es su exceso lo que altera los niveles de azúcar en el cuerpo”, dice a “El Mercurio” Andreina Millán, nutricionista del Centro de Diabetes Joslin de Boston, centro de investigación asociada a la Universidad de Harvard.

“El azúcar es apenas un solo tipo de hidrato de carbono que podría afectar al paciente”, afirma Millán, quien explica que existen otros compuestos, como el almidón -usado comúnmente en la preparación de pasteles y galletas “libres de”-, que también son fuentes de carbohidratos.

“Y en el caso de los diabéticos, se busca controlar justamente la cantidad de hidratos de carbono en sus dietas”, explica la nutricionista.

A partir de la entrada en vigencia de la Ley de Etiquetado, es muy común encontrar alimentos identificados como libres de azúcar con el sello “alto en calorías”. Esto, debido a que contienen harina o grandes cantidades de grasa, explica la nutrióloga Jennifer Humphreys, jefa del centro de nutrición y diabetes de la Clínica Alemana.

“Puede que una galleta de avena sin azúcar tenga los mismos carbohidratos que una marraqueta. Por eso no es cuestión de ir al supermercado y comprar lo que sea. Esa es la razón por la cual muchos pacientes diabéticos no logran estabilizarse”, afirma Humphreys.

Según un estudio realizado el 2016 por la compañía investigadora de mercado Nielsen, el 70% de los chilenos espera encontrar más productos con atributos específicos, como bajo o libre de azúcar.

Azúcar con otro nombre

Durante el proceso de industrialización, las empresas utilizan otras formas de azúcar para mantener el sabor dulce de los alimentos o para darles consistencia: glucosa, fructosa, maltodextrina o el jarabe de maíz son algunas de ellas. Así lo explica Margarita del Favero, nutricionista del Centro de Diabetes de la Clínica Las Condes, quien aclara que estas sustancias también podrían ser una fuente importante de calorías. De allí la importancia de leer el etiquetado.

“La glucosa es un producto de alto índice glicémico, lo que quiere decir que puede elevar rápidamente la glicemia. Al mismo tiempo, la fructosa (no natural) se ha vinculado con diversas patologías crónicas”, explica Del Favero.

También existe otra gama de productos que incorporan los polioles o alcoholes del azúcar y que, según Francisco Pérez, bioquímico y miembro de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes, al ser derivados del azúcar, se transforman en glucosa cuando el cuerpo los metaboliza. Pérez explica que una forma sencilla de reconocerlos es a través de su terminación “ol”.

“Son el xilitol, maltitol, lactitol o sorbitol. Normalmente están identificados con códigos o con letras muy pequeñas en las etiquetas y por eso no se distinguen. Si un diabético los consume en exceso, se genera un daño metabólico”, asegura el especialista.

En el caso de adquirir este tipo productos, el doctor Pérez recomienda aquellos que son endulzados con edulcorantes libre de calorías, como la stevia o la sucralosa.

Para Del Favero, la mejor opción es tratar de evitarlos o consumirlos con moderación. Lo ideal sería obtener el azúcar natural de los alimentos en lugar de incorporarla de manera artificial, dice.

Según la especialista, esta es una de las claves para mantener el balance de azúcar en la sangre. “La recomendación también dependerá del objetivo que busca cada persona al momento de tener su control con un especialista”, puntualiza.

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La Nacion /

Todas las guías de nutrición del mundo llaman la atención sobre la necesidad de limitar el consumo de azúcar en nuestra alimentación. Esta afirmación merece ser analizada. Para comenzar digamos que una alimentación adecuada requiere la incorporación de todos los principios nutricionales. Entendemos por principios nutricionales a la distinta calidad de las sustancias que ingerimos, esto significa que una alimentación correcta necesariamente debe incorporar una adecuada cantidad de hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales, fibras, agua, etcétera. Los azúcares son hidratos de carbono por lo tanto deben estar incorporados a nuestra dieta. Ahora bien, cabe señalar que no solamente importa la cantidad neta de azúcar incorporada en nuestra dieta sino de qué manera se encuentra incorporada. Analicemos el caso hipotético de una manzana en contraposición a una taza de café azucarado.

Supongamos que medimos la cantidad de azúcar que hay en una manzana y que luego utilizamos esa misma cantidad de azúcar para endulzar una taza de café, ¿sería lo mismo consumir la manzana que consumir dicha taza de café?. Resulta obvio que la cantidad neta de azúcar es la misma en ambos casos, sin embargo no es el mismo efecto el que se produce en nuestro organismo al incorporar el azúcar agregado a una bebida que el azúcar que se encuentra naturalmente en una fruta. Para entender el porqué de esta diferencia debemos considerar algunos aspectos relacionados al metabolismo de los hidratos de carbono y a cómo ocurre su absorción en el sistema digestivo.

