Mujeres adictas al juego

Mujeres adictas al juego

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El Caribe / A sí como hay quienes encuentran en el alcohol una evasión a sus problemas, también hay quienes lo encuentran en el juego. Muchas personas sometidas a un fuerte estrés o sumergidas en depresión, en lugar de buscar ayuda profesional o desahogarse en algún deporte o ejercicios físicos, tienden a refugiarse en el juego. Estas adicciones no son exclusivas de los hombres, existe un porcentaje considerable de mujeres adictas al juego. Ya sea en el hombre o en la mujer, como toda adicción, tiene tristes consecuencias que repercuten en el hogar y en la relación de pareja. Aunque en nuestro país no existen datos estadísticos al respecto, según la OMS, la adicción al juego es un trastorno mental que posee un 3 % de la población mundial, y más del 70% son mujeres. Generalmente la mujer adicta al juego tiene un pobre nivel educativo. Sin embargo, esto no significa que sea una enfermedad exclusiva de un determinado nivel sociocultural. Para profundizar en el tema abordamos a Glennys De la Cruz Guerra, psicóloga clínica, especialista en adicciones.

¿Cómo se define a una mujer ludópata? La ludopatía o adicción a los juegos de azar en la mujer tiene un perfil diferencial al de los hombres, prefieren las maquinas tragamonedas, el bingo, niegan su dependencia con más ahínco y suelen ser más reacias a buscar ayuda profesional. Las mujeres ludópatas suelen distribuirse en dos grupos, aquellas de 18-30 años, principalmente solteras; y aquellas de 45-55 años, casadas o divorciadas. Estas encuentran en el juego una evasión a los problemas cotidianos. La urgencia de apostar o jugar aumenta generalmente durante los periodos de estrés o depresión. La ludopatía conlleva un deterioro de la mujer en los planos físico, mental y relacional de manera progresiva. Trastornos mentales como la depresión o la ansiedad, así como alteraciones psicosomáticas pueden constituir la parte más visible de la ludopatía. El proceso que sufre una mujer desde que se inicia en el juego hasta que se hace patente su enfermedad es devastador. Las inocentes máquinas y los divertidos cartones de bingo le permiten pasar un rato relajada liberada de responsabilidades. Además, la oportunidad de ganar un dinero de forma fácil es un aspecto muy tentador en estos tiempos de crisis. Unas de las consecuencias son el sufrimiento causado por la pérdida económica, la inseguridad de ser descubierta, las mentiras o los autoengaños. En líneas generales, las mujeres se inician más tardíamente en el juego, pero desarrollan problemas más rápidamente y la progresión hacia el trastorno también es más rápida. Es decir, las mujeres tardan más en empezar a jugar, pero se ‘enganchan’ al juego antes. No hay que olvidar que el juego patológico es una alteración grave que impacta en el paciente y en su entorno, y es que esta adicción suele ir acompañada de otras, como el consumo de alcohol, drogas y la depresión, teniendo un resultado catastrófico que puede terminar en suicidio. ¿Cómo se hace el diagnóstico? Algunos criterios para el diagnóstico de una persona dependiente de los juegos de azar, según el DSM V (Manual Diagnósticos y estadístico de los trastornos mentales) son: – Preocupación por el juego, conseguir dinero para jugar, planificar su próxima jugada. – Necesidad de jugar una gran cantidad de dinero para revivir la excitación que le produce el juego. – Fracasos repetidos para controlar el juego. – Utiliza el juego para escapar de los problemas o aliviarlos (sentimientos de culpa, ansiedad, depresión). – Comete actos ilegales para financiar el juego, como falsificaciones, fraudes, abuso de confianza. – Pérdida de las relaciones interpersonales, trabajos. Atendiendo a estos criterios, el jugador patológico se podría definir como aquella persona que tiene una dependencia emocional severa del juego y tiene, por lo tanto, una pérdida grave o total de control con respecto a éste y sufre una interferencia en el funcionamiento normal de la vida diaria, ya que la frecuencia de juego así como la cantidad de tiempo y dinero invertidos son excesivamente altas. ¿Algo o alguien puede hacer desencadenar esta adicción? Como toda adicción existen factores de riesgos que hacen a la mujer más vulnerable a desarrollar una dependencia al juego de azar. Existen detonantes como son las situaciones estresantes e inestables en la vida familiar, decepción en la vida, crisis económicas, traumas no superados, buscar actividades placenteras y de gratificación inmediata, sumándole a esto una predisposición a las conductas dependientes e impulsivas, el creciente número de bancas de apuestas que existen en nuestro país, reflejando, entre otras