Infidelidad: ¿por qué existe y qué viene después de una traición en...

Infidelidad: ¿por qué existe y qué viene después de una traición en la pareja?

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A partir de mañana, la infidelidad ya no podrá ser tomada como causal de divorcio. En realidad, ya no existirá la necesidad de presentar un causal, por los cambios en el Código Civil. El deber conyugal desaparece de la letra de la ley, pero la exigencia de “exclusividad sexual” parece estar lejos de abandonar los dormitorios y las relaciones.

¿Cómo entender la infidelidad? ¿Por qué es necesario interpretarla bajo una mirada más flexible y aggiornada a estos tiempos? ¿Es el modelo de la monogamia el único posible? ¿Implica siempre traición o esconde otras cosas? ¿De qué depende el poder perdonar?

En diálogo con LA NACION, la belga Esther Perel, especialista en terapia sexual y consultas de pareja, responde a todas estas inquietudes y redobla la apuesta.

¿Qué es la infidelidad?

¿El masaje con happy ending es infidelidad? ¿El tinder? ¿El sexting? La definición se está ampliando día a día

La definición de infidelidad se hace más amplia, día a día, porque las maneras de engañarse están cambiando. El masaje con happy ending (final feliz), ¿es infidelidad? ¿El sexting ? ¿El Tinder o el porno en la computadora? La noción misma de infidelidad no ha cambiado, pero las expresiones sí, y por ello qué constituye y qué no es una infidelidad está en permanente discusión.

Y entonces, ¿cuál es el valor del acto sexual? ¿Es o no una frontera?

En un mismo día, un paciente me dice que no está cometiendo una infidelidad seria porque es “sólo sexo”, y otro para quien el sexo es más importante que todo lo demás. Hay quienes dicen que como no hay sexo, no es importante una infidelidad, y otros que justamente porque no hay sexo, es importante.

Para algunos, una infidelidad no es importante porque no hubo sexo, y para otros, precisamente porque no hubo sexo, es importante

Es la discusión respecto a si existe una diferencia entre la infidelidad sexual y la infidelidad emocional. Y en general, la hay, pero si empezamos a centrar la discusión en si hay o no sexo, después se empieza con «¿qué es ‘sexo’?». Si hay o no penetración, si vamos con la definición de Clinton, si fue con o sin orgasmo. Creo que es más comprensible decir que cada infidelidad es una historia erótica, y que cuando hay erotismo, hay un aura o una alquimia sexual.

Hay quienes, ante la aparente tensión que hay entre la monogamia y la fidelidad, adoptan un modelo de relación abierta, pero muchas personas no pueden concebir formar una pareja sin exclusividad sexual, ¿quién tiene razón?

La infidelidad es una sombra que existe en cada pareja, sea exclusiva, poliamorosa o no-monógama, y en todas, romper el contrato es ser infiel. Siempre surge la cuestión de la monogamia. Mira, un colega mío me hizo una vez una pregunta muy buena: Si tú supieras que el 50% de los productos de una marca no funcionan, ¿lo comprarías?

– No, supongo que no.

Muchos jóvenes ven que el modelo de los padres, oficialmente monógamo y clandestinamente promiscuo, no funcionó, y buscan un modelo más transparente

Bueno, el 50% de los matrimonios no funcionan. Y nos seguimos casando. Entonces, decir que el modelo monógamo es el mejor o el único, no corresponde. Es solo el modelo usado en los últimos cientos de años. De la misma manera que hemos encontrado otros modelos para la familia, hoy se buscan otros modelos, porque la pregunta es si queremos seguir en pareja.

Un artículo sobre el escándalo Clinton-Lewinsky fue lo que disparó la carrera de Perel. En la foto, Lewinsky declarado a los medios en marzo de 1999. Foto: AP

Queremos estar juntos, pero muchos jóvenes ven que el modelo de los padres, oficialmente monógamo y clandestinamente promiscuo, no funcionó. En el modelo tradicional, la monogamia la negociamos con nosotros mismos, es decir, si voy a transgredir o no. Pero los jóvenes quieren un modelo más transparente. Ellos piensan: «si no nos mentimos, quizás podamos quedarnos juntos más que nuestros padres». Esa es la búsqueda de la no-monogamia. El fin no es tener libertad sexual. La libertad sexual la tuvieron hasta los 30. Los jóvenes, hasta que se juntan con alguien, son nómadas sexuales. El verdadero objetivo es la consolidación entre la necesidad de estabilidad y el compromiso con el valor del desarrollo individual.

