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Nicolle

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Antes de empezar a cocinarlas es fundamental que les quitemos el amargor y el exceso de agua a las berenjenas. Para ello las dejaremos reposar media hora con sal gorda

La berenjena no debe faltar en nuestra alimentación, ya que además de ofrecer una gran versatilidad en la cocina, nos aporta muchos beneficios para la salud y nos permite alimentarnos de manera ligera y nutritiva.

Descubre en este artículo 3 originales recetas para sorprender a toda la familia con su delicado sabor.

El paso previo

La berenjena exige siempre un paso previo fundamental para que le podamos quitar el amargor y el exceso de agua.

Para ello deberemos cortar las berenjenas en rodajas o a lo largo, según la receta, y espolvorearlas con un poco de sal marina de manera uniforme y por ambos lados.

A continuación, las dejamos sobre un colador durante un mínimo de treinta minutos para que vayan soltando el agua en forma de pequeñas gotas. Pasado este tiempo las lavamos bien con agua, las secamos y ya están listas para ser cocinadas.

Berenjenas rebozadas en avena

La berenjena al horno adquiere una textura muy tierna que combina muy bien con este saludable rebozado de avena que te proponemos, y que contrastará gracias a su textura crujiente.

Receta para dos personas:

  • 2 berenjenas medianas.
  • 100 gramos de copos de avena.
  • Especias al gusto.
  • Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración:

  • Una vez tengamos ya las berenjenas desamargadas, cortadas a lo largo, las pasaremos por huevo batido y por copos de avena sin moler. También podemos añadirle algunas especias como orégano, albahaca, ajo en polvo o pimentón.
  • A continuación, las pondremos en una bandeja de horno untada con aceite de oliva y también les añadiremos un poco de aceite de oliva por encima.
  • Las hornearemos a 180 grados durante media hora aproximadamente, o hasta que la berenjena esté blanda y el rebozado crujiente.

Estas berenjenas rebozadas las podemos comer solas, como guarnición o bien con salsa de tomate y queso.

Paté de berenjena

Este paté o crema fría de tradición árabe es ideal para tener a mano una comida ligera y deliciosa para acompañar con vegetales crudos o tostaditas.

Ingredientes:

  • 3 berenjenas grandes.
  • Jugo de medio limón.
  • 2 dientes de ajo.
  • 2 cucharadas soperas (35 gramos) de pasta de sésamo o tahín.
  • Sal marina.
  • Pimienta y comino en polvo.
  • Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración:

  • Hornearemos las berenjenas previamente desamargadas a 180 grados durante treinta minutos y las dejaremos enfriar para poderlas manipular sin quemarnos.
  • Cuando ya estén frías, les quitaremos la piel y pondremos toda la pulpa en un bol, en el cual añadiremos el jugo de limón, los dientes de ajo, el tahín, la pimienta, la sal marina, el comino molido y el aceite de oliva.
  • Lo batiremos todo hasta conseguir la textura homogénea que necesitamos.
  • Lo dejaremos enfriar en la nevera y lo decoraremos con un poco de pimienta o pimentón y un chorro de aceite de oliva.
  • Berenjenas en conserva

    Lo mejor de esta receta es que nos permite tener siempre a mano un aperitivo o un relleno de bocadillos muy apetitoso, ya que se conserva durante varias semanas en la nevera.

    Ingredientes para un bote de conserva:

    • 2 berenjenas grandes.
    • Sal marina.
    • Vinagre de manzana.
    • Ajos frescos.
    • Especias al gusto.
    • Aceite de oliva virgen extra.

    Elaboración:

    • Cortaremos las berenjenas a rodajas y las desamargaremos tal como hemos indicado.
    • Prepararemos el aceite que usaremos para macerar la berenjena. Le añadiremos ajos frescos picados finos, sal marina y especias a nuestro gusto. Reservaremos.
    • Pondremos una cazuela con una parte de vinagre por tres partes de agua a hervir. Cuando ya esté hirviendo, iremos metiendo las rodajas de berenjena con la ayuda de un tenedor pero sin soltarlas, ya que solo deben estar unos segundos en el agua, justo hasta que veamos que se reblandecen y se vuelven más transparentes.
    • Cuando el trozo esté listo, lo meteremos en el bote de conserva y le añadiremos un poco del aceite que hemos preparado previamente. Entonces continuaremos con otro trozo e iremos añadiendo trozos de berenjena y pequeñas cantidades de aceite al bote para que se pueda impregnar bien todo.
    • Cuando tengamos el bote lleno, lo dejaremos enfriar y lo conservaremos en la nevera. Podremos ir usando esa berenjena en aperitivos, bocadillos, guarniciones, guisos, pastas, etc.

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Sí: existe. Tan sólo hay que saber identificarlo. Te explicamos cómo.