El “engaño” del azúcar procesado

Al tomar el café, éste atraviesa nuestra garganta, luego pasa a nuestro esófago, luego estómago y así llega al intestino donde el azúcar rápidamente se incorpora a la circulación sanguínea. Es en este punto del recorrido del azúcar dentro de nuestro sistema digestivo cuando comenzamos a hablar del “contenido de azúcar en sangre” o lo que es lo mismo del “nivel de glucemia”. Y en el caso de la digestión de esta infusión vemos que hay una rápida elevación de la glucemia porque el recorrido de los hidratos de carbono incorporados fue inmediato. Otra terminología que utilizamos para esto es afirmar que hubo un “pico de glucemia”. Así, nuestro organismo se encuentra de repente frente a una alta cantidad de azúcar recibida en poco tiempo ¿y que hace entonces?

Lo que hace es indicarle al páncreas que segregue una hormona a la sangre, la denominada “insulina”, cuya función es normalizar los niveles de azúcar en sangre. La insulina va a tomar ese azúcar en circulación y la va a degradar por distintas vías iniciando así el metabolismo del azúcar. De tal suerte la insulina “tomará” por así decirlo, ese azúcar y la meterá dentro de las células para su utilización y aprovechamiento. La insulina, eficiente en su función, disminuye rápidamente el azúcar absorbida en cuestión de una a dos horas llevando la glucemia a niveles nuevamente normales e incluso muchas veces un poco más bajo de lo normal.

La consecuencia de este metabolismo implica dos cosas. La primera es que una parte de nuestro cerebro, el hipotálamo, puede registrar la disminución de azúcar y provocarnos una sensación de hambre ya que el cuerpo interpreta que nos falta alimento dado que el azúcar ha bajado por debajo de lo normal. Es por ello que al consumir alimentos con azúcar, me refiero a alimentos procesados o al azúcar pura agregada por ejemplo al café, es probable que a las dos o tres horas nuevamente tengamos sensación de hambre y en consecuencia volvamos a comer, motivo que favorece el aumento de ingesta y en consecuencia el aumento de peso corporal.

El aumento de peso corporal no sucede únicamente por lo antes explicado. También sucede porque estos picos de azúcar condicionan la formación de grasas que se acumulan en el cuerpo. Esta es la segunda consecuencia de la metabolización de la azúcar procesada.

Ahora bien ¿qué sucede en el caso de la manzana?

Pues bien, el azúcar se incorporará al sistema digestivo de nuestro cuerpo del mismo modo que con el café azucarado pero aquí hay un secreto que marca una diferencia fundamental con respecto al caso del café. La incorporación de esa manzana, que no contiene azúcar pura sino que está mezclada con el resto de los principios nutricionales de la manzana tales como proteínas, fibras, agua, minerales, vitaminas, etc. hace que la manzana en su totalidad y en consecuencia el azúcar que ella contiene sea absorbida lentamente en nuestro sistema digestivo. Esta es una diferencia esencial respecto al caso del café dado que en esta situación también se incorporará esa “cuchara de azúcar” pero se hará muy lentamente en el transcurso de una, dos o más horas mientras que en el caso del azúcar del café se hacía en escasos minutos. El resultado es una elevación lenta del azúcar en sangre. Dicho en otras palabras la glucemia se eleva en forma progresiva no generando el pico de azúcar en sangre que se producía con la rápida incorporación de la cucharada de azúcar pura disuelta en el café.

Al comer una manzana la insulina sanguínea también se elevará pero en forma proporcional a la elevación de azúcar es decir de manera lenta, evitando en consecuencia la caída del azúcar por debajo de los niveles normales evitando así presentar una sensación de hambre posterior a la incorporación de la manzana y también las reacciones metabólicas que convierten al exceso de azúcar en sangre en lípidos o grasas que no harán otra cosa que aumentar nuestro peso corporal.

Hemos así seguido el derrotero o camino de dos cucharadas de azúcar, una de manera literal en un café y otra en una manzana. Y hemos señalado que el azúcar pura disuelta en una infusión, cualquiera sea ella, café, mate, té, gaseosas, etc. se absorbe velozmente determinando una rápida elevación de la glucemia condicionando apetito, acumulación de grasas y aumento de peso. En cambio cuando la misma cantidad de azúcar es contenida en cualquier alimento no procesado, tal como las frutas y verduras, su absorción lenta resulta natural y sin efectos no deseables.

Por lo tanto damos respuesta a nuestra pregunta inicial, es siempre preferible el azúcar contenido en los alimentos no procesados.

Dr. Daniel López Rosetti

En esta nota: Salud LA NACION Sociedad Alimentación saludable

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Confirmado /

La cantidad de azúcar de la dieta occidental promedio podría aumentar el riesgo de cáncer de mama y metástasis en los pulmones. Un nuevo estudio realizado por el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas publicado en la revista ‘Cancer Research’, demostró el efecto del azúcar en una vía de señalización enzimática conocida como ’12-LOX’ o ’12- lipooxigenasa’ que participa como inhibidora de los leucocitos y ciertos componentes celulares que estimulan los procesos de inflamación.