En la TED Talk que diste, planteaste que a veces la infidelidad no es la búsqueda de otra persona sino de otra versión de uno mismo, ¿qué significa eso?

¿Por qué personas que habían sido fieles por diez, quince o veinte años y un día, transgreden? ¿Por qué se arriesgan a perder todo lo construido?

Notaba que la mayoría de las personas que veía no eran infieles de la mañana a la noche, sino gente que había sido fiel diez, quince o veinte años y un día. transgreden. Y se comportan de una forma que nunca habían mostrado. Sus valores son monógamos y sus comportamientos no. Entonces me pregunté por qué. ¿Por qué se arriesgan a perder todo lo construido?

Descubrí que muchas veces es debido a una búsqueda. De una parte de sí mismo que han perdido, o de una vida que no tuvieron.

Que cuando encuentro otra persona, descubro otras partes de mí. Es más algo que hago para mí mismo, que algo que hago en contra del otro. Ahora, esto funciona para el infiel, pero no para la persona traicionada, porque la traición no cambia. Esto apenas explica la motivación.

Para Perel, el trabajo que debe hacer cada quien en un pareja luego de un episodio de infidelidad, consta de tres fases: la primera, en dónde el infiel toma consciencia del daño que hizo, y ambos toman consciencia de la razón del dolor; la segunda es la búsqueda del sentido y el significado del hecho para cada uno; en la tercera se trabaja pensando en el futuro y en qué se puede extraer de lo ocurrido

En esa charla, también mencionás que “la nueva vergüenza”, tras una infidelidad, ya no es irse de la relación, sino quedarse. ¿Por qué se da eso?

Hasta recién, la infidelidad era una historia femenina. Durante la historia, los hombres han tenido licencia para ser infieles, por una enorme cantidad de racionalizaciones. Si un hombre era infiel, como la mujer era la responsable de los hijos y no tenía independencia económica, no se podía ir. Pero cuando ella era infiel, él se iba, debido a que la presión sobre el masculino era: «¿Qué te pasa a ti, hombre, que no puedes controlar a tu mujer, para que se quede en casa?».

La víctima de la infidelidad no siempre es la víctima de la relación

Pero ahora, que hay divorcio, y que muchas mujeres tienen independencia económica, la presión es: «Ahora que todas las barreras legales y sociales se han levantado y te podés ir, ¿qué te pasa a ti, mujer, que te quedas después de una infidelidad? Tienes que tener baja autoestima o algún problema, porque una mujer que se respeta tiene que irse». Esto omite la responsabilidad dividida entre parejas.

“Inteligencia Erótica”, el primer libro de Esther Perel, fue un hit en ventas y fue traducido a más 25 lenguas.

¿Qué significa eso?

Que a veces hay infidelidades donde la otra persona también tiene una responsabilidad. La víctima de la infidelidad no siempre es la víctima de la relación. Hoy parece que no hay nada peor que la infidelidad, y que las otras traiciones están okey. Mujeres y varones se quedan en parejas donde hay violencia doméstica u otros tipos de traiciones, pero la traición donde la gente siente la presión de irse, es la infidelidad, y esto ocurre en silencio. Las personas no lo hablan. No quieren decir: «Me traicionaron pero decido quedarme», porque es una vergüenza. Este es el nuevo secreto, donde el secreto de la infidelidad se cambia por el secreto de quedarse.

¿Cuáles son esas otras traiciones?

La indiferencia, la violencia, la crítica, el rechazo, el rechazo sexual. hay varias. Sin embargo, parecería que son secundarias. Se dice: «Te traté mal, te insulté, te rechacé, te hice varias cosas, pero por lo menos no fui infiel», como si hubiera una superioridad moral porque te traicioné, pero no de esa manera.

Entonces, ¿podría decirse que construir una relación sin este tipo de traiciones, donde la conexión emocional y la sinceridad sean preponderantes permite minimizar los riesgos? ¿Cuál es la receta?

