Nuevo estudio determinó que la sal no produce sed sino hambre

Nuevo estudio determinó que la sal no produce sed sino hambre

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Confirmado /

Un estudio realizado por científicos de varios países, durante una misión simulada a Marte, reveló que el consumo de sal no es tan malo como lo indican los planes nutricionales.

Al menos, no para los cosmonautas,  que ingerían más sal, retenían más agua y no presentaban síntomas de deshidratación: aunque sí necesitaban más energía.

Investigadores del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el Centro Max Delbrück de Medicina Molecular (MDC), en Alemania y la Universidad Vanderbilt, en Estados Unidos, a través de esa simulación lograron poner a prueba la vieja teoría sobre el consumo de sal y el impacto negativo para nuestra salud. Dicho hallazgo, fue publicado en el The Journal of Clinical Investigation.

¿Qué tiene que ver la sal con Marte?

Es la pregunta que todos nos hacemos, sin embargo, el planeta no guarda ninguna relación. Salvo que es un viaje espacial de muchas horas y días por lo que se debe ahorrar al máximo cada gota de agua. El interés real de la simulación era proveer un ambiente donde el aspecto nutricional, desde el consumo de agua a la sal, de una persona pudiera controlarse y medirse.

Natalia Rakova, del Hospital Charité y MDC, fue la autora principal de estudio. El mismo se desarrolló gracias a dos grupos de diez voluntarios masculinos encerrados en una nave que simulaba realizar dos vuelos a Marte. El primer grupo de voluntarios fue examinado durante 105 días mientras que el segundo por 205 días. Ambos contaban con dietas exactas. No obstante por periodos de semanas se les dio tres niveles distintos de sal en sus comidas.

La sal activa un mecanismo para conservar agua

Los resultados corroboraron que la ingesta de sal ocasiona mayor producción de sal en la orina. También confirmaron que una dieta salada hizo que los voluntarios bebieran menos agua, es decir, el sodio estaba activando un mecanismo para conservar el agua en los riñones.

Antes del estudio, la hipótesis dominante era que los iones cargados de sodio y cloruro en la sal se agarraban a las moléculas de agua y las arrastraban a la orina. Los nuevos resultados mostraron algo diferente: la sal se mantuvo en la orina, mientras que el agua regresaba a los riñones y el cuerpo, lo cual fue totalmente sorprendente para el profesor Jens Titze, de la Universidad de Erlangen y Vanderbilt University Medical Center y sus colegas.

Otros experimentos

Los experimentos en ratones sugirieron que la urea podría estar involucrada. Esta sustancia se forma en los músculos y el hígado como una manera de arrojar nitrógeno. En ratones, la urea se estaba acumulando en el riñón, donde contrarresta la fuerza de extracción de agua de sodio y cloruro. Pero la síntesis de urea requiere mucha energía, lo que explica por qué los roedores con una dieta alta en sal comían más. La sal más alta no aumentaba su sed, pero sí les hacía estar más hambrientos. También los cosmonautas humanos que recibieron una dieta salada se quejaban de estar hambrientos.

El proyecto revisa la visión de los científicos sobre la función de la urea en nuestros cuerpos. “No es sólo un producto de desecho, como se ha supuesto. En cambio, resulta ser un osmolito muy importante, un compuesto que se une al agua y ayuda a transportarla. Su función es mantener el agua cuando nuestros cuerpos se deshacen de la sal. La naturaleza ha encontrado aparentemente una manera de conservar el agua que de otra manera se llevaría a la orina por la sal”. Aseguró el profesor Friedrich C. Luft, de Charité y MDC.

“Ahora tenemos que ver este proceso como una actividad concertada del hígado, los músculos y los riñones. Aunque no abordamos directamente la presión arterial y otros aspectos del sistema cardiovascular, también está claro que sus funciones están estrechamente conectadas con la homeostasis del agua y el metabolismo energético” concluyó Jens Titze.

atusalud