Luego de alimentar ratones adultos con cuatro dietas distintas, los investigadores descubrieron que pasados seis meses, más de la mitad de aquellos que habían recibido una alimentación con niveles de azúcar similares a los de la dieta occidental habían desarrollado cáncer de mama mientras que solo un tercio de los roedores, cuya dieta consistió en almidón, sufrieron alteraciones en sus glándulas mamarias.

Por otro lado, los ratones alimentados con dos tipos diferentes de azúcar, fructosa y sacarosa (disacárido compuesto de glucosa y fructosa), fueron más propensos a que el cáncer se propagara a sus pulmones. “La fructosa está impulsando este proceso inflamatorio más que la glucosa (…) Al parecer en esta serie de experimentos es la fructosa la que conduce el proceso de formación tumoral”, explica Lorenzo Cohen, uno de los autores.

“Investigaciones anteriores han demostrado el papel del azúcar, especialmente de la glucosa y las vías metabólicas energéticas, en el desarrollo del cáncer (…) Sin embargo, la cascada inflamatoria puede ser una ruta alternativa de estudio del azúcar como partícipe en la carcinogénesis que merece más atención”, expresó el doctor Peiying Yang, coautor de la investigación.

Una alimentación alcalina previene y cura el cáncer

Seguir una alimentación alcalina es probablemente la única manera permanente para prevenir y curar el cáncer pero como no puede ser de otra manera, esto no nos lo repiten ni mucho menos una y otra vez en los medios de comunicación.

Lograr una alimentación alcalina es la base para poder evitar la mayoría de las enfermedades y los beneficios de la alimentación alcalina son muchos aunque tampoco implica que haya que dejar de lado ni mucho menos la importancia del factor emocional que también es determinante.

Lo primero es entender por qué se desarrolla el cáncer para poder saber por qué una dieta alcalina ayuda a prevenirlo y a eliminarlo.

Globovision

Por Confirmado: MariGonz

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A raíz de la campaña realizada por sinAzúcar que denunciaba en imágenes la cantidad de azúcar presente en bebidas, cereales, salsas y otros productos industriales, se ha disparado el interés por las alternativas naturales al azúcar procesado de toda la vida. Estos son los 5 más interesantes.

STEVIA

De todos las alternativas que proponemos en este artículo, la stevia  es sin duda la más dulce. Indígena de América Central y del Sur, la stevia es hasta 300 veces más dulce que el azúcar, pero no es realmente un azúcar. Por lo tanto, no tiene calorías y no eleva los niveles de glucosa en sangre.

MELAZA

La melaza es un edulcorante alternativo natural al azúcar refinada que se extrae de diversos cereales (arroz, cebada, maíz, etcétera), bayas, frutas o vegetales por un proceso de fermentación. Más suave, digerible, nutritivo y saludable que cualquier edulcorante . Tiene un contenido muy alto en hidratos de carbono y vitaminas del grupo B, así como minerales, principalmente potasio, calcio, ácido fosfórico, hierro, cobre y magnesio.

JARABE DE AGAVE

Es un 25% más dulce que el azúcar blanco y se puede usar de la misma manera que la miel, porque su consistencia es similar. Se presenta también como un sustituto de esta en el caso de los veganos que no consumen ningún derivado animal.

JARABE DE ARCE

También conocido como Maple, proviene de la savia de los árboles de arce. Su sabor es muy agradable, muy similar al caramelo. En Europa lo asociamos a las películas americanas. De hecho, en EE.UU. se suele verter sobre panqueques y helados.

MIEL

Probablemente el sustituto del azúcar más popular. Destaca su muy agradable sabor y la gran cantidad de beneficios nutricionales. La miel es rica en vitaminas y también contiene ingredientes anti-microbianos, lo que probablemente explica su uso en la medicina popular. Aunque la miel tiene más calorías que el azúcar, también es más dulce.

AZÚCAR DE COCO

El azúcar de coco tiene niveles muy altos de minerales, más que cualquier otro en su tipo. Además ofrece vitamina C. La comisión para la agricultura y alimentación del Banco Mundial ha declarado al azúcar de coco el edulcorante más sostenible del mundo, ya que proviene de un árbol ecológicamente beneficioso.

Con información de: menshealth.es

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Debemos tener en cuenta que los alimentos que solemos consumir ya llevan azúcar, por lo que, cuando queramos reducir la ingesta, conviene también estar pendiente de esas cantidades.

¿Cómo vivir sin azúcar? Gran parte de los alimentos, postres y bebidas que consumimos cada día están endulzados, y de ahí que estemos más que acostumbradas a su agradable sabor y nos sea casi imposible vivir sin él.

No obstante, desde nuestro espacio te animamos a regular su consumo, a tomarlo con equilibrio y a prescindir de él en la medida que te sea posible utilizando opciones un poco más saludables.