Te gusta el deporte y tienes varios pantalones para practicarlo: los de correr en verano, los de correr en invierno, los del gym, los de tenis… Sin embargo, seguramente ninguno de ellos pueda ser considerado como ‘el pantalón‘: ese que vale para cualquier tipo de entrenamiento y que te gustaría meter de por vida en tu bolsa del gym. En realidad, ese pantalón existe, y es el definitivo porque cumple con los siguientes requisitos:

1. DEBE TENER LA AMPLITUD JUSTA

Ni muy ceñido ni muy holgado. A no ser que el concepto sea el de llevar un pantalón de compresión, los que son muy estrechos te harán sentir comprimido, sin libertad de movimiento. Por otra parte, es fundamental que en todo momento haya un buen riego sanguíneo en los músculos si quieres verlos crecer. Las prendas demasiado ceñidas impiden que haya ese flujo continuo. Y los pantalones que son muy anchos pueden jugarte una mala pasada durante los entrenamientos, al quedarse enganchados en algún lugar inesperado. La virtud está, como de costumbre, en el término medio.

2. DEBE TENER UN AJUSTE SEGURO

Tener que estar revisando el cordón de la cinturilla o subiéndotelos constantemente mientras corres o saltas no es precisamente cómodo ni seguro. Los de cierre con tope de cordón y canesú angular son perfectos tanto para el running como para los ejercicios de cross-training. Te lo atas y te olvidas.

3. DEBE MANTENERTE SECO

Una de las sensaciones más desagradables cuando entrenas a tope es sentir el sudor empapando tus prendas. Por no hablar de cómo dejas cualquier banco en el que te apoyes… Estar mojado distrae tu atención, y eso hace que tu rendimiento deportivo caiga en picado. Por si fuera poco, te puede dejar un resfriado como propina. Por eso, aunque los pantalones de algodón son cómodos, no siempre son la opción más recomendable.

4. DEBE SER CÓMODO

Parece una obviedad, pero lo cierto es que en muchas ocasiones sacrificamos la comodidad porque, sencillamente, nos gusta el diseño. Y así nos encontramos con costuras que rozan, cordones que se clavan en la cintura, cremalleras, bordados o etiquetas que sobran… Asegúrate de que la prenda no tenga piezas de más. Cuanto más minimalista, ¡mejor!

5. DEBE SER RESISTENTE

Hay ejercicios, como la subida a la cuerda, que desgastan mucho las fibras de los tejidos porque los abrasan. Con el material del que está hecho el suelo de algunos boxes ocurre lo mismo, por ejemplo, durante los burpees. ¿La solución? El poliéster, que ofrece un nivel de resistencia mucho mayor que el algodón tradicional.

6. DEBE TENER BOLSILLOS

Un detalle a priori insignificante que puede determinar si el pantalón termina por ser tu favorito o no. Poder llevar el móvil (ante todo, hay que documentar tus logros deportivos con el selfie de rigor o el pantallazo de la app de running) y las llaves de casa, tu DNI o una tarjeta es algo que valora muy positivamente la mayoría de aficionados al deporte.

Dicho esto, ¿qué pantalón cumple con todos los requisitos? Pues el nuevo Pantalón Corto Reebok Epic, de la colección Crafted by Fitness de Reebok. Está especialmente diseñado para tus entrenamientos de cross-training en los que sudas de lo lindo, ya que su tecnología SpeedWick dispersa el sudor y mantiene tu piel fresca y seca.

Además, su acabado repele el agua para protegerte de los elementos. ¡Perfecto para tus entrenos outdoor! Y lo de ajustártelo constantemente se acabó, ya que su forro de tejido elástico en cuatro direcciones, con aberturas laterales en los dobladillos, se adapta perfectamente a tu cuerpo sin quedar ceñido, permitiéndote la máxima libertad de movimiento. Tan sólo pesa 155 gramos y está confeccionado en 87% poliéster, para garantizar su resistencia, y 13% elastán para darle más ligereza y adaptarse a ti. ¡Como debe ser!

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La vuelta a la rutina es muy compleja, y por ello vale la pena que prestes atención a estos consejos.

Una lesión se compone de tres fases que se superponen: inflamación, reparación y remodelación. Las tres son estrictamente necesarias y es a partir de la fase de reparación en la que deberíamos introducir trabajo con cargas externas.

Aunque cada lesión es un mundo, por lo general la fase de reparación comienza entre tres y cinco días tras el comienzo de la lesión. La introducción de cargas en este periodo debe ser gradual, ya que en este punto todavía no somos capaces de ejercer la misma fuerza que antes de lesionarnos.

Más adelante se produce la fase de remodelación, cuyo objetivo es el fortalecimiento del nuevo tejido producido en la reparación. En ella se busca principalmente el aumento de la fuerza y la funcionalidad del área lesionada. Este es el periodo más largo y puede durar hasta un año dependiendo del grado de la lesión.

