El legado de Elvis es celebrado 40 años después de su muerte

El legado de Elvis es celebrado 40 años después de su muerte

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El Observador /

Elvis Presley, leyenda estadounidense que transformó la cultura popular y vendió más de 1.000 millones de discos, es idealizado más que nunca en el 40 aniversario de su trágica muerte.

Graceland, su mansión en Memphis, Tennessee, recibirá a más de 50 mil personas que, se calcula, acudirán a conmemorar su desaparición el 16 de agosto de 1977, cuando el rey del rock tenía 42 años.

Presley es considerado el artista con mayores ventas de todos los tiempos, y en 2016 Forbes lo ubicó en el cuarto puesto de las celebridades fallecidas con mayores ingresos, con US$ 27 millones ese año. “Es la única persona de los tiempos modernos que es reconocida al instante por su nombre de pila en todo el mundo”, dijo el autor británico Ted Harrison, quien escribió dos libros sobre Presley.

“Dices ‘Elvis’ en Pekín, Nicaragua, Estonia o Fiyi y todos saben de quién hablas, más allá de los idiomas y las culturas”, señaló.

Su voz y estilo únicos combinaron R&B, blues, country, gospel y música negra, desafiando las barreras sociales y raciales de su tiempo, y su característico movimiento de caderas al bailar lo hizo acreedor del apodo de Elvis La Pelvis.

Rezumando estilo, carisma y sex appeal, Elvis se convirtió en la fantasía de millones de mujeres y en fuente de inspiración para todos los que llegaron después, desde The Beatles pasando por The Rolling Stones y Bruno Mars, que actualmente encabeza los rankings.

“Escucharlo por primera vez fue como salir de una cárcel”, dijo Bob Dylan.

A fines de la década de 1960, el compositor y director Leonard Bernstein lo llamó “la mayor fuerza cultural del siglo XX”.

Famoso entre los famosos

Éxitos como Heartbreak Hotel, Hound dog, Jailhouse Rock y Are You Lonesome Tonight son reconocidos de inmediato. Su música ha sido reeditada y relanzada innumerables veces desde su muerte.

Más de 20 millones de personas han visitado Graceland, su hogar durante dos décadas, desde que Priscilla, su exesposa y madre de su única hija Lisa-Marie, lo abrió al público en 1982.

Unos 600 mil visitantes acuden allí cada año, generando unos US$ 150 millones anuales a la economía de Memphis. Y no hay señales de declive: en marzo fue inaugurado un nuevo complejo de entretenimiento y un hotel en un predio de 16 hectáreas, cuya inversión ascendió a US$ 45 millones.

Los fans a menudo se emocionan hasta las lágrimas frente a su tumba en Graceland -donde está enterrado junto a sus amados padres, Gladys y Vernon, y su abuela Minnie-Mae-, que cubren de flores, tributos y recuerdos.

En el centro de Memphis, hogar del blues, puedes comprar todo con Elvis, desde un árbol de Navidad hasta maletas. Figuras de Elvis de cartón te reciben afuera de los bares y su música resuena en los parlantes.

“Es el famoso entre los famosos”, dijo Lisa Bseiso, de 36 años, quien fundó el Club de Fans oficial de Elvis Presley de Catar, donde nació y creció.

“Cuarenta años después de su muerte sigue siendo igual de potente, de amado. Por eso es un fenómeno”, agrega.

La música negra de un blanco Hijo de un camionero y una operaria textil, Elvis nació el 8 de enero de 1935 y creció en una casa de dos habitaciones en Tupelo, Mississippi.

En 1948, se mudó a Memphis con sus padres, se graduó en la escuela secundaria, grabó su primer disco a los 19 años y se convirtió en una estrella casi instantáneamente.

Los conservadores se pusieron en guardia ante la rebeldía de Elvis y su baile insinuante con movimientos de caderas y piernas. Cruzó la línea racial en momentos en que el fantasma de la segregación aún se cernía sobre el Sur.

“Más preocupante para muchos blancos fue la forma en que se apropió de la música afroestadounidense y la presentó como dominante”, estimó Harrison.

Luego pasó una temporada de dos años en el ejército estadounidense durante la Guerra Fría, con el que fue enviado a Alemania Occidental y promovido a sargento. Tras colgar el uniforme se convirtió en un artista familiar y respetable.

Y así como encarnó el “sueño americano” -un chico humilde que acabó comprando Cadillacas a extraños en la calle por capricho-, simbolizó también la decadencia de Estados Unidos.

A final de su carrera, obeso y adicto a los medicamentos, vivió totalmente recluido, como a la sombra de lo que había llegado a ser en otra época. Su salud desmejoró.

Su último concierto fue el 25 de junio de 1977 en Indianapolis. El 16 de agosto fue hallado muerto en el baño de su casa. ( AFP )