La relación del azúcar con nuestra piel es mucho más directa de lo que pensábamos. Tanto es así que está implicado en el envejecimiento prematuro, en ese  rostro hinchado con el cual nos levantamos muchas mañanas. E incluso en la aparición del acné.

Te invitamos a conocer toda la información en el siguiente artículo.

Lo que el azúcar le hace a tu piel No es cuestión de ser alarmistas o de hacer una campaña por la prohibición del azúcar. En absoluto. Nuestra intención es informar y hacernos reflexionar sobre un problema real: el consumo de azúcar daña nuestro organismo .

No pasa nada si añadimos unas cucharadas al café, o si endulzamos algún día de forma ocasional ese tazón de fresas con un poco de azúcar. El problema aparece con el consumo regular de dulces, de postres, de refrescos, de jugos envasados, de batidos azucarados…

Podríamos decir que gran parte de lo que comemos cada día contiene azúcar. Y, si bien es cierto que en otros artículos ya te hemos hablado de sus efectos en tu salud general, hoy queremos hablarte de “ese envoltorio” que te ofrece belleza, lozanía y juventud: tu piel.

Envejecimiento prematuro a causa del consumo de azúcar En la revista Prevention beauty  y el British Journal of Dermatology nos indican que consumir azúcar de modo regular va a afectar al envejecimiento de nuestra piel . No solo lo notamos en ese rostro menos terso y con más arrugas, sino también en la tonacidad, en un color más opaco, apagado.

El proceso de envejecimiento de la piel suele llegar a partir de los 35 años. La forma en que nuestra piel madura en parte  tiene que ver con nuestra herencia genética, pero también con la alimentación . No importa la edad que tengas ahora, el simple hecho de dejar de consumir azúcar es algo que va a notarse no solo en tu salud general, sino también en la piel. Todo ello se debe a un proceso llamado glicación, mediante el cual el azúcar en sangre se une a las proteínas para formar una nuevas moléculas “dañinas” que afectan a nuestro metabolismo y que, a su vez, nos hacen más vulnerables al envejecimiento. Cuanto más azúcar consumamos más moléculas nocivas tendremos en nuestro organismo. Como dato curioso te diremos que un famoso dermatólogo llamado Fredric Brandt llegó a publicar un libro titulado “10 minutos, 10 años”. En él, se nos advierte de los peligros que supone el consumo de azúcar para nuestra belleza . Suena casi dramático, lo sabemos, pero ese rico pastel que,  por ejemplo, nos hemos tomado hoy para desayunar, puede ser el culpable de que, en unos años, aparentemos más edad de la que en verdad tenemos. Tal vez es algo exagerado, no obstante, nos deja muy claro cuál es el mensaje. Las estructuras más vulnerables al proceso del glicación son el colágeno y la elastina . Son fibras de proteínas que mantienen la piel firme y elástica. De hecho, es interesante saber que el colágeno  es la proteína más abundante en el cuerpo. Una vez dañamos el colágeno y la elastina a causa del azúcar, estas se vuelven más secas, quebradizas y débiles. Ello deriva en la aparición de una nueva arruga y, a su vez, de la flacidez. Consejos para “revertir” los efectos del azúcar en nuestra piel Si bien es cierto que no nos va a ser posible borrar las arrugas de nuestro rostro, el llevar una buena calidad de vida y mejorar nuestra alimentación  sí va a hacer que el aspecto de nuestra piel vuelva a lucir un poco más joven. Va a conseguir que las arrugas no sean tan marcadas, y que evitemos ese rostro hinchado o con ojeras que tenemos algunos días.

Toma nota de lo que debes hacer:

Reduce el azúcar en tu dieta No hay que ser drásticos y eliminar todo rastro de azúcar o fructosa de nuestra dieta. Se trata de buscar opciones más saludables o de restringir de modo adecuado su consumo.

No pasa nada si incluyes esa cucharadita en el café. No obstante, recuerda también controlar EL AZÚCAR OCULTO en tus alimentos. Lee siempre las etiquetas.

Aumenta tu nivel de vitaminas B1 y B6 Las vitaminas B1 y B6 actúan como inhibidores naturales del proceso del glicación  y mejoran la salud y fortaleza de nuestra piel. Puedes tomar complementos vitamínicos y, además, prepararte jugos verdes a base de apio, pepino, espinacas, manzanas…

Un poco de ejercicio y un sueño reparador Nada es más saludable para nuestro organismo y nuestra piel que un sueño tranquilo y profundo a lo largo de ocho horas. Despertaremos con la piel relajada y tersa.

Y si además hacemos el pequeño esfuerzo de practicar un poco de ejercicio cada día, todo ello revertirá en nuestra belleza exterior . En ese rostro más joven, elástico y radiante.

