Diez consejos para seguir comiendo durante una mudanza

El Observador /

Para no comer delivery durante una semana:

1. Dejar la cocina para guardar por último.

2. Tener a mano un básico de cada rubro hasta último momento (guardar también algún cajón o caja vacía que seguro se va a llenar cuando se está yendo el camión) una olla, un sartén, una espumadera (la pasta siempre salva y es difícil juntarla con tenedor) cubiertos, vasos y platos.

3. Para el último día en la casa y primero en la nueva, los descartables son una idea genial: Platitos, vasos, servilletas y no se lava por esos 2 días. Ojo que el mate, café, té requieren sus implementos no descartables y por otra parte son indispensables durante la maratón. Bolsas tipo ziploc que permiten descartar en lugar de lavar. No sobra ni el tiempo ni la energía.

4. Para variar el delivery (inevitable) recurrir a básicos como pasta, arroz, alguna salsa de tomates, verduras cortadas y listas para armar una ensalada, dejando el aceite a mano, sopa (que quizás se guardaban en el freezer, que además hay que vaciar para limpiar y apagar por unas cuantas horas). Si no, una sopa instantánea también ayuda. Sándwiches con huevo, carnes y alguna verdura de la bolsa de la ensalada. Es indispensable ir combinando el desorden con algún vestigio de alimentación más sana y liviana porque si no, además del cansancio de la mudanza se complica el estómago.

5. Pan, leche, yogur, queso en fetas, huevos duros, tomates cherry solucionan un almuerzo entre caja y caja.

6. Agua y alguna otra bebida amiga que acompañe, pero principalmente agua. Bidón antes, durante y después.

7. Frutas: las básicas y simples, para comer con la mano y sin trabajo. Manzanas, bananas y quizás mandarinas.

8. Postres: Si en casa son dulceros algún postre lácteo o helado pueden ser buena compañía.

9. Comprar menos: otra buena idea es olvidar los packs familiares por unos días y recurrir a las presentaciones individuales de casi todo: yogures, jugos, bebidas, postres. Porque 2 litros de helado seguramente terminen sobrando. En cambio, si se tienen porciones individuales de diferentes cosas es más fácil complacer a todos sin desperdiciar comida.

10. Niños: esas son las semanas para recurrir al comedor del colegio o incluso, tomarse un descanso entre caja y cajón para salir a comer con ellos en el horario de almuerzo y así evitar la vianda con lo que ella implica.

Y esa primera noche entre cajas y cajones seguramente se vuelva a recurrir al delivery, para el cual la caja de último momento será un cofre del tesoro en la isla desierta, rescatar los vasos descartables que sobraron y darse el gusto con una comida que reconforte el alma. Al otro día todo se vuelve a acomodar, de a poco pero más rápido de lo que se tardó en embalar.

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