ENTRENANDO TRAS UNA LESIÓN

Empezar con una carga muy ligera en la fase de reparación que nos permita llevar a cabo series submáximas y trabajo isométrico será lo más inteligente, porque así conseguiremos aumentos de fuerza y la intensidad no será tan alta como para romper las fibras de colágeno recién formadas. Por ejemplo, si la articulación lesionada es la rodilla, trabajar de forma isométrica la flexión y la extensión de esta con gomas y cintas o con la resistencia de un fisioterapeuta puede ser un buen método, pero siempre deberemos evitar sentir dolor, o de lo contrario la lesión podría empeorar.

Una vez comenzada la fase de remodelación (entre un par de semanas y dos meses), lo más inteligente será usar movimientos funcionales y cargas ligeras. Volviendo al ejemplo de la rodilla, lo mejor será introducir sentadillas o zancadas con un rango de movimiento completo, una carga muy baja y una técnica correcta durante todo el recorrido. Para ganar fuerza en esta articulación también podremos trabajar las sentadillas con salto, la prensa, las extensiones de piernas o los curls de pierna en máquina, pero estos ejercicios serán menos funcionales, ya que se suelen llevar a cabo con una frecuencia mucho menor en la vida diaria de una persona.

Los masajes ocasionales con una presión ligera de la zona también pueden favorecer el flujo de sangre (y con ella, de nutrientes) hacia la zona afectada.

TRABAJANDO EL RESTO DE LA MUSCULATURA

Aunque te hayas lesionado, no deberías permanecer en reposo durante toda la lesión. Si te has lesionado una extremidad inferior, puedes realizar algunos ejercicios de brazos que no comprometan la zona afectada, mientras que si tu lesión ha ocurrido en una extremidad superior, puedes pasear o realizar ejercicios de piernas que sigan favoreciendo un estilo de vida activo.

Hacer esto te permitirá favorecer el flujo de oxígeno a los tejidos y te sentirás, por tanto, menos fatigado y más recuperado durante el día, además de que te beneficiarás de todas las ventajas que supone el ejercicio (aumento de la fuerza y resistencia musculares, mejora de la condición cardiorrespiratoria, disminución del riesgo de enfermedades metabólicas…). El segundo beneficio más importante es que hacer esto te permitirá evitar en gran medida la atrofia muscular, es decir, la reducción del tamaño de tus fibras musculares por desuso.

Como conclusión, el hecho de sufrir una lesión no tiene por qué implicar que te quedes quieto durante toda la recuperación. Introducir trabajo isométrico y posteriormente con cargas ligeras y ejercicios funcionales, y mantener activas el resto de las articulaciones durante las tres fases acelerará la recuperación y la favorecerá, por lo que deberías tener en cuenta estos consejos, pero ten en cuenta que son recomendaciones generales y que lo óptimo es que un profesional de la salud como un fisioterapeuta o un médico deportivo examinen tu caso, ya que cada lesión es distinta y requiere de protocolos específicos de trabajo.

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De todas las cosas que se puede hacer por la salud, sin duda es la que más nos gusta a todos

De todas las cosas que se pueden hacer para mejorar la salud, esta es la que más nos gusta. Y es que según un estudio publicado en Journal of Sexual Medicine, mantener relaciones sexuales con frecuencia puede mejorar la salud. En el estudio, los investigadores preguntaron a 2.267 personas con cuanta frecuencia mantenían relaciones sexuales, y luego tomaron muestras de su sangre.

Aquellos que aseguraron tener relaciones sexuales con menos frecuencia (menos de una vez al mes) tenían niveles significativamente más altos de un producto químico llamado homocisteína que aquellos más activos sexualmente (al menos dos veces por semana).

Eso es importante, ya que los altos niveles del aminoácido homocisteína se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, posiblemente debido al daño que inflige a los vasos sanguíneos. Este producto químico parece favorecer la formación de placa grasa en las arterias y aumentar la coagulación de la sangre, lo que a su vez se traduce en riesgo de un ataque al corazón.

Curiosamente, los investigadores no encontraron ese vínculo en las mujeres. No están seguros de por qué, pero teorizan que puede ser porque la estimulación sexual en las mujeres no es tan dependiente del flujo sanguíneo saludable como lo es en los hombres, que lo necesitan para obtener y mantener una erección.

Ahora bien, como se trata de un estudio observacional, no puede demostrar definitivamente que fue el sexo frecuente lo que provocó una reducción de los niveles de homocisteína. Podría ser que los individuos con bajos niveles de homocisteína simplemente tuvieron menos sexo debido a problemas con su erección .

Mientras que los científicos demuestran la causa y efecto, lo que está claro que es no hay problemas en tener más sexo. (De hecho, hasta haciéndotelo a ti mismo podrás disfrutar de sus ventajas.)

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Muchas veces, las embarazadas se sienten tan pesadas con su enorme panza que no creen poder moverse bien. Sin embargo, hacer deporte durante el embarazo ayuda a mantenerse sana y en forma, aunque no se puede hacer cualquier cosa.