¿Qué es lo que no te puedo perdonar? ¿Que fue con mi mejor amiga? ¿Que duró siete años y que mientras mi mama se estaba muriendo, vos estabas en un hotel? ¿O que me hiciste sentir sucio, viejo y que no valgo nada?

Lógicamente, si la relación es de mejor calidad, hay menos riesgos, pero veo tantas infidelidades en parejas que funcionan bien que no sé si puede prevenir una infidelidad. A veces, la calidad de la relación, sexual, íntima y emocional adentro de la pareja, puede no ser suficiente. Hay muchas infidelidades que no tienen nada que ver con la pareja, sino con cuestiones individuales. Es difícil para la gente escuchar que una infidelidad puede suceder en una relación que está bien. Tomamos la infidelidad como un síntoma. Escuchás que alguien dice que: «Si hubo una infidelidad es que algo te falta en casa», pero hay muchos ejemplos donde esa lógica no se aplica.

Hasta ahora hemos hablado acerca de las causas de la infidelidad, pero a mucha gente lo que más le preocupa son las consecuencias, y siempre me pregunto si desde la psicología es admisible decir que una persona superó una infidelidad sin haber logrado perdonar. Más allá de si la pareja continúa o no. ¿Se puede estar “emocionalmente sano” sin perdonar?

El que fue infiel tiene entender el dolor que causó y atenderlo. Debe manifestar su culpa y demostrar el remordimiento, mostrar que le importa el otro

Es difícil. Hay traiciones muy difíciles de perdonar, pero de lo contrario te quedás con una rabia y un resentimiento que te come por dentro. De alguna manera, la persona traicionada necesita encontrar un lugar donde poner esa experiencia e integrarla. No se puede vivir, rememorando todos los días la infidelidad, o sospechando que va a volver a pasar. Hay que prestar atención a qué es lo que no puedo perdonar. Que te fuiste. Que fue con mi mejor amiga. Que duró siete años y que mientras mi mama se estaba muriendo, vos estabas en un hotel. O que me hiciste sentir sucio, viejo y que no valgo nada. Para contestar la pregunta del perdón se tiene que entender la magnitud de la traición y dónde me tocaste. Dónde me heriste. No hay mil maneras de traicionar pero sí mil maneras de ser herido.

Y entonces, ¿en qué difiere el trabajo que debe hacer cada uno, el infiel y el traicionado?

Es un proceso de tres fases. En la fase 1, el que fue infiel tiene que entender por qué esto duele tanto. Porque es así, duele. Duele porque le dice al otro que no es el único, que no hay nadie irremplazable. Tiene que entender el dolor que causó y atenderlo. Debe manifestar su culpa y demostrar el remordimiento, mostrar que le importa y quiere proteger al otro, porque el traicionado se siente sin valor, como borrado. Puede pasar que no sienta culpa por la aventura, pero sí por haber causado tanto dolor a la otra persona. Ambos tienen que darse cuenta de que hay una crisis, y que a pesar de ser un mismo evento que las dos personas atraviesan de una manera completamente opuesta. Uno tiene que mostrar empatía, y el otro necesita reconstruir la confianza y trabajar en cómo manejar la obsesión.

La fase 2 es la búsqueda del sentido, y yo lo trabajo desde una perspectiva doble. Es el “por qué lo hice” y el “qué te hice”. Es decir, qué significado tiene para mí y qué significado tiene para vos.

La fase 3 es “¿qué hacemos ahora?”. Observar qué siente cada uno, y qué se puede sacar de esta crisis para desarrollarnos más. Podemos seguir juntos o no, pero más seguros y reparados. .

Esther Perel es una de las voces más reconocidas respecto de terapia de parejas y sexualidad. Sus dos padres, Sara e Icek, fueron los únicos sobrevivientes de su familia del terror nazi. Se crió en Amberes, en la región flamenca de Bélgica, y estudió en Israel y los Estados Unidos. Su carrera dio un vuelco cuando un artículo suyo sobre el escándalo Clinton-Lewinski, “En Busca de la Inteligencia Erótica”. Aunque todavía no hay una fecha oficial de lanzamiento, prevé publicar un nuevo libro “Affairs: Cheating in the Age of Transparency,” a principios de 2017, bajo el sello editorial Harper Collins.