cosas, la falta de conocimiento o indiferencia de esta enfermedad. La adicción es solo un síntoma de las situaciones problemáticas que ocurren en su mundo. Cuando su sistema familiar y social está quebrantado siente la necesidad de crear lazos y pertenecer a lo que le dé sensación de alivio, formará lazos con algo, porque esta es su naturaleza humana. En este caso serán los juegos de azar. ¿Se hereda? La ludopatía es una adicción como la dependencia al alcohol, cocaína, etc… Se ha demostrado científicamente que el sistema genético es uno de los factores importantes que determinan la dependencia a sustancias. Las drogas con potencial de abuso ejercen sus efectos reforzantes actuando sobre un conjunto de áreas cerebrales interconectadas entre sí bajo la denominación de sistema de recompensa (sistema límbico). Vincula una serie de estructuras cerebrales que controlan y regulan nuestra capacidad de sentir placer. El sentir placer nos motiva a repetir comportamientos que son fundamentales para nuestra existencia. El sistema límbico se activa mediante actividades vitales saludables, como por ejemplo comer y socializar, pero también mediante las drogas adictivas y el juego activan esta zona de placer. ¿Puede prevenirse? Es importante tener presente si existen antecedentes familiares de dependencia al juego de azar o a sustancias psicoactivas, ya que este factor aumenta las probabilidades de desarrollar la dependencia. No exponerse a las situaciones que le inciten a jugar, esto para que conductualmente no pierda la libertad de su relación con el juego. Mantenerse enfocada con actividades de crecimiento personal y otros pasatiempos que pueda compartir junto a su familia y amigos que no estén ligados al juego. ¿Existe tratamiento? El tratamiento inicia con el reconocimiento del problema. Las ludópatas con frecuencia niegan que tengan un problema o que necesiten tratamiento. La mayoría de los ludópatas sólo reciben tratamiento cuando otras personas los presionan. El tratamiento terapéutico tiene como objetivo conseguir la abstinencia total del juego y prevenir las posibles recaídas. A través del tratamiento psicológico la persona irá aprendiendo paulatinamente a controlar su impulso a jugar. Las opciones de tratamiento abarcan: – Terapia conductual cognitiva. – Terapia racional emotiva. – Grupos de apoyo y de autoayuda, como Jugadores Anónimos, un programa de 12 pasos, similar al de Alcohólicos Anónimos. Las prácticas empleadas para tratar otros tipos de adicción, tales como la drogadicción y el alcoholismo, también pueden ser de ayuda para el tratamiento de la ludopatía. Fénix, es un centro especializado en el tratamiento de la enfermedad de la adicción y problemas conductuales, cuenta con un programa terapéutico para el tratamiento de la ludopatía, con éxito en la recuperación y reinserción social de personas con esta enfermedad. ¿En qué tiempo se cura? No existe la “cura”, al igual que el alcoholismo o la dependencia a sustancias psicoactivas; la ludopatía es un trastorno crónico que tiende a empeorar sin el tratamiento adecuado. Incluso, con tratamiento es frecuente comenzar a jugar de nuevo (recaídas). Sin embargo, los ludópatas tienen un muy buen pronóstico con el tratamiento adecuado. Se sugiere de 3 meses a 1 año de terapia, con la advertencia de que es un compromiso personal de toda la vida, donde la mujer debe estar alerta a no exponerse a situaciones de riesgo que activen sus impulsos de volver a jugar. Consejos prácticos para una mujer ludópata. – Si es consciente de que tiene una falta de control sobre el impulso de jugar, buscar ayuda de un profesional. – Contar con una red social de apoyo (familia, amigos, grupos de autoayuda) que les alienten en el proceso. – Evitar situaciones de riesgo (no ir a casinos o lugares que les motiven a jugar) – No manejar dinero, tarjetas, títulos de inmuebles. – Evadir personas que les alienten a jugar. ¿Cómo deben manejarse los hijos de una ludópata? Todo el sistema familiar se verá afectado por las consecuencias negativas que trae el juego de azar. En el caso de la madre, que es tradicionalmente la figura de soporte afectivo y la administradora del hogar, es muy posible que esté ausente emocionalmente, descuide sus tareas en el hogar y ponga en riesgo el patrimonio de la familia e inclusive su integridad. Estos hijos deben ser integrados al proceso terapéutico que inicie la madre para recuperarse de su adicción a los juegos de azar. Además, los hijos también pueden sufrir las consecuencias de una madre jugadora patológica, más aun que cuando es su padre. Los hijos también sufren las consecuencias del deterioro económico, así como las disputas entre los padres, pudiendo llegar a ser el blanco de abuso tanto verbal como físico.