¿Qué deportes se pueden practicar? ¿Qué es sano, qué lo es menos? Aquí, siete datos sobre el movimiento en el embarazo:

1. No todos los deportes son aptos

Hay mujeres que aseguran que los primeros meses de embarazo pudieron entrenar con total normalidad. Sin embargo, desde el principio del embarazo hay que evitar actividades con rebote de alto impacto como saltar o deportes que involucren combate o un empleo importante de fuerza.

2. Los deportes acuáticos reducen la acumulación de líquidos

Nadar, aqua-fitness, aqua-jogging o aqua-spinning: los deportes que se practican en el agua son perfectos para combatir edemas. La presión del agua hace milagros. Sólo deben tener cuidado las mujeres que suelen sufrir de infecciones vaginales o cistitis.

3. Lo ideal son los entrenamientos aeróbicos y tonificadores suaves

El pilates y el yoga ayudan a mover el cuerpo y tonificar. El nordic walking también es perfecto porque entrena toda la musculatura sin exigir a la cadera. Los movimientos cíclicos y uniformes como andar en bicicleta también son buenos, pero hay que elegir bien por dónde se va a andar para evitar caídas.

4. Ejercitar los pies ayuda con el dolor de espalda

Dado que las embarazadas aumentan mucho de peso, sufren cambios hormonales y retención de líquidos, el arco del pie tiende a descender, por lo que los pies parecen más grandes tras el embarazo, un fenómeno que muchas madres observan con asombro. Como consecuencia, aparecen los dolores de espalda. Ejercitar los pies con movimientos para fortalecerlos y los masajes ayudan a mantener sana la musculatura del pie, lo que alivia los dolores de espalda.

5. Escalar, bucear, abdominales: cuidado con estos ejercicios

Si bien muchas mujeres pueden seguir practicando su disciplina favorita durante el embarazo, hay cosas que no deberían hacer, como bucear en aguas profundas, caminar a más de 2.500 metros de altura, escalar o andar en esquíes. Los abdominales son menos peligrosos, pero tampoco son ideales para las embarazadas.

6. Hacer deporte durante el embarazo ayuda al parto

Mantenerse en movimiento ayuda a reducir los riesgos y complicaciones. Las mujeres que hacen ejercicio suelen aumentar menos de peso, por lo que es menos probable que desarrollen una diabetes del embarazo o preeclampsia. Sin embargo, las mujeres que sufren de presión muy alta deben hablar sí o sí con su médico. Además, estar entrenada ayuda en el parto, ya que una respiración atlética y consciente funciona de apoyo en ese momento clave.

7. Después del parto el cuerpo necesita tiempo

Inmediatamente después del parto se puede activar la musculatura de la cadera con ayuda de la partera. Entre dos y tres meses después del parto, las mujeres pueden empezar con ejercicios suaves. Sin embargo, para poder reintegrarse por completo al deporte, hay que esperar nueve meses.

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Como la mayor parte de los hombres, odiaba estirar. ¿Para qué perder el tiempo cuando puedes dedicarlo a levantar peso?

Estaba equivocado. Muy equivocado, en realidad. Después de sufrir una lesión (precisamente por no haber estirado correctamente) me puse en contacto Doug Kechijian, un experto en estiramientos que me reveló que cada persona tiene desequilibrios y restricciones de movilidad. Por ejemplo, pasamos demasiado tiempo sentados demasiado, sin variar de postura durante horas.

¿Su receta? Diez minutos al día de movilidad. Y la verdad es que parecía más bien kung-fu que calistenia. Por ejemplo, el estiramiento de la paloma modificado.

“La mayoría de las personas se colocan con las caderas desplazadas hacia la derecha, lo que provoca que su cadera izquierda se endurezca”, dice Kechijian.

Otros movimientos parecían destinados para expertos en yoga. Siempre tuve que realizar una serie de respiraciones extremadamente profundas con cada movimiento, de manera que el cuerpo iba liberando tensión muscular.

Me sentí bien desde el primer día, así que continué haciéndolo. Lo convertí en mi calentamiento habitual. Y no sólo en los días que iba al gimnasio. También lo hice en mi trabajo o en casa, viendo la tele, haciendo caso omiso de las miradas raras de mis compañeros y novia.

Mereció muy mucho la pena. En cosa de un mes no sentía nada de dolor. De hecho, comencé a hacer posiciones inéditas hasta entonces, algo que jamás habría imaginado, como sentadillas profundas.

Ganar en flexibilidad me permitió mejorar mi forma física, construir músculo y mejorar mis tiempos tanto en el gimnasio como fuera, cuando salía a correr.

¿Quieres probar? Pues es muy fácil. Sólo tienes que probar los cuatro movimientos de estiramiento que te mostramos a continuación. Sólo necesitas 10 minutos. Y no es extremadamente complicado.

