Hablemos del síndrome premenstrual

Hablemos del síndrome premenstrual

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El Universal /

Una mujer a lo largo de su vida podría experimentar varios episodios previos a la menstruación, en los que su ánimo decae y la ansiedad aumenta. Para algunas sin embargo, sucede con mucha frecuencia y puede incluso afectar la rutina.

Según un estudio del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Salamanca, “existe una intensa variabilidad en intensidad, número, cronología y duración, dado que dicho síndrome afecta a diversos sistemas del organismo manifestándose de forma diferente en cada paciente, según su grado de sensibilidad y factores hereditarios”. Así que hablar de SPM es abarcar cuadros de diferente intensidad (dependiendo el historial clínico de la mujer afectada) que, en caso de ser incapacitantes, constituyen el citado trastorno disfórico premenstrual o de la fase lútea tardía (que ocurre en el 3-8% de los casos).

El SPM agrupa por decirlo así, 150 síntomas diferentes que pueden experimentar las mujeres en cada ciclo, entre la ovulación y el inicio de su período, definido como una exageración de las alteraciones psíquicas, emocionales, hormonales, metabólicas y electrolíticas.

“Esta sintomatología ha de presentar alivio significativo o desaparición poco después de iniciarse la menstruación o en los primeros dos o tres días de la fase postmenstrual”, explica el estudio de la universidad.

Cómo controlarlo

– La práctica de ejercicio regular entre los hábitos vitales, puede modular este molesto síndrome. De igual forma, una dieta equilibrada que incluya muchos granos enteros, verduras y frutas.

– Consumir poco o nada de sal y azúcar.

– Beber líquidos en abundancia, como agua o jugo y evitar las bebidas gaseosas, el alcohol y la cafeína.

– Consumir comidas frecuentes y pequeñas o refrigerios, en lugar de las tres comidas principales, por lo menos cada tres horas, pero no en exceso.

– El aceite de onagra contiene ácido cis-linoleico y ácido gamma-linolénico, precursores ambos de las prostaglandinas, y cuya deficiencia han sido involucrada en la fisiopatología del SPM.

– Se ha comprobado que el fruto de sauzgatillo tiene una actuación de normalización del humor, en el sentido de que controlaría tanto los excesos como la falta de ánimo.

El SPM causa principalmente afectaciones en la parte física de la mujer, así como en su concentración, comportamiento y estados de ánimo. Es así como una mujer que lo padezca puede sufrir:

– Mareos

– Sofocos

– Aumento de peso

– Alteraciones cutáneas

– Palpitaciones

– Insomnio

– Disminución de la atención

– Olvidos

– Dificultad para la concentración

– Confusión

– Falta de coordinación

– Pérdida de eficacia

– Aletargamiento

– Bulimia

– Dejar de lado la vida social

– Menor rendimiento laboral

– Ingesta excesiva de alcohol y medicamentos

– Depresión

– Llanto fácil

– Agresividad

– Ansiedad, impaciencia.

No hay un consenso acerca de su origen, sin embargo, las investigaciones señalan que se observa un agravamiento del SPM tras los partos, especialmente, en caso de parto traumático. Asimismo, el antecedente de histerectomía produce mejoría en la sintomatología propia del SPM.