Consumo de sal en el embarazo

Consumo de sal en el embarazo

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La futura mamá siempre es el blanco de numerosas recomendaciones por parte de su mamá, hermanas, amigas y, por qué no, las abuelas. Entre los consejos más populares se encuentra reducir o evitar el consumo de sal . El Centro de Investigación Química Monell en Filadelfia, Estados Unidos, determinó que el gusto de las mamás por la sal puede influir en el peso de los bebés al nacer, y en la preferencia por el consumo de dicha sustancia que los niños desarrollan durante su infancia.

 

La doctora Sandra Braganza, directora del cuerpo de residentes en el área de Pediatría del State University Hospital of New York comenta que “en principio, salvo que la futura mamá tenga antecedentes de hipertensión durante embarazos anteriores o preeclampsia en el último lapso del actual, en general, no se puntualiza acerca de la imposibilidad de consumir sal, es decir, que no es una de las recomendaciones más frecuentes como lo es evitar el cigarrillo o el alcohol. Sin embargo, la sal colabora en la retención de líquidos , situación que no es recomendable ni cómoda durante el embarazo y que también puede provocar que el bebé nazca con menos peso.”

 

De acuerdo a estudios profesionales, que realizaron un seguimiento de embarazos y nacimientos de bebés sanos, los hijos de madres consumidoras de sal presentaron menor peso al momento del alumbramiento.

 

Asimismo, teniendo en cuenta las conclusiones de la investigación, que forma parte de la publicación European Journal of Clinical Nutrition, los bebés nacidos con un peso máximo de 5 libras y media (2 kilos y medio) mostraron durante los primeros seis meses de vida preferencia por las bebidas y alimentos con sal agregada.

 

En este sentido, la doctora Braganza explica que se recomienda disminuir el agregado de sal en las comidas de los bebés, para prevenir la posible hipertensión del niño y, para evitar el acostumbramiento. Si bien casi todas las personas sufren en algún momento de su vida problemas de hipertensión, lo más conveniente es que durante los primeros años de vida se opte por una alimentación rica en potasio, contenido en frutas y vegetales, y no en alimentos que contengan sodio.

 

 

El sodio en el organismo

 

 

El sodio es, junto con el cloro, el elemento principal de la sal. Si bien la pérdida de sodio por parte del organismo se regula a través, por ejemplo, de la transpiración y la orina, en general se recomienda no excederse en el consumo de esta sustancia, pues contribuye a elevar los niveles de presión arterial .

Hay tres formas principales de controlar la ingesta de sal. La primera es evitar su utilización al momento de cocinar los alimentos. La segunda tiene que ver con desterrar el salero de la mesa y la última es eliminar o disminuir el consumo de ciertos alimentos como las aceitunas, los embutidos, las conservas y los frutos secos, entre otros.

Por otra parte, hay alternativas que ayudan a condimentar las comidas y pueden suplir muy bien la función de la sal. Entre las más comunes se encuentran las especias, el ajo, la cebolla, las hierbas aromáticas, el aceite de oliva y el jugo de limón.

En la actualidad, a las embarazadas no se les indica especialmente que eviten la sal, aunque sí se les recomienda limitarla. Antes, se solía prohibir su consumo, sobre todo si la madre tenía antecedentes de hipertensión , pero actualmente, inclusive teniendo un poco de presión alta, no se les quita el consumo de sal. Para ello se debe seguir una dieta (alimentación equilibrada), variada y correcta.

 

La función de los alimentos durante el embarazo, será garantizar tanto la salud del bebé como de la madre. Por lo tanto, la alimentación durante los 9 meses, no debe estar sujeta a modas o tópicos casi siempre equívocos que pueden llevar a peligros considerables para ambos.

 

 

Consejos para tener en cuenta

 

Siempre es preferible elegir alimentos frescos, evitando los enlatados, precocinados, congelados o listos para consumir. Con respecto a las formas de cocción, las más adecuadas son a la plancha, al vapor, hervidos o al horno. No tomar alimentos fritos, saltados, rehogados y rebozados a diario, solo consumirlos muy ocasionalmente. Evitar las carnes muy grasosas y los embutidos. Tanto el aceite como las especias, deben ser utilizados de forma moderada. La sal debe reducirse, para evitar una posible retención de líquidos, en especial durante el último trimestre. Evitar alimentos en salsas, salazones, ahumados y excesivamente picantes. Diversos estudios aconsejan no consumir más de 5 gramos de sal diariamente, lo cual equivale a 2 gramos de sodio.  

¿Cómo controlar el consumo de sal?

 

Vigilar la sal que consumimos, incluye controlar la que añadimos voluntariamente a la comida, y evitar o consumir con moderación alimentos ricos en sodio, pues la mayor parte de sodio que ingerimos proviene de alimentos procesados, precocinados y muy elaborados, tales como: conservas, embutidos, e incluso el pan.

Lo aconsejable es cocinar en casa con productos no procesados y aprender a condimentar con limón, vinagre, especias y hierbas aromáticas. También debemos educar al paladar.

 

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