Vía: Agencias

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>El exceso de azúcar es perjudicial, del mismo modo que tomar demasiada sal afecta de forma negativa a la salud. Quizá el problema más común asociado con el azúcar sea las caries, pero también está relacionada con otras enfermedades bucodentales que afectan el esmalte. Estas pueden llegar a producir un dolor considerable e impactar negativamente en la salud general.

En cuanto a la sal, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) considera que una reducción de la ingesta de sal en la población desde los 10 gramos al día a 5 gramos, evitaría cada año unos 20 mil accidentes cerebro-vasculares y alrededor de 30 mil eventos cardíacos. Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que podrían evitarse hasta 2,5 millones de muertes al año si el consumo de sal se redujera a los niveles recomendados.

Al disminuir el consumo excesivo de alimentos salados y azucarados estaríamos mejorando nuestros hábitos alimenticios. Se deben tomar estas consideraciones en cuenta para llevar a cabo una buena salud nutricional.

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El azúcar es una de las sustancias más consumidas en todo el mundo y descgraciadamente también representa una de las más peligrosas para la salud. Aunque su sabor dulce haya conquistado nuestro paladar a lo largo de la historia, la ingesta de azúcar puede disminuir a largo plazo nuestra calidad de vida y ser la causante de muchos problemas de salud.

Hay que tener en cuenta que no todos los azúcares son iguales. Vamos a aclarar que el tipo de azúcar que puede afectar gravemente la salud es el azúcar blanco refinado. Sí, ese que tanto encontramos en los supermercados, que está presente en panes, en las comidas procesadas, galletas, o pasteles, entre muchos otros alimentos.

Las grandes industrias nos han entrenado para preferir los azúcares en todo momento e incluso sentirnos ansiosos por consumirlos. De hecho, podemos afirmar que es muy difícil eliminar totalmente de la dieta el consumo de azúcares, puesto que están presentes en muchos de los alimentos que hacen parte de nuestra vida cotidiana . Sin embargo, vale la pena conocer los peligros de consumir azúcar frecuentemente, para tener conciencia de que eso no le hace bien a nuestro cuerpo y empezar a considerar reducirla al máximo de la dieta. ¿Sabes lo que ocurre cuando dejas de comer azúcar?

Tus niveles de energía mejoran Muchas personas tienen la mala costumbre de consumir refrescos azucarados, bebidas energéticas u otros productos cargados de azúcar cuando sienten que necesitan recargarse de energías. Sin embargo, varias investigaciones han podido determinar que el exceso de azúcares en el organismo puede ser una de las causas de esos “bajones” que pueden interrumpir nuestras actividades diarias.

El consumo excesivo de azúcar bloquea la capacidad del cuerpo para mantener las reservas de energía en lo más alto . Reduciendo al máximo el consumo de azúcar, esos “bajones” de energía serán parte del pasado.

Protegerás tu corazón Reducir el consumo de azúcar también reduce los riesgos de sufrir un ataque al corazón , según lo destaca una publicación del Journal of the American Heart Association , en la que se revelan los peligros del azúcar para la salud cardiaca.

Te proteges del cáncer Varias investigaciones en todo el mundo han coincidido al determinar que el azúcar es el alimento de las células cancerígenas. Por lo tanto, reducir el consumo de azúcar también puede ayudar a prevenir diferentes tipos de cánceres y evitar que las células malignas se propaguen por el organismo.

Proteges tu hígado La fructuosa y la glucosa en exceso pueden provocar en el hígado un efecto tóxico similar al que se experimenta con el consumo excesivo de alcohol . Los expertos recomiendan hacerse una limpieza hepática periódicamente para reducir los riesgos de tener problemas en el hígado a causa del consumo de azúcar.

Dormirás mejor El consumo de azúcar puede generar un bajón de energía en el cuerpo pero, al mismo tiempo, puede alterar el sueño. Las personas que logran eliminar al máximo el consumo de azúcar en sus dietas notan rápidamente cómo sus hábitos del sueño mejoran y dejan de sufrir insomnio.

Mantendrás la juventud de tu piel El consumo de azúcar puede interferir en la producción de elastina y colágeno, que son las dos principales proteínas de la piel. A largo plazo,  el azúcar puede provocar envejecimiento prematuro y otras alteraciones en la piel.

Lograrás un peso más equilibrado Los alimentos azucarados también suelen tener altos niveles de grasas, carbohidratos y calorías, que son las principales causas del aumento de peso. Eliminar de la dieta los azúcares también ayudará a eliminar en gran parte este tipo de sustancias, por lo que será más sencillo mantener un peso equilibrado y saludable.

Mejorarás tu digestión Al eliminar el azúcar de la dieta también se le está dando un “empujón” al aparato digestivo para que mejore su capacidad de procesar todos los alimentos. Gracias a esto, evitaremos problemas de estreñimiento y otros padecimientos en el colon.