Así es como tienes que hacerlo. Realiza cada ejercicio todos los días, respetando siempre los tiempos y números de repeticiones indicados. Hazlo antes de entrenar cuando vayas al gimnasio, y de forma intermitente cuando trabajas o disfrutas de tu día de descanso.

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Si eres un apasionado del trabajo de musculación o si necesitas perder peso y estás buscando el mejor gimnasio en el que entrenar, debes tener en cuenta ciertos aspectos antes de apuntarte a cualquier centro.

DISTANCIA DE TU CASA O DE TU TRABAJO

El hecho de tener que recorrer una larga distancia para llegar al gimnasio puede ser algo que te desmotive a la hora de entrenar si no eres muy constante. Lo ideal sería que el gimnasio se encuentre lo más cerca posible de tu casa o de tu trabajo, de modo que puedas ir andando y ni siquiera necesites coger el coche, ya que encontrar aparcamiento puede ser otra posible excusa.

HORARIOS

Los horarios de los gimnasios también son importantes. Por lo general, cuantas más horas abra, mejor, dado que así te costará menos adaptarte y necesitarás flexibilizar tu horario mucho menos para poder asistir al gimnasio.

Infórmate sobre los puentes y las festividades. Si sientes la necesidad de entrenar a diario y el gimnasio cierra, deberás buscar otra alternativa para entrenar o seguir buscando otro gimnasio que se adapte más a tu estilo de vida.

MAQUINARIA

Aunque en algunos gimnasios la mayoría de los hombres ni siquiera trabajan las piernas, en muchos otros las jaulas para hacer sentadilla libre son el elemento más codiciado por todos.

Hay gimnasios que ni siquiera disponen de una jaula para hacer sentadillas, y aunque existen otras alternativas muy buenas a este ejercicio como nos explicó Guillermo Alvarado en este post, busca que al menos tu gimnasio cuente con una o dos jaulas por si quieres incluirlas en tu rutina de entrenamiento.

El press de banca es otro elemento importante. Estos suelen estar ocupados la mayor parte del tiempo, pero no solo esto es importante; también lo es la longitud del banco y la distancia a la que se encuentren los soportes del banco.

Si el banco es muy corto y tus glúteos se quedan fuera de este, el ejercicio se volverá mucho más lesivo y será muy poco recomendable. Si los soportes para colgar la barra están muy lejos del banco deberás estirar los brazos demasiado, de modo que te será muy complicado sostener el peso y comenzar a realizar las series. Si por el contrario estos soportes están demasiado cerca, también te será muy complicado ya que tus brazos se encontrarán demasiado flexionados en la posición inicial, comenzando habitualmente por lo que para muchos es el sticking point o punto de estancamiento; el punto más complicado del movimiento.

CUALIFICACIÓN DEL PERSONAL

Admitámoslo, a todos nos ha dado consejos un monitor que sabía realmente poco de alimentación y deporte y hemos terminado haciendo barbaridades que en lugar de jugar a favor de nuestra salud solo han conseguido que perdamos el tiempo.

Lo ideal sería que tu gimnasio contase con una persona que tuviese estudios relativos a estos campos, experiencia a la hora de trabajar con personas y se actualizase con regularidad, ya que la nutrición y la ciencia del deporte son dos disciplinas en constante cambio.

ESTADO DEL MATERIAL

Es posible que a simple vista el gimnasio al que quieres apuntarte parezca muy bueno, pero debes asegurarte de si lo que ves es únicamente una fachada o realmente el material se encuentra en condiciones adecuadas.

Si las máquinas de cardio están estropeadas, los bancos no están debidamente acolchados y los tiradores bailan y son inestables, ten cuidado, porque al fin y al cabo todo esto puede suponer un riesgo para la salud.

HORAS PUNTA 

Hay gimnasios más pequeños y más grandes, pero lo realmente importante es la cantidad de socios dentro del gimnasio en las horas punta (que por lo general son de 11 a 12 de la mañana y de 6 a 7 de la tarde). Si estás pensando entrenar a estas horas, antes deberías consultar si la cantidad de socios entrenando a esas horas te compensa, ya que puede ser que el material esté ocupado, el monitor esté muy atareado atendiendo a otros clientes o muchos conocidos se paren a hablar contigo, distrayéndote de tu entrenamiento.

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La pregunta es un clásico. A la hora de proteger el corazón, ¿qué es más efectivo? ¿Dieta? ¿Salud? ¿Una mezcla de ambos?

La respuesta: en realidad no importa lo que elijas, siempre y cuando pierdas peso mientras lo hagas. Al menos eso es lo que sugiere una nueva investigación publicada en el American Journal of Clinical Nutrition.

