Calcio: un aliado para tus huesos

Calcio: un aliado para tus huesos

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Confirmado / El calcio es el mineral más abundante que se encuentra en el cuerpo humano: los dientes y los huesos son los que contienen la mayor cantidad. Los tejidos corporales, las neuronas, la sangre y otros líquidos del cuerpo contienen el resto del calcio.

Por lo que es de vital importancia que sus requerimientos básicos sean cubiertos durante la infancia y adolescencia. También, durante el embarazo y la lactancia debido a que en esas etapas la demanda de calcio aumenta de manera notable.

Pasados los 60 años es necesario mantener los niveles adecuados de calcio en el organismo, para poder reponer las pérdidas que se producen de este mineral, como por ejemplo la osteoporosis, cuidado que se puede empezar a tener en cuenta desde temprana edad.

De la cantidad de calcio contenido en los alimentos, únicamente absorbemos entre el 20% y el 40% del total. Su absorción es más activa con la presencia de las vitaminas D y C, lactosa, grasas, proteínas y medio ácido. Por lo que se podría decir que los alimentos con mejor biodisponiblidad de calcio son la leche y los derivados de lácteos.
Funciones del calcio

Entre las funciones que tiene este mineral en el organismo, podemos mencionar:

Forma parte de los dientes y huesos, contribuyendo a mantenerlos sanos. Es necesario para la coagulación de la sangre. Participa en la transmisión del impulso nervioso. Tiene un papel importante en la contracción muscular. Estimulación de la secreción hormonal. Contribuye a la activación de enzimas que sirven como mediadores en diferentes reacciones químicas. Colabora en la permeabilidad de las membranas celulares para que estas puedan efectuar el intercambio de sustancias con el medio (oxígeno y nutrientes). Participa en la absorción de vitamina B12.
Alimententos con Calcio

Las fuentes alimentarias principales de donde poder obtenerlo mediante la dieta son:

leche, yogurt, queso y otros derivados lácteos. Entre los quesos destacan: gruyere, emmental, el manchego, el de Burgos o el roquefort. Pescados de los que se pueda comer las espinas (sardinas, anchoas, salmón), mariscos (gambas, cigalas, langostinos). Vegetales de hoja verdes. Semillas de girasol. Leguminosas (legumbres, soja, garbanzos, judías verdes, habas). Cacahuetes, almendras, avellanas, pistachos y en menor proporción higos secos, nueces, dátiles o pasas. Agua.

Deficiencia de calcio

La falta de calcio en nuestro organismo puede provocar:

Osteoporosis: disminución de la masa ósea y aumento de la fragilidad de los huesos. Raquitismo: baja mineralización y deformidad ósea. Tetania: alteración en la contracción muscular.

Con información de: webconsultas.com