Te sentirás más satisfecho Diferentes estudios han podido determinar que el consumo excesivo de azúcar favorece el desarrollo de la resistencia a la leptina, que es la hormona encargada de dar la señal de saciedad al cerebro.

Mejorarás tu salud dental Las bacterias en tu boca son muy felices cuando las alimentas con azúcares . El consumo de azúcar aumenta las posibilidades de tener caries y otros problemas dentales. Cuando reduces al máximo el consumo de azúcar, estás contribuyendo a unos dientes más saludables.

Vía: Agencias

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La sociedad contemporánea de los países desarrollados se caracteriza por el acceso a todo tipo de alimentos y nutrientes. Tal es la facilidad que uno de los principales problemas es la obesidad y los efectos en la salud que puede padecer el individuo con sobrepeso. El azúcar ha sido señalado en numerosas ocasiones como el causante de este tipo de patologías, pero hoy en día conocemos tanto su incidencia en la dieta como los beneficios que produce su ingesta.

No hay una relación contrastada entre la obesidad y la ingesta de azúcar; es más, está comprobado que el individuo que lo toma ingiere menor cantidad de grasa que otra persona que ha limitado su consumo, con lo que es evidente el efecto que se produce en la salud; la obesidad depende del consumo energético que se haga por medio de la vida cotidiana y el ejercicio y lógicamente, quien más desgaste menos engordará.

Uno de los males de los que se le acusa es el deterioro de la salud bucodental; está extendida la idea de que los productos dulces o los carbohidratos producen caries, cuando el desarrollo y mantenimiento de una dentición adecuada dependen tanto de la higiene como de la correcta fluoración. Las bacterias procedentes de los carbohidratos generan ácido que ataca el esmalte pero es la saliva la que se encarga de contrarrestar estas bacterias.

Los estudios realizados hasta ahora demuestran que el azúcar no tiene un efecto perjudicial en la calidad de la dieta. En ocasiones, los nutrientes en las personas de avanzada edad se consumen con azúcar para lograr una buena alimentación. La población necesita su consumo para potenciar tanto la memoria como el desarrollo de la mente.

En países tercermundistas, juega un importante papel en la rehidratación de los cuerpos; en pacientes que sufren Diabetes tipo 2 las recomendaciones dietéticas son similares a las del resto de la población en cuanto a una dieta sana que incluya limitación de grasas y carbohidratos, sin que el azúcar afecte especialmente a la insulina e incluso su consumo es beneficioso para contrarrestar los efectos de las enfermedades cardiovasculares.

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Visualiza un kilo de azúcar. Sí, uno de esos paquetes típicos que compramos en el supermercado y con los que podemos rellenar el azucarero varias veces.

Parece mucho, ¿verdad? Y sin embargo  un kilo es la cantidad media que un adulto consume en dos semanas . Y los adolescentes ingieren aún más.

Muchos se sorprenderán de que sea tanto. Sabemos que hay azúcar en alimentos obvios como el chocolate o las galletas. Pero también  hay grandes cantidades “escondidas”  en otras comidas no consideradas dulces.

1. ¿Cuál debería ser el límite diario? En marzo de 2015 la Organización Mundial de la Salud, OMS, redujo su recomendación diaria de consumo de azúcar a un  5% del total de calorías ingeridas para llevar una dieta sana óptima. En su defecto, no más del 10%.

Esa recomendación es un desafío para los hábitos alimenticios de hoy en día:  en los países occidentales, el azúcar suele representar hasta 15% de la ingesta diaria de energía .

Pero algunos nutricionistas van incluso más allá y recomiendan consumir menos del 3% de azúcar en nuestra dieta.

Estos límites son para todo el contenido de azúcar que hay en nuestros alimentos, tanto azúcares naturales como los que hay en la miel, la leche o los jugos de fruta, como azúcares añadidos y refinados, porque e l cuerpo no distingue entre el azúcar natural y el procesado .

Efectivamente, todos los tipos de azúcar son transformados en glucosa y fructosa y procesados en el hígado.

2. ¿Cuánto es eso en cucharillas? Esta es la recomendación de la OMS  para una persona adulta  que consuma aproximadamente  2.000 calorías al día :

Siguiendo la recomendación del 10%, sería un máximo de  50 gramos  de azúcar al día, equivalente a unas  12 cucharillas . Siguiendo la recomendación del 5% para una dieta óptima y un bienestar adicional, serían  25 gramos  al día o  6 cucharillas  de azúcar. 3. ¿Cuánto azúcar hay en una lata de refresco? Una sola lata de refresco del tamaño estándar de 330ml contiene el equivalente en azúcares a  9 cucharillas de azúcar , es decir  más de la cantidad diaria óptima recomendada por la OMS .

Un refresco de cola de  330ml  contiene 36g  de azúcar.

Pero un refresco de cola “light” contiene 0g de azúcar.