En el estudio, se dividió a los participantes (todos de mediana edad y aquejados de sobrepeso) en tres grupos: el primero redujo el consumo de calorías en un 20%, el segundo incrementó la actividad física en un 20% y el tercero redujo el consumo de calorías un 10% y aumentó su actividad física en un 10%.

Los investigadores descubrieron que las tres estrategias era igualmente efectivas la hora de mejorar los indicadores de salud del corazón (reducción de presión arterial y colesterol malo y mejorar la frecuencia cardíaca en reposo), siempre que los participantes perdieran peso en el proceso.

De hecho, se calcula que una pérdida del 7% del peso corporal puede llegar a reducir en un 22% el riesgo de padecer una enfermedad coronaria.

“Ganar peso provoca daños microscópicos en los vasos sanguíneos y otros tejidos”, explica el doctor Edward Weiss, principal investigador del estudio. “El cuerpo responde con una inflamación para tratar de reparar las lesiones”.

Con el tiempo, esta respuesta puede contribuir al desarrollo de placa en las arterias, especialmente aquellas que dirigen sangre, oxígeno y nutrientes al músculo cardíaco. “En el proceso se bloquea la arteria coronaria, que es precisamente lo que causa ataques al corazón”, explica Weiss. Al reducir el peso, disminuye la inflamación en todo el sistema.

Para curarte en salud, lo mejor es que te hagas una revisión con un cardiólogo.

¿Significa eso que puedes comer lo que quieras, siempre y cuando hagas ejercicio suficiente para perder peso? ¿O que puedes dejar de ir al gimnasio, siempre y cuando no comas alimentos que te hagan subir de peso?

No es tan simple. “Combinar dieta y ejercicio tiene beneficios adicionales para la salud (como reducir el colesterol malo) haciéndolos aún más efectivos para proteger el corazón como un dúo”, indica Weiss.

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Aquí les dejamos 10 ejercicios cardiovasculares (para quemar calorías) que podemos hacer desde nuestro casa:

1. Acelera el corazón

En las escaleras sube de dos en dos escalones. Haz 5 repeticiones, a un ritmo  constante y balanceando los brazos como si fueras corriendo. Luego haz 3 repeticiones de uno en un escalón lo más rápido posible, y luego otras 2 repeticiones a un ritmo lento para recuperarte.

2. Pantorrilla

Párate de pie en un escalón pero con los talones afuera. Sostente de algún barandal y sube y baja los talones con los dos pies juntos. Haz 20 repeticiones por 3 series.

3. Pierna y glúteo

Con una silla del comedor, ponla en un espacio libre y haz como si te sentaras y antes de llegar a sentarte vuelve a levantarte y así por 15 repeticiones por 3 veces.

4. Glúteos

Desplante en el mismo lugar, da un paso largo y al mismo tiempo baja las piernas hacia el suelo, de tal forma que la rodilla quede cerca del piso y la rodilla de adelante quede a 90 grados. Hazlo alternando pierna derecha e izquierda por 20 repeticiones entre las 2 piernas por 3 veces.

5. Abdomen 1

Utiliza un tapete para colocarte boca abajo en el piso, en posición de plancha Y con los codos recargados en el piso. Cuenta 15 segundos y descansa por 3 veces.

6. Abdomen 2

En el mismo tapete, acuéstate boca arriba y dobla las piernas colocando los pies el suelo. Sube el tronco sin doblar el cuello, inhala cuando subes haciendo compresión en el abdomen y exhalando cuando bajas la cabeza hacia el suelo hacer 15 repeticiones x 3 veces

7. Abdomen 3

Haz lo mismo que en el anterior solo que cuando subes lo haces girando el tronco, es decir subes de lado derecho e izquierdo alternándolos contar 8 veces de cada lado x 3 veces.

8. Brazo

Pega el respaldo de una silla a la pared y ya que estés segura, colócate en posición de plancha con las manos en el asiento de la silla. Haz flexión de los codos como una lagartija las repeticiones que salgan  por 3 veces.

9. Bíceps

Toma dos  botellas de Clorox® delgadas y llénalas de agua en la misma medida. Párate derecha y haz flexión del codo y extiéndelo por 10 repeticiones por 3 veces.

10. Hombros

Con las mismas botellas de Clorox® coloca los brazos a los lados del cuerpo y ahora levántalas recto a la altura del hombro y vuelve otra vez a la posición original por 10 repeticiones por 3 veces.

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El ex-futbolista comparte con nosotros algunos de sus secretos de cuidado personal

Limpieza, frescor e hidratación. Son las claves para que empieces el día dando tu mejor cara. David Beckham lo sabe bien. De hecho, es un experto en el manejo de su estilo y su imagen pública. Por eso comparte con nosotros algunos de los secretos de su rutina de cuidados ante el espejo. Vale que tú no tienes su genética ni su fama… pero alguna cosilla sí le puedes copiar. ¡Toma nota!

PASO 1: LÍMPIATE

Limpiador de rostro

Un gel de doble acción: por un lado, elimina las impurezas que acumulan los poros día a día. Por otro, refresca y refuerza la piel, dejándola suave. Perfecto para usar antes del afeitado.

PASO 2: HIDRÁTATE

Aquí dependerá de lo que vayas a hacer a continuación. Si vas a salir a correr, elige la opción A para estar bien protegido de los rayos del sol. Si prefieres el máximo frescor y ligereza, decántate por la opción B.

A. Daily Defense SPF14

Enriquecido con todas las propiedades del Ideal Outdoor Complex de Biotherm Homme. Por primera vez en la línea Aquapower, una sola fórmula te protege contra los rayos UVA, UVB y la contaminación.

B. Fresh Water-Gel

Una innovadora fórmula ultraligera. Aporta todo el poder hidratante de la glicerina, el toque refrescante de la menta y la hidratación intensa de la molécula marina Blue Hyaluron, además del superingrediente Life Plankton™.

PASO 3: DESCONGESTIÓNATE

Eye De-Puffer

La primera fórmula Aquapower para el contorno de los ojos, una zona especialmente delicada que suele ejercer de chivata de tu falta de sueño o tu estado de ánimo. La cafeína reduce la típica hinchazón de primera hora de la mañana y el extracto de plancton calma y refresca la piel al instante. ¡Consigue una mirada nueva!

 El truco

Después de limpiar tu rostro, extiende el producto en círculos. ¡Rebajarás la temperatura de tu piel 2º C!

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Vale, casi siempre ignoras todos los consejos sobre protección solar. Y eso que hemos estado diciendo por activa y por pasiva que un buen bloqueador diario es la clave para mantener tu piel sana. Pero ahora ya no importa. Ahora estás quemado, dolorido y esperando que la quemadura solar desaparezca y sea sustituida por un buen bronceado. Esto es lo que tienes que hacer mientras tanto.

TOMA UNA BEBIDA FRESCA

Lo primer es lo primero: tienes que mantenerte hidratado. Y cuando decimos bebida fría decimos, en realidad, agua. De lo que se trata se de volver a hidratarse. La radiación solar sobre tu piel impide una correcta hidratación del organismo. Bebiendo agua durante una semana ayudará al proceso de curación.

LUCHA CONTRA LA INFLAMACIÓN

Si te duele, toma un analgésico. Pero mejor toma uno con propiedades antiinflamatorias. Por ejemplo, ibuprofeno. Los medicamento con propiedades antiinflamatorias ayudan a reducir la inflamación de adentro hacia fuera. Eso significa que ayudarán a reducir el enrojecimiento y la sensibilidad de la quemadura, por lo que te sentirás mejor o al menos obtendrás algún alivio temporal.

APLICA LECHE FRÍA

Las cosas frías le sentirán bien a tu piel. Duchas frías, un paño fresco y húmedo. Incluso leche fría. Las proteínas de la leche ayudarán a cubrir y calmar la piel inflamada. Y si puedes que sea leche desnatada: la presencia de proteínas es mayor.

Hazlo así: en un tazón mezcla la leche desnatada con cubos de hielo y empapa un paño en la mezcla. Aplica sobre la piel y deja reposar durante 10 minutos.

REHIDRATA (CON LOS INGREDIENTES CORRECTOS)

Necesitarás un producto de aplicación tópica. La clave aquí reside en evitar cremas hidratantes que contengan petróleo, benzocaína o lidocaína. Ten en cuenta que los productos que contienen petróleo atrapan el calor en tu piel (justo lo contrario a lo que necesitas) mientras que los otros dos ingredientes son irritantes.

En su lugar utiliza aloe. Es un clásico para este tipo de problemas. Y funciona.  Si te duele mucho también puedes utilizar una crema con hidrocortisona, que puede ayudar a calmar la quemadura y combatir la inflamación y picazón.

VISITA A UN PROFESIONAL

Por encima de todo, no revientes las ampollas. Y resiste la tentación de quitarte la piel. Ten en cuenta que la piel lo que está haciendo es intentar sanar y cualquier contacto externo puede empeorar la situación y provocar infecciones. Pero a veces una quemadura solar puede ser tan grave como para necesitar ayuda. Si las quemaduras y las ampollas son generalizadas, visita al médico de cabecera o un dermatólogo. Si empiezas a sentir fiebre, escalofríos o náuseas vete a urgencias.

Y para la próxima recuerda la palabra mágica: protector solar.

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Para estar en forma no es imprescindible ir al gimnasio: nuestra casa puede convertirse en el perfecto lugar de entrenamiento sin apenas material, o con elementos muy sencillos que no requieren mucho espacio ni un coste alto. Si eres de las que prefiere entrenar en la tranquilidad del hogar, este post es para ti.

Por norma general, las chicas solemos hacer mucho hincapié en el entrenamiento del tren inferior: queremos que nuestras piernas y glúteos se vean firmes y tonificados. Sin embargo, limitarnos a entrenar solo esta parte del cuerpo es un error. Para que podáis complementar vuestras sesiones de entrenamiento os traemos 7 ejercicios para tonificar los brazos en casa.

Flexiones de pecho

Uno de los ejercicios básicos de entrenamiento que todos deberíamos hacer: las flexiones de pecho nos ayudan a trabajar el pectoral, pero también colaboran de forma activa los tríceps. Túmbate boca abajo y coloca las manos a una anchura un poco mayor que la de tus hombros. Desde ahí, empuja el suelo para hacer que tu cuerpo se eleve, y vuelve a bajar despacio.

Si estás comenzando y todavía no puedes hacer una flexión sobre la punta de los pies (no te preocupes, es normal cuando comienzas a hacer ejercicio) puedes empezar haciéndolas de pie y apoyando las manos en la pared. Otra de las maneras de hacer este ejercicio más sencillo es apoyarnos en las rodillas en lugar de en la punta de los pies.

Cuidado con: dejar caer la lumbar hacia el suelo. Para evitarlo, asegúrate de que activas el abdomen de forma correcta.

Flexiones de tríceps

En este tipo de flexiones, el esfuerzo va dirigido directamente al tríceps. Coloca tus manos directamente debajo de tus hombros y asegúrate de que tus brazos están bien pegados al cuerpo y de que tus codos apuntan hacia atrás. Desde esta posición, baja hasta el suelo y vuelve a subir.

Estas flexiones son más complicadas que las de pectoral, ya que demandamos el esfuerzo a un músculo más pequeño. Si quieres facilitarlas, puedes apoyarte en las rodillas en lugar de en la punta de los pies, o comenzar realizando solo el movimiento de bajada de forma muy lenta.

Cuidado con: separar los brazos del cuerpo. Durante todo el movimiento los brazos deben estar pegados y los codos mirando hacia tus pies.

Curl de bíceps

Otro de los ejercicios clásicos, en este caso para trabajar los bíceps. Colócate de pie con las rodillas ligeramente flexionadas y toma en cada mano una mancuerna. Si no tienes mancuernas, puedes utilizar paquetes de legumbres o rellenar unas botellas con tierra. Dobla tus codos mientras acercas tus muñecas a los hombros, y baja despacio.

Cuidado con: separar los codos del cuerpo (durante todo el movimiento deben estar pegados a tus costados) y arquear la espalda hacia atrás para mover el peso (la espalda debe mantenerse recta y erguida).

Elevaciones laterales para los hombros

Los hombros quedan al descubierto siempre que llevamos una camiseta de tirante o un escote palabra de honor, así que merece la pena mantenerlos en forma. Colócate de pie con las rodillas ligeramente flexionadas y una mancuerna (o botella) en cada mano. Elevamos los brazos lateralmente hasta que nuestro hombro, codo y muñeca estén alineados y se encuentren paralelos al suelo.

Cuidado con: llevarte los hombros hacia las orejas. Recuerda que tus hombros deben mantenerse siempre atrás y abajo, sacando pecho ligeramente.

Dips de tríceps

Un ejercicio sencillo pero efectivo para nuestros tríceps son los dips o fondos, para los que necesitarás una silla o una mesa baja. Nos colocamos de espaldas a la silla y apoyamos las manos en el asiento, de modo que los dedos de las manos miren hacia nosotros. Desde ahí, flexionamos los codos para bajar con la espalda erguida, y empujamos la silla hacia abajo para volver a subir.

Ten en cuenta que cuanto más lejos coloques tus pies de la silla, más difícil será el ejercicio y viceversa.

Cuidado con: doblar los codos hacia los lados. Al flexionarlos debemos llevarlos hacia atrás.

Press de hombros

Otro de los ejercicios más utilizados para trabajar los hombros es el press de hombro o press militar, en el que levantamos el peso por encima de nuestra cabeza. Colócate de pie con las rodillas ligeramente flexionadas (también se puede realizar sentada en una silla) coge una mancuerna o botella en cada mano y colócalas a la altura de las orejas. Desde ahí, empújalas hacia el techo por encima de tu cabeza hasta estirar los brazos y vuelve a la posición inicial.

Cuidado con: arquear en exceso la espalda al subir el peso. Si haces el ejercicio sentada en una silla, la espalda no debe despegarse del respaldo.

Extensión de tríceps

Nos colocamos de pie con las piernas ligeramente flexionadas y tomamos una mancuerna o botella. Subimos ambos brazos hacia el techo, colocando la mancuerna por encima de nuestra cabeza, y desde ahí, flexionamos los codos para que llegue hasta la altura de nuestra nuca. Volvemos a estirar los codos para regresar a la posición inicial.

Cuidado con: mover los brazos de lugar. Durante todo el ejercicio deben estar pegados a las orejas, como si estuviéramos escayoladas.

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