Claves para potenciar la felicidad de los niños

Claves para potenciar la felicidad de los niños

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Felicidad: Estado de grata satisfacción espiritual y física.

Así define la Real Academia Española (RAE) esta emoción que muchas personas se pasan la vida entera buscando y que la psicología experimental define como la sensación de satisfacción con la vida.

En general, los niños nacen con su sonrisa activada y con la capacidad de disfrutar. Los expertos señalan que durante la infancia las emociones de los pequeños de la casa son inmaduras e inestables, por lo que es frecuente que de repente aparezca un berrinche o un puchero y, casi simultáneamente vuelva la sonrisa a su cara y su estado de natural felicidad.

“Es precisamente un indicativo de que algo no funciona el hecho de que un niño esté retraído o aislado y que haya desaparecido esa sonrisa natural en su cara que indica que todo está bien en su vida”, advierte Isabel Serrano, psicóloga, psicoterapeuta y directora de En positivo sí.

Uno de los objetivos de los padres es conseguir que sus hijos sean felices y con frecuencia se preguntan cómo pueden conseguirlo. Sin embargo, Serrano señala que ese planteamiento es erróneo: lo que hay que conseguir es que el niño no pierda del todo esa capacidad de estar a gusto que tiene de nacimiento.

“Los adultos aprendemos a ser felices y por ello también podemos enseñarlo a los niños, pero desde luego primero hemos de aprender a disfrutar de la vida nosotros y eliminar conductas perniciosas, como quejarse constantemente, meterse miedo, compararse, etc. No podemos incluir conductas que afiancen la felicidad y el bienestar psicológico sin haber desaprendido algunas conductas perniciosas. Los niños aprenden sobre todo por imitación”, indica la experta.

Entre las situaciones que pueden llevar a que un niño pierda esa felicidad que les caracteriza Serrano destaca que, a veces una educación muy restrictiva o muy sobreprotectora produce inseguridad y, por lo tanto, lleva a la pérdida de alegría en los niños.

Paso a paso

La especialista destaca cinco aspectos en los que pueden trabajar los padres para potenciar la felicidad:

1. Cultiva las emociones positivas con tus hijos

“Lo primero es escucharles, sin negar, minimizar o culparles por lo que sienten”, recomienda Serrano. “Evita frases como no entiendo por qué te pones así, eso es una tontería. Sus momentos difíciles son oportunidades para enseñarles a encontrar nuevas soluciones a sus problemas”.

2. Relaciones positivas en familia

Hay pocas cosas positivas que sean solitarias. Según la psicóloga, la relación con los demás es la variable más importante para medir la satisfacción vital de las personas de todas las edades.

“La soledad real o sentida es una de las situaciones más incapacitantes para niños y adolescentes. ¡Los demás son una buena forma de animarse!”, aclara. “Por eso, la familia ideal no está centrada en satisfacer las necesidades del niño, sino en las relaciones positivas entre todos sus miembros. Anima a tus hijos a ponerse en el lugar de los otros desarrollando la empatía, habilidad clave para tener una vida saludable.

3. Establecer y conseguir logros

Todos nos hemos propuesto alguna meta u objetivo y cuando la hemos alcanzado hemos conseguido una gran satisfacción. Serrano hace hincapié en que hay que fomentar que los niños tengan sus metas y favorecer que aprendan a tolerar la frustración que antecede al éxito.

“Es importante no darle nosotros todas las soluciones a sus problemas. Hay que ayudarles a ganar, pero los niños necesitan fracasar y superarlo. Elogia de forma selectiva y sobre todo, su esfuerzo. Al fomentar el triunfo barato se producen fracasos muy caros, dice el psicólogo Seligman”, añade.

4. Enséñale a fluir

“¿Recuerda uno de esos momentos en el que estabas haciendo alguna actividad y el tiempo pasaba sin que te dieras cuenta? El bienestar y el desarrollo del talento tienen que ver con saber concentrarse y fluir”, cuestiona Serrano. “Seguro que habrás visto alguna vez a tu hijo tan concentrado que parecía que no había niño. Cuando eso ocurra no le hables: se llama juego libre y es uno de los ingredientes de la creatividad y la felicidad infantil. Ayúdale a desarrollar el silencio y la capacidad de estar consigo mismo sin interrupción”.

5. Enséñale a dar más sentido a lo que hace

Como adultos nos damos cuenta de que ser altruista puede proporcionar mayor bienestar que hacer algo sólo para uno mismo.

Por último, la especialista recomienda que hacer que tu hijo sienta que forma parte de algo más grande que él mismo, como su familia, grupo, ciudad, el mundo, etc., le proporcionar una enorme fuente de bienestar y seguridad.

Cuidado con los elogios gratuitos

Para conseguir todo esto los padres pueden ayudarse de algunas herramientas, la más importante fomentar que se cree una relación basada en la valoración por el esfuerzo de lo conseguido. “La valoración es clave para muchas cosas como la autoestima y desde luego para la felicidad”, añade. “Que un niño esté motivado significa que hace algo que quiere hacer”.

Serrano advierte del peligro del elogio gratuito ya que en la sociedad actual estamos acostumbrados a decirles a los pequeños que son fantásticos o que hacen algo genial por casi cualquier motivo. Sin embargo, esto tiene un efecto negativo: impedimos que el niño desarrolle la confianza.

Entonces, ¿cómo logramos motivar al pequeño? “No elogiando por hacer lo que son capaces de hacer; con un gracias basta, sino cuando hacen algo verdaderamente difícil. ¿Para qué van a hacer un dibujo mejor si ya han hecho el más bonito? No son las grandes recompensas o castigos lo que más motiva a los niños sino el auténtico interés por su esfuerzo y sus logros difíciles”, concluye.