4. Cuánto azúcar hay “escondido” en alimentos no considerados “dulces” Según una investigación de la BBC,  las bebidas  que más contenido de azúcar tienen, son (de mayor a menor): batidos, bebidas de cola, agua con sabor a frutas, bebidas energéticas y jugos de frutas (no frescos). Estas bebidas no nos llenan tanto como una comida sólida no dulce con el mismo número de calorías.

Un jugo de naranja de 150ml contiene 12,9g de azúcar, equivalente a unas 3 cucharillas. (Fuente Public Health England)

La recomendación para los niños es consumir agua o leche (sin azúcar) en lugar de refrescos y jugos de fruta con azúcar añadido.

El alcohol  también es un problema: según datos de una encuesta en Reino Unido entre 2008 y 2012 el 10% del total de azúcar consumido por los adultos proviene de bebidas alcohólicas.

Luego están además  las salsas:  la salsa barbacoa, el Ketchup o la salsa agridulce… todas tienen azúcar. Un par de cucharadas de salsa pueden contener la misma cantidad de azúcar que una dona.

Por su parte, un  yogur  de fruta de 125 gr contiene 15,9g de azúcar. La misma cantidad de yogur pero natural y con fruta fresca añadida contiene 11.6g. (Fuente Public Health England)

Y algunos  productos “light”  o de dieta tampoco son necesariamente seguros, porque para potenciar el sabor los fabricantes compensan el bajo contenido en grasa con un alto contenido en azúcar.

5. ¿Cómo calcular cuánto azúcar hay en algo que compras? Calcular cuánto azúcar hay en la comida  puede ser confuso porque en las etiquetas puede aparecer bajo distintos nombres .

Pero  casi todos acaban en “osa” : glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa, maltosa, jarabe de maíz de alta fructosa.

Los fabricantes no suelen estar obligados por ley a separar los azúcares añadidos de los naturales en una etiqueta de nutrición, pero normalmente puedes ves la cantidad total de azúcar presente  fijándote en el número que dice “Carbohidratos (de los cuales azúcares)”.

En general, si hay  más de 15 gramos de azúcares por 100 gramos se considera un producto de alto contenido en azúcar.

Mientras que 5 gramos por cada 100 de producto es un contenido bajo azúcar.

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No contiene nutrientes esenciales y es mala para los dientes

Los azúcares agregados, como la sacarosa y el jarabe de maíz de alta fructosa, contienen muchas calorías sin ningún nutriente esencial. No tiene proteínas, ácidos grasos esenciales, vitaminas o minerales, sólo pura energía.

Cuando una persona consume hasta 10 o 20 % (o más) de calorías de azúcar, esto puede convertirse en un gran problema y contribuir a deficiencias en nutrientes.

El azúcar es también mala para los dientes porque provee energía fácilmente digerible para las bacterias nocivas en la boca.

Es alto en fructosa, la cual sobrecarga al hígado

Antes de entrar al torrente sanguíneo desde el aparato digestivo, el azúcar se divide en dos azúcares simples: glucosa y fructosa. La glucosa se encuentra en cada célula viva del planeta. Si no la incorporamos mediante la dieta, el cuerpo la produce.

La fructosa es diferente. El organismo no la produce en ninguna cantidad significativa y no hay ninguna necesidad fisiológica de ella. Y sólo puede ser metabolizada por el hígado en cantidad limitada.

Esto no es problemático si se consume poca (por ejemplo, la que contienen las frutas) o recién se finaliza una sesión de ejercicios. En ese caso, la fructosa se transformará en glucógeno y será guardada en el hígado hasta que se necesite.

Sin embargo, si el hígado está lleno de glucógeno (lo cual es mucho más común) consumir mucha fructosa lo sobrecarga, forzando a convertirla en grasa.

Y cuando se consumen grandes cantidades de azúcar de manera repetida, este proceso puede llevar a desarrollar hígado graso y una larga serie de problemas serios.

Hay que tener en cuenta que nada de esto se aplica a las frutas, ya que es casi imposible consumir fructosa en exceso comiendo fruta.

Sobrecargar el hígado con fructosa puede causar hígado graso

Cuando la fructosa se convierte en grasa dentro del hígado, es transportada hacia el exterior en forma de partículas de colesterol VLDL.

Sin embargo, no toda la grasa se expulsa del hígado, parte de ella puede quedar alojada. Y esto puede causar hígado graso no alcohólico, un problema creciente en países occidentales, el cual se asocia fuertemente con enfermedades metabólicas.

Los estudios muestran que los individuos con hígado graso consumen entre dos y tres veces más fructosa que una persona estándar.

Produce resistencia a la insulina

La insulina es la hormona que permite al azúcar ingresar a las células desde el torrente sanguíneo mientras les ordena que comiencen a quemar glucosa en vez de grasa.

Tener demasiada glucosa en la sangre es altamente tóxico y una de las razones detrás de ciertas complicaciones de la diabetes, como la ceguera.

Y uno de los principales rasgos de la disfunción metabólica causada por la dieta occidental es que la insulina deja de trabajar como debería y las células se vuelven resistentes a ella.

Esto se conoce como resistencia a la insulina, y se cree que es una causa clave detrás de varias enfermedades, incluyendo el síndrome metabólico, la obesidad, los problemas cardiovasculares y la diabetes tipo 2.

Y muchos estudios muestran que el consumo de azúcar está asociado con la resistencia a la insulina, especialmente cuando se consume en grandes cantidades.

La resistencia a la insulina puede progresar a diabetes tipo 2

Cuando las células se vuelven resistentes a los efectos de la insulina, las células beta en el páncreas comienzan a producir más. Esto es crucial, porque los niveles crónicamente elevados de azúcar en sangre pueden causar problemas severos.

Eventualmente, mientras la resistencia a la insulina se vuelve peor, el páncreas no puede sostener la demanda de producir la insulina suficiente para mantener los niveles de azúcar bajos.

En este punto, el azúcar en sangre se eleva súbitamente y un diagnóstico de diabetes tipo 2 es inminente.

Y considerando que el azúcar puede causar resistencia a la insulina, no sorprende que las personas que consumen bebidas endulzadas pueden tener un riesgo hasta 83 % mayor de sufrir diabetes tipo 2.

Favorece al cáncer

El cáncer está causado por la multiplicación y el crecimiento descontrolado de células. Y la insulina es clave en la regulación de este comportamiento celular.

Por esta razón, muchos científicos piensan que los niveles de insulina altos (una consecuencia del consumo de azúcar) podría contribuir al cáncer.

Adicionalmente, los problemas metabólicos asociados con el consumo de azúcar son una causa probada de inflamación, la cual también favorece potencialmente la aparición del cáncer.

En este sentido, estudios múltiples muestran que las personas que consumen demasiado azúcar tienen un riesgo mucho más elevado de sufrir cáncer.

Tiene efectos promotores de la acumulación de grasa

Alimentos diferentes pueden tener efectos diferentes en el cerebro y en las hormonas que controlan la ingestión de comida.

Y los estudios muestran que la fructosa no tiene la misma clase de efectos en la saciedad que la glucosa. En un estudio, un grupo de personas bebió alternativamente bebidas endulzadas con fructosa o con glucosa. Luego, los que bebieron fructosa tuvieron una actividad mucho menor en los centros de saciedad del cerebro y se sintieron más hambrientos. Hay también un estudio en el cual la fructosa no hizo descender la hormona ghrelina, reductora del apetito, de la misma manera en la que sí lo hizo la glucosa.

Con el tiempo, y como las calorías del azúcar no sacian, esto puede traducirse en un consumo elevado de calorías.

Causa una emisión masiva de dopamina en el cerebro

Al igual que muchas drogas, el azúcar causa que se libere dopamina en el cerebro. El problema con el azúcar y con muchas comidas chatarra es que causa una emisión masiva de esta hormona, mucho mayor a la que el organismo está usualmente expuesto de manera natural. Por esta razón, las personas susceptibles a la adicción pueden volverse fuertemente adictas al azúcar y a otras comidas chatarra.

Así, el mensaje “consumir con moderación” podría ser una mala idea para la gente adicta a la comida chatarra, porque lo que realmente funciona contra la verdadera adicción es la abstinencia.

Contribuye a la obesidad en niños y adultos

La manera en la que el azúcar afecta a las hormonas y el cerebro es una receta para ganar peso. Lleva a disminuir la saciedad y puede hacer que las personas pierdan el control sobre su consumo.

Así, no sorprende que las personas que consumen mucha azúcar son las que más tienden a volverse obesas. Esto se aplica a todos los grupos etarios.

Muchos estudios han examinado el vínculo entre consumo de azúcar y obesidad, encontrando una fuerte asociación estadística.

Este vínculo es especialmente fuerte en niños, en quienes cada porción de bebidas endulzadas con azúcar está asociada con un 60 % de aumento en el riesgo de obesidad.

Así, una de las elecciones más importantes que se pueden tomar para perder peso es reducir significativamente el consumo de azúcar.

Eleva el colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas

Por varias décadas, se ha culpado a las grasas saturadas por problemas cardíacos. Sin embargo, nuevos estudios muestran que las grasas saturadas son inocuas.

Y la evidencia muestra que es el azúcar, no la grasa, una de las causas principales detrás de las enfermedades del corazón, y la causa son los efectos de la fructosa en el organismo.

Algunos estudios muestran que las grandes cantidades de fructosa pueden elevar los triglicéridos y el colesterol LDL denso y pequeño y el LDL oxidado (ambos nocivos), además de subir la glucosa en sangre, los niveles de insulina y la obesidad abdominal. Y todo esto en apenas 10 semanas.

No sorprende, entonces, que muchos estudios observacionales hayan encontrado una fuerte asociación estadística entre el consumo